VISOR NAYARITA: ¿QUÉ PASARÍA SI AMLO LLEGA A LA PRESIDENCIA?

Lic. Francisco Pérez Gómez

Motivo de pláticas, opiniones y declaraciones de diversas figuras públicas a nivel nacional y local, así como puntos de vista de diferentes sectores de la sociedad en general, en los cuales se especula sobre cuál serían las directrices a seguir por los diversos actores que por ahora se publicitan en diversos medios como posibles aspirantes para contender por la primera magistratura de nuestro país en el 2018, es como nace la inquietud de hablar del tema del título de la presente columna, sin apasionamientos de ninguna clase y con el respeto que nos merece la persona en comento.

Las elecciones presidenciales son, sin duda, un fenómeno que suele impactar a todas las economías, por ello, es necesario considerar las posibles consecuencias económicas, políticas y sociales de los posibles contendientes; en este contexto, tema obligado hablar de las posturas populistas, ideológicas y económicas del oriundo de Tepetitán, Tabasco, quien prácticamente es dueño de Morena, y tiene el campo político solo para él, dentro no tiene contrapeso, por lo que toda la atención mediática se centra en su persona, lo que le brinda seguridad en sus movimientos, y le ha traído la complacencia de algunos empresarios.

López Obrador está aprovechando que la ciudadanía esta enfurecida por la corrupción, el crimen, que va en aumento y el débil crecimiento económico, y en estas condiciones su discurso populista impacta al electorado, y eso le está trayendo buenos dividendos, pero la historia nos ha enseñado que las propuestas populistas son buenas hasta que la economía truena. Ahora bien, recordemos su paso por la Jefatura del Gobierno del Distrito Federal, el tabasqueño no cumplió con los 40 compromisos que prometió en su campaña en lo que respecta a la participación ciudadana y otros los cumplió parcialmente. Se distinguió por su desprecio a la autoridad legislativa, por lo que generó un gobierno al margen de la Ley, amén de los casos de Bejarano, el famoso “señor de las ligas”, de los escándalos por el alto sueldo de su chofer, de su secretario de finanzas apostando millones de dólares en Las Vegas, y de que la mayoría de sus delegados fueron a parar a la cárcel por corrupción. ¡No, no se olvida su verdadera forma de gobernar!

Su política económica también deja mucho qué desear, promete reducción a los precios de las gasolinas, gas, diésel y energía eléctrica, pero todas ellas,son promesas populistas que niegan las realidades del mercado, no se puede decidir los precios de los bienes desde la comodidad de una oficina. Sus puntos de vista referentes a la baja de las gasolinas, la electricidad y a la construcción de las refinerías, implican un mayor consumo de combustibles fósiles que incrementa el calentamiento global y todas esas pérdidas le cuestan a la sociedad.

Si el tabasqueño llegará a ganar, México se embarcaría en un peligroso experimento, porque representaría un cambio de política económica orientada a la izquierda, y este tipo de cambios producen temor e incertidumbre, cuya peligrosa consecuencia sería una fuga de capitales, sobre todo de los capitales susceptibles que representan la inversión financiera de cartera.

Veamos, actualmente hay en circulación 6 billones de pesos en valores gubernamentales, el 35.7% está en manos de extranjeros. En el caso de los bonos de descuento del Gobierno Federal con tasa de interés fija, que alcanzan 2.79 billones de pesos en activos en circulación, los extranjeros ostentan el 65.99%. Este tipo de activos son los más susceptibles a ser liquidados ante fenómenos que produzcan incertidumbre y volatilidad, con lo que vendrían inflación, desempleo, manifestaciones sociales. Peligroso panorama, que nos recuerda la situación caótica por la que están pasando nuestros hermanos venezolanos, que por ahora siguen gobernados por un político populista.

Su pensamiento y programa económico no han cambiado. Está por verse si los ciudadanos aceptan vivir bajo un sistema populista que desde ya se observa será intolerante, donde la democracia y los derechos humanos se verán reducidos y atacados, no olvidemos que en más de una ocasión mandó al diablo las instituciones, luego pues, a este aspirante presidencial no le interesan las masas delirantes clamadoras de justicia, sino satisfacer su propio ego, pero vivimos en un estado democrático, donde la ciudadanía tiene la palabra y optará por dejarse convencer y sufrir las consecuencias o ponerle un alto. Al Tiempo.
Esperemos y comentaremos…frago2009@hotmail.com

 

 

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