RELATOS DE PASIÓN: CAPÍTULO CLII

Rigoberto Guzmán Arce

 

Para l@s que no pueden vivir sin la nostalgia.

697.- PINGÜINO
Varón de 21 años que falleció en un zoológico cualquiera del mundo, murió ilusionado por una figura femenina de un famoso comic, un dibujo animado. Abandonado por su pareja que se fue con otro más joven, este pingüino se quedaba horas junto a las piedras admirando, sintiendo, cercano a los oleajes de la pasión, feliz, feliz, extasiado y cantándole sus amores. Así me siento a veces.

698.- EJEMPLAR
Estar absorto, sin que nadie te ayude, ensimismado en el teclado, descubriendo las palabras exactas en el complejo universal de las ideas, interconectarse, la conexión entre las frases para el texto. Es el primer paso para que fluyan las imágenes que has capturado en tu mente, pero se requiere que las plasmes en esta hoja blanca digital de Word.
Segundo paso tener listo, revisando hasta el último detalle, el escrito, contenido, la portada diseñarla en el programa de Canvia, y duras el tiempo que a veces desespera porque no logras el producto deseado. La contraportada, enumerar las hojas, te carcome el tiempo para aprovechar la oferta de la imprenta.

Solicitar el préstamo urgente en la caja popular, y enviar el pago correspondiente. Esperar que te envíen el ejemplar de muestra para revisión final y detectas que todavía tiene errores, los duendes del acento, la coma o que te roban una letra. A más tardar en una semana ya tienes en la puerta de tu casa los cartones atiborrados y sellados de ejemplares.

Un inmenso gozo, pero un miedo de espanto, porque si escribir es muy difícil, mandar hacer tu libro es más complicado, vender es caminar por un hilo delgado ante un abismo del desdén, de la apatía, de una cultura de no lectura, el bien cultural es desdeñado y eso duele. En una región de España el escritor sabe de antemano que su obra literaria antes de publicar ya está vendida por la red de lectores que tienen entretejido en la sociedad y en las escuelas.

Mi historial de profesor, me dicta mis latidos, me sigue emocionando ofrecer hojas escritas por mi corazón, mis hogueras y que ante la negativa, antes me dolía hasta el alma, ahora intento calmar mis respiraciones y comprender que la respuesta es sì o es no, lo que espero.
En esta actualidad dactilar, se revisa ligera tanta información de la pantalla, en la cultura de la imagen que va diluyendo la capacidad de asombro y de la imaginación. Lo único que me da el pesar es aquella respuesta de un amigo que presumiendo me dijo que no le gustaba leer, le pregunté: ¿quieres condenar a tus hijos para que tampoco les guste leer?

699.- NOSTALGIA
En Facebook también existimos l@s que estamos llenos de nostalgia, basta alguna fotografía, un relato, algún recuerdo familiar, de barrio, de aquel año y brotan como manantiales de luces y colores, lo que teníamos escondidos o en reposo.

Pronto se convierte en una comunidad de ecos, de historias que volvemos a recorrer, nos sentimos que vivimos de nuevo y no se nos calma el gusto infinito de tener ante nuestros ojos las evocaciones como la llama que no se extingue. Como la bella época cuando existía un hombre formidable que alquilaba revistas en el portal Madero, don Enrique; la llegada de los deslumbrantes juegos mecánicos con dos payasos, Rabanito y Piselito; el anciano invidente Güiti que utilizaba las metáforas para reconocernos; don Manuel Esparza que era anunciador de los niños extraviados. Personajes que parecen que se han ido, pero no es cierto.

Me niego a que desaparezcan de mis recuerdos. Un lugar para la melancolía. De esto estamos hechos, de añoranza y de agradecimientos en el ligero paso por la vida… Continuarán los relatos el próximo miércoles.

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