QUE ME SIGA LA TAMBORA : Desilusionados en Jala

Por El Piperagüit

**Desilusionados en Jala
**Desatención y falta de interés
**Miles de pesos derrochados en alcohol
**Próspero ranchero texano
**Obra pública para familiares y amigos
**La impunidad lo acompaña

MARÍA “LA GÜERA” VILLARREAL prepara sus maletas para retirarse del cargo que el pueblo le confirió hace casi tres años y que desgraciadamente para el pueblo de Jala, fue una total desilusión, porque la mayoría de los “jaleños” tenía puestas todas sus esperanzas en este político venido a menos que en lugar de levantar más al pueblo y las condiciones de sus habitantes, le dio al traste ocasionando puros perjuicios. Ya acercándose a su meta, el todavía Alcalde de Jala, abre sus brazos, pero no para despedirse de abrazo de los ciudadanos, sino para abarcar más cosas para llevarse. ¡Baquetón!

LO QUE ERA UN PUEBLO PINTORESCO y considerado hasta Mágico, ya quedó en el olvido debido a la desatención y la falta de interés del Alcalde que como buen bandido estuvo más preocupado por ver que se robaba a ver qué le hacía falta a la cabecera, a los pueblos y ejidos. Millones de pesos dejaron de caerle al municipio por esta indiferencia de Mario Villarreal; pero, millones de pesos se fueron a sus bolsillos porque de seguro ha de tenerlos en sus cuentas personales mientras Jala pagaba el precio de ese desprecio.

HASTA CALENDARIO LE DABAN EN LAS CANTINAS a “La Güera” Villarreal (sobrenombre solo para sus íntimos), porque a diario se le veía entrar a esos lugares acompañado de sus incondicionales y en otras a disfrutar de compañía en ciertos lupanares. Eran tan frecuente su presencia que cuando no acudía, los dueños o las chicas de esos negocios hablaban a la casa del Alcalde de Jala para preguntar a ver si no estaba enfermo. Miles de pesos derrochaba consumiendo alcohol junto con sus amigotes, mientras que Jala seguía en picada.

JALA EN PICADA Y SU RANCHO CRECIENDO, así de contrastante se iba construyendo la realidad de ahora. El municipio empezaba a perder muchas cosas, mientras en sus tierras aparecían otras, ya que parecía que el objetivo era mejorar el rancho, no el municipio. Miles de pesos desviados a sus propiedades. Miles de pesos perdidos y que jamás llegaban a obras públicas. Miles de pesos para arreglar sus propiedades mientras que miles de ciudadanos se quedaban sin atención y cargando sus problemas. El muy descarado Alcalde todavía presume que cuando termine su periodo va a dedicarse a trabajar su rancho, que ya tenía desde antes de ser presidente y que si ahora parece próspero ranchero texano se debe a que se sacó la Lotería con un billete que se halló tirado en la calle cuando un domingo iba a misa de seis de la mañana. ¡Mentiroso!

LA OBRA PÚBLICA, CON SELLO FAMILIAR, ya que los allegaditos al presidente de Jala eran los grandes constructores y los triunfadores de cualquier licitación que apareciera. Muchos de ellos ayer eran unos pobres muertos de hambre, ahora tragan con manteca y viajan en lujosos carros. Toda la obra la repartía el presidente Villarreal con su respectivo moche o cobro del diezmo, lo que le redituaba excelentes ganancias, más aparte la que directamente adjudicaba con sus compadres Chava y El Pato en la que se llevaba una ganancia más grande. Todo esto sin importar la calidad de las obras, que de hecho no son buenas, porque la mayoría del presupuesto se lo repartían, inflaban los precios y para rematar, a veces ni las hacían.

SIENTE QUE LA FUERZA Y LA IMPUNIDAD LO ACOMPAÑAN, por eso “La Güera” Villarreal anda muy tranquilo y hace planes para el futuro, pero habría que avisarle que hasta los mismos priístas están pidiendo que lo sancionen porque los hizo quedar mal. Usando al PRI llegó al poder y ahora quiere entregar la batuta sin recibir castigo, pero la ola que viene arrastrando el final de la corrupción y la impunidad de su mismo partido parece que por lo menos lo va agarrar de una pata. Casos como el de Mario Villarreal, alcalde de Jala no deben quedar como estadística engrosada por corruptos como él.

Paradojas de Jala, mientras su Alcalde se enriqueció, el pueblo empobreció, QUE ME SIGA LA TAMBORA.

 

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