RELATOS DE PASIÓN: CAPÍTULO CXLII

Rigoberto Guzmán Arce

A l@s nuev@s amig@s en esta travesía que inicia.

668.- CARABELA
Anuncio publicitario en la red me invita y tengo listo el escrito, me falta una portada nueva. Ya tenía con la inquietud de preparar la travesía. El detonante fueron los vientos a favor por la promoción editorial. El lanzamiento, esta vez, digital de la segunda edición de Relatos del Amor. Escribirlo para cada jueves y después miércoles en la columna semanal, fue un bálsamo ante aquel intento de rompimiento de la luz.

La primera edición impresa fueron 400, con una pareja abrazados en una banca nostálgica contemplando la luna llena en forma de corazón. Le tengo cariño inmenso por lo que significa, la casa de mis sentimientos en el mundo vertiginoso, el que se ha convertido en una aldea global que el instante borra recuerdos, la insaciable imagen que avasalla reflexión, que hace lenta la imaginación.

Desde mi esquina que me tocó vivir el espacio y un tiempo finito, tengo mi espíritu ardiente, el deseo de comunicarme con otros seres humanos que también andan en las esquinas, en los caminos del destino y la odisea de vivir.

Seleccionar las historias de un total de 667, en aquel inicio con el verano del 2014 y después la golondrina que me visitaba en la ventana azul hasta la represa de Mora, rutas en territorios de la literatura, el cine, escritores y sus obras, ciencia, la naturaleza, sociedad, internet y acontecimientos.

Tener la dicha de la relación física de la distribución del libro de 100 páginas con letra pequeña, entendiendo que los libros para muchos no es una necesidad, ni un producto que se venda al instante, porque aunque se tenga información como nunca en la historia de la humanidad, nos basta con ver imágenes, videos y el encabezado, la brevedad ante todo.

Lo comprobé en mis pasos como profesor, de niño y adolescente, en la juventud y en estos tiempos que a las personas les aburre leer, es heroico que lean una simple página. Se cree que es una pérdida de tiempo, la velocidad, las prisas de cumplir horarios, la ceremonia de la rutina y el culto al Dios del ocio, hacen complicado, tan complejo leer para cultivarnos, delinearnos nuestra identidad y propósito de estar vivo en este planeta.

Cuando en mi estudio y en los cartones revisé que solamente me quedaron siete libros de Relatos, tres apartados, uno para depositarlo en la cápsula del tiempo del primero de mayo, me sentí feliz de romper inercias gracias a los lectores que identifican mis escritos que se publican en los periódicos.

La bondad, gratitud, la amistad que me dispensan con adquirirlos. En este jueves 4 de agosto, en una fecha especial de llovizna ligera y recuerdos, estoy tan emocionado porque en Saxo.com ya está el libro digital de 196 páginas con letra que se disfruta.

Una empresa danesa, con sede en Perú y que siguiendo las instrucciones, el agregar en Word el contenido para que los transfieran al formato E-book, ePub, me rechazan la portada antigua porque no cumple con los pixeles mínimos, entonces busco lo que identifique y surge dos rostros de enamorados y que los represento con perfiles a punto de darse un beso con su hilos de electricidad como amores mágicos.

Se acepta y haciendo clic en recorridos digitales, ingreso los datos de cómo se llama el libro, su presentación como introducción, datos personales del autor y fotografía de identificación. Costo y promociones. Surgen las palomas de aprobación hasta que en pocos segundos ya está listo como una carabela y el marinero solitario Rigoberto, preparado para la larga travesía en el océano espeso, inmenso y desconocido que se abre ante mis ojos.

Me siento frágil con un ardor en mi cuerpo de la emoción que sintieron los primeros osados en buscar horizontes lejanos, los mundos desconocidos y animales ignotos, los peligros ante la incertidumbre. Pronto intento calmarme invitando a esta epopeya a mis ex alumnos, amigos, compañeros y los nuevos que vendrán.

El agua digital es demasiado tensa, fría y retadora porque falta el calor humano. No tengo rostro ni saludos de manos, ni la mirada íntima a los ojos, escuchar la voz de aceptación, que hojeen el libro y se decidan, voy a extrañar cómo se deshojan las flores y sus olores, pero en cambio voy a ganar seres que necesito saber de ellos en sus lejanos parajes.
Una novedad para mis años, dispuesto a surcar con las velas de la ventura, viento en popa, manos y corazón firme, mi esperanza en esta pantalla como tierra prometida… Continuarán los relatos de pasión el próximo miércoles.

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