Relatos de Pasión (CAPÍTULO CXXXVII)

Rigoberto Guzmán Arce

 

El advenimiento de mi verano que no quería.

650.- VAR
Resulta que el dueño del mundo, de la cultura del ocio, del rey de la imagen, del emperador de las emociones populares; la FIFA aceptó actualizar el futbol para que en casos difíciles de jugadas polémicas, el árbitro central tomara la determinación de consultar la tecnología de la repetición. Se aplicó en esta copa Confederaciones.

A pesar de todo siguen las polémicas porque los animadores o locutores señalan que no es justo que en ciertas determinaciones no se utilice y de nuevo es el cuento de nunca acabar.

Acostumbrados a los errores garrafales se sigue en el imperio de la inutilidad solamente importa el dinero. El futbol se come hasta el hartazgo y nunca se llena uno. Basta con ver a los comentaristas que nos hacen perder el tiempo.

651.- CUEVAS
El adolescente terrible de la cultura que estaba en las revistas del corazón y la cursilería ha fallecido. José Luis Cuevas, el hombre que se tomaba una fotografía todos los días para ver cómo pasaba el tiempo en su rostro, ha perdido la apuesta. Lo veía antes que salía en la televisión y hacía grabados de la vida y sus seres y evoco aquella portada de un libro de crónicas de Julio Cortázar.

Pintor y escultor y uno de los representantes de la Cultura de la Ruptura. Con sus ojos claros y su muñequera de cuero, sempiterno cigarro en la mano y en los labios; le gustaba la mujer bella y siempre quería estar en el centro de la acción. Para su inmortalidad cuenta con su museo y La Giganta.

652.- INVENTARIO
Por fin se logró reunir por parte de la Editorial Era los inventarios, escritos de José Emilio Pacheco de su aclamada columna cultural Inventario. Fabulosos, asombrosos y enigmáticos sus tres Tomos. El prolífico Pacheco tenía 34 años cuando en la sección Diorama de la Cultura del periódico Excélsior de Julio Scherer, dio a conocer su alma sin reposo, posteriormente en la revista semanal Proceso.

Me cautivó su espacio porque era un puente con las manifestaciones humanas, lo social, lo histórico, la imaginación, la poesía. Fue uno de los que influyeron para que me adentrara con firmeza a leer, a imaginar y a tener la conciencia del amor a las letras. Me quedaban las ondas de la explosión a través de los días y las noches, la escritura que firmaba con sus simples iniciales JEP.

Lo fui siguiendo en su ruta literaria, las trayectorias de sus diferentes ondulaciones como la luz, la visión de las grandes obras y pequeñas cosas. Recuerdo tantas veces que lo primero que leía de la revista era su columna o también la dejaba hasta el último para que se conservara el eco de la vida brotado de los renglones, líneas bien elaboradas para que mis sentimientos absorbieran la rica savia, la pureza y lo sencillo de escribir para los demás.

Lo conocí en una feria del libro en Guadalajara. Se sostenía en un bastón y en su erudición. Estuve cinco minutos conversando y me aconsejó que escribiera de lo que quisiera, pero bien.

653.- DIÁLOGO
Gracias porque en mi oscuridad, sombra y congelamiento me entregas la posibilidad de imaginar que te acompaño a ver las hojas verdes, las nubes negras que vienen y se diluyen. Que a través de la ventana me haces creer que la lluvia golpea el valle y las calles de nuevo se inventan ríos. El derecho lo manifiesta con un dejo de nostalgia ante el acontecimiento que ya lleva días.

Izquierdo contesta, no agradezcas, sabes que somos dos que hemos llevado el sentido para que el cuerpo de R, se siga admirando de las bondades de los colores que ante cualquier manifestación está sensible porque las maravillas deben de seguir también para otros. Lo que hago es parte de mis función y que aunque me canso por enfoques, detenimientos, es para que esta simple apertura visual, capture la letra, la cuchara, el reloj, la tecla.

No se puede detener y que en los sueños por el infortunio nos separamos porque descanso, mientras tú sufres, te duele y estás en otra órbita, y sabe en qué sistema solar. Cuando al despertar sin pensarlo, me abro sin imaginar la orden que es tan fácil, mientras que para ti es tan complejo abrir el párpado y sigues en penumbras o la distorsión de la imagen cuando recibes ayuda.

Estamos unidos, lo sé, pero no está de más, agradecerte porque, somos luces y sombras, el claroscuro, en esta ocasión muy doloroso para el autor. El izquierdo termina: extraño mirar juntos. El derecho contesta: sí… Continuarán los relatos de pasión el próximo miércoles.

 

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