ORÍGENES DE EL REFILIÓN, NAYARIT

Rodolfo Medina Gutiérrez

La génesis del pueblo de El Refilión me recuerda algunos fundamentos principales de “Pueblo en Vilo”, autoría de don Luis González y González: Por más pequeños que sean, todos los pueblos tienen historia y reflejan el México provincial, cuya realidad casi siempre es ajena al discurso patriotero impuesto por el centro.

Durante el auge del lozadismo, el hombre fuerte de la región de Compostela fue el general don Fernando García de la Cadena Flores, primo del obispo de Guadalajara y dueño de la Hacienda de Miravalles, así como de la casona conocida hoy en día como “Cine Condesa”.

Con miras a mejorar la comunicación con Tepic (y según dicen las actas, conectar a Compostela con el camino real de Guadalajara), García de la Cadena gestionó ante la Secretaría de Fomento del Imperio Mexicano la construcción de una nueva carretera que pasara por sus tierras de Miravalles.

Hasta esos años, el camino de herradura que iba de Compostela a Tepic constituía una sinuosa brecha que iba por El Paso de Tepiqueños, el Real de San Joseph de Huicicila, Majadas, El Palo Herrado, San Joseph de Costilla y Xalisco hasta Tepic, mismo que se arruinaba completamente durante las aguas, incomunicando ambos territorios.

Las gestiones para construir la carretera que todavía muchos ancianos conocieron como el “Camino de los Ríos” se llevaron entre noviembre y diciembre de 1865. El gobierno imperial invirtió 4000 pesos en la apertura de la obra, y aunque no tenemos claro que tanto avanzó durante los años en que Maximiliano gobernó nuestro país, lo cierto es que para la década de 1880 ya funcionaba como el principal camino a Tepic desde Compostela.

En uno de los pasos principales que se ubicaban en la banda norte del río de Chila, todavía en tierras de San José de Costilla (cerca de donde Mariano Ruiz construyó un puente de material en el año 1906), habitantes de Compostela, Miravalles, El Espíritu Santo y otros sitios de los alrededores se asentaron para crear el pequeño pueblito que hoy conocemos.

Los registros parroquiales señalan la aparición de una ranchería llamada Río Nuevo de Chila entre 1870 y 1880, el cual presumiblemente cambió su nombre por el de Refilión (palabra que deriva de “Refilón” que significa “a un lado” o “a un costado”).

Sabemos que la comunidad ya era conocida con este nombre hacia el año de 1886, pues era el centro de operaciones del bandolero Félix Herrera. La primera autoridad de la cual tenemos noticia en ese tiempo fue el C. Bartolo Cárdenas, que fungió como juez auxiliar del lugar en el año de 1887, junto con su ayudante Pantaleon Topete.

Los primeros años de Refilión no fueron sencillos, pues entre los fuereños que comenzaron a quedarse en el lugar figuraban tipos como Leandro Patiño, un asesino que para el año de 1906 también vivía asaltando a los viajeros del camino de los ríos. Poco a poco el lugar fue poblándose por gente procedente de Jalisco y Zacatecas que fue contratada por la Hacienda de Miravalles, ubicada al otro lado del río de Chila, hoy conocido también como Refilión.

Los habitantes de Refilión fueron testigos de varios movimientos de la guerrilla y los ejércitos de la revolución, así como la llegada del ferrocarril, y el reparto agrario de las haciendas de Costilla y Miravalles. Se dice que a la gente de Compostela le gustaba ir a pasear y disfrutar de jornadas de picnic a las orillas del río, cuidando siempre retirarse del lugar por la tarde, cuando los característicos mosquitos del lugar comienzan a inquietarse.

Fue hasta el día 2 de marzo de 1937, durante el periodo gubernamental de Francisco Parra, cuando la Hacienda de Miravalles propiedad de los hermanos Flores Carrera, fue afectada con 1580 hectáreas en beneficio de El Refilión, que había solicitado la creación del ejido desde el año 1934 a través de un grupo de pobladores encabezados por Pablo González, Juan González y Félix Zárate.

 

 

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