YO SOY YO

Sergio Rodríguez Bonilla

Durante la poca o mucha experiencia que he obtenido ejerciendo como Psicólogo, han llegado a mi consulta un sin fin de personas que se sienten rechazadas tanto por su familia, como por sus amigos, conocidos y demás parte de sus relaciones sociales. Nunca falta aquella persona que fue comparada por los padres, la que no encajó en un círculo social, o la que no fue aceptada por simplemente ser como es; viéndose en la necesidad de “cambiar” en su personalidad para poder ser aceptados, y lo peor, sintiéndose mal por ser las personas que no son. Es por eso que dedico esta columna a esas personas, las que han vivido una vida a costa de su personalidad:

En todo el mundo, no hay nadie como yo. Hay personas que tienen algo en común conmigo, pero nadie es exactamente como yo. Por lo tanto, todo lo que surge de mi es verdaderamente mío porque yo sola lo escogí. Soy dueña de todo lo que me concierne. De mi cuerpo, incluyendo todo lo que hace; mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas: mis ojos, incluyendo las imágenes de todo lo que contemplan; mis sentimientos, sean lo que sean, ira, gozo, frustración, amor, desilusión, excitación; mi boca y todas las palabras que de ella salen, corteses, tiernas o rudas, correctas o incorrectas; mi voz, fuerte o suave, y todas mis acciones ya sean para otros o para mí misma. Soy dueña de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores. Soy dueña de todos mis triunfos y logros, de todos mis fracasos y errores. Como soy dueña de todo mi yo, puedo llegar a conocerme íntimamente. Al hacerlo, puedo amarme, y ser afectuosa conmigo en todo lo que me forma. Puedo así hacer posible que todo lo que soy y que trabaje para mi mejor provecho. Sé que hay aspectos de mi misma que me embrollan, y otros aspectos que no conozco. Mas mientras siga siendo afectuosa y amorosa conmigo misma, valiente y esperanzada, puedo buscar las soluciones a los embrollos y los medios para llegar a conocerme mejor. Sea cual sea mi imagen visual y auditiva, diga lo que diga, haga lo que haga, piense lo que piense y sienta lo que sienta en un instante del tiempo, esa soy yo.

Esto es real y refleja dónde estoy en ese instante del tiempo. Más tarde, cuando reviso cuál era mi imagen visual y auditiva, qué dije y qué hice, qué pensé y qué sentí, quizás resulte que algunas piezas no encajen. Puedo descartar lo que no encaja y conservar lo que demostró que sí encaja. E inventar algo nuevo en vez de lo que descarté. Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer. Tengo las herramientas para sobrevivir; para estar cerca de otros, para ser productiva, y para encontrar el sentido y el orden del mundo, formado por la gente y las cosas que me rodean. Soy dueña de mí misma y por ello puedo construirme. Yo soy yo y estoy bien.

NOTA: Este poema lo escribió Virginia Satir para una quinceañera que le preguntó sobre el sentido de la vida. Título original: Self steem, 1970.

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Psicólogo/Psicoanalista
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