TODO INDICA QUE POR FIN SE REABRIRÁN AL TRÁNSITO LAS CALLES CÉNTRICAS

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Bueno, pues al parecer, hoy martes 20 de octubre se abrirán de nueva cuenta a la circulación vehicular las céntricas calles que se mantuvieron cerradas sin explicación alguna, más que con el pretexto de la contingencia sanitaria, después de varios meses de que concluyeron los trabajos de remodelación; según comentan algunos comerciantes, de que así fue el arreglo con la Presidencia Municipal que encabeza el señor profesor Francisco Castellón Fonseca.

Y de acuerdo a estos comerciantes, en caso de no cumplir con lo pactado de abrir de una vez y para siempre dichas calles del centro de la ciudad, no nada más los comerciantes y locatarios del Mercado Juan Escutia, sino público en general tomarán medidas más drásticas para hacer entrar en razón al exrector de la UAN, en el entendido de que es el pueblo el que manda; y si bien, en su tiempo fue viable que permanecieran cerradas esas calles, primero por su arreglo y modernización y posteriormente con motivo de evitar aglomeraciones y así no se propagara el coronavirus, hoy en día, esto ya quedó desfasado, porque ya no hay una justificación sólida en sí, ya que así como se pudiera seguir propagando el también llamado Covid-19 en otras calles abiertas al tránsito vehicular, lo mismo podría ocurrir así estén cerradas, pues ni modo que el dichoso virus lo anden aventando los rodamientos de los vehículos automotrices y demás.

Y si de aglomeraciones a aglomeraciones se trata, éstas se pueden ver y comprobar fehacientemente en la esquina de la avenida México e Hidalgo, pues ahí por el momento es en donde dan servicio de subir y bajar pasaje la mayoría de las rutas del servicio urbano que, precisamente debido a la contingencia, se tuvieron que desviar por esta nueva ruta emergente; y ya no se diga en la Plaza Antigua o en la calle Veracruz, entre Hidalgo y Zapata, por la misma razón de gente esperando y subiendo a los camiones y combis.

Alega el también exsenador Castellón Fonseca, que la apertura de las calles debe de ser en forma ordenada, pero qué más ordenamiento que el abrirlas y ya, pues mucha gente no se explica el porqué no se abrieron en cuanto se dieron listas al servicio al igual que las demás calles recién remodeladas, siendo que toda esa zona es eminentemente comercial.

Y si bien en su momento se acató la voluntad de los gobiernos tanto estatal como municipal de no abrir determinada zona del centro de la ciudad, como protección de la población, ahora a pesar de supuestamente seguir corriendo algún tipo de riesgo, la mayoría de los comerciantes que claman porque se vuelvan a abrir a la circulación vehicular esas calles que continúan cerradas, tal vez prefieran que les dé el Covid-19 a morir de inanición o de ser embargados debido a los atrasos económicos que todo esto les ha generado, pues la mayoría, si no es que todos los que se han visto afectados con el cierre de calles y comercios –en su momento- se dieron un atraso bárbaro en cuanto a su economía y, por ende, la manutención de sus familias, así como gastos generales que todo hogar tiene.

Así que la desesperación de muchos comerciantes y público en general ya es mucha, porque si bien el hecho de abrir a la circulación las calles aún cerradas podría no significar mucho en las ventas, por aquello de que no hay estacionamiento para los posibles clientes de los comercios ahí establecidos y desde luego del Mercado Municipal, por lo menos se vería ya más vida en la zona y, obviamente, posible más llegada de clientes si se establece en las cercanías la parada de los camiones.

Ahora bien: volviendo a eso de iniciar la reapertura de las calles del Centro Histórico de manera ordenada, por hacer los arreglos de las rutas de camiones y servicio de carga y descarga de mercancía de los comercios ahí establecidos, es obvio que el municipio tuvo mucho tiempo para hacer los estudios necesarios, por lo que se debería tener todo bien establecido. Así que algo que debería hacer Castellón Fonseca para ver las cosas desde otro ángulo, es ponerse en los zapatos de los comerciantes y locatarios que han sufrido el embate de haberse sentido afectados primeramente por la remodelación de las calles y después por el cierre ordenado debido a la contingencia, y que sopesara el presidente municipal, lo que es no tener otra entrada de ingresos monetarios y que si alguno de los comerciantes tenían su guardadito, tuvieron que echar mano de ello para solventar los gastos cotidianos por no haber de otra.

Sea pues. Vale.