Mejor Mexico que Estados Unidos: Julio

Francisco Javier Nieves Aguilar

“Uno piensa que se va, pero sabe Dios si regresa, como dice el dicho, mejor aquí, en su tierra, ganando poco, pero viviendo con su familia y en su pueblo, aseguró Julio César Magallanes”, quien buscó el sueño americano desde los 16 años de edad.

Originario de la cabecera municipal de Ixtlán y de 45 años de edad, se desempeñaba como oficial de albañil, pero desde los 16 años fue en busca del sueño americano; sin embargo, las dos veces que intentó llegar a la Unión Americana, fue “regresado” por la migra a suelo mexicano.

En la actualidad, casado con María García y con cuatro hijos –Julio César, Isabel, Santiago y Jonathan- Julio gana aproximadamente 250 pesos diarios para sufragar sus gastos.

Encuentro a Julio regando afuera de su domicilio, por el rumbo del Llanito. Ahí nos pusimos a dialogar unos momentos; y dice que la primera vez que salió de su casa para ir en busca de mejores oportunidades, le fue mal… “la necesidad, no tenía trabajo y pos uno necesita comer y si no se tiene dinero, pos no se come”, señala.

En esa ocasión, mencionó, se fue con otros dos amigos de “trampa” o “mosca” en el tren hasta la ciudad de Tijuana. Ahí, buscó cruzar por la línea fronteriza, sin embargo –lamentó – los detuvo la migra y tuvieron que regresarse a Ixtlán en un Pacífico.
Al momento de la detención –confió- los policías norteamericanos “al principio pos nos empujaban para subirnos a la patrulla, pero ya después, lo que sea de cada quien, nos trataron bien, nada de insultos, ni de golpes”.

Comentó que la segunda vez, “íbamos como 10 en una Vans; nos fuimos por Laredo, Tamaulipas, y ahí nos volvieron a atorar, entre todos los que íbamos, también iba un chavo como de 14 años. La migra nos preguntó que quién era el que iba manejando y ese chavo le dijo quién era, a él se lo llevaron al bote y a nosotros nos volvieron a regresar”.

Precisó que esa vez pagó cerca de dos mil dólares para poder irse a los Estados Unidos. Incluso, dijo, tuvo que pedir un préstamo a una caja popular para reunir el dinero e irse en busca de mejores oportunidades.

Manifestó que, después de que la migra se llevó a la persona que iba manejando la Vans, sólo le quedaban 150 pesos en la bolsa y con ese dinero, dijo, se regresó con otro conocido.

Por ello, indicó que después de los dos intentos frustrados que tuvo para ir en busca de una mejor vida, ya no lo volvería a intentar. “¡Ni loco que estuviera! ¡Y menos ahora con eso del Donald Trump!… Por irme, me quedé todo endeudado, como pedí prestado para irme y no pude, cuando regresé tuve qué pagar lo que pedí… ¡me salió más caro el caldo que las albóndigas!; mejor México que Estados Unidos”

Ahora que regresó como oficial de albañil, dice, “bendito sea Dios, me va regular; gano casi dos mil 500 pesos por semana y pos aunque es poquito, al menos sale pa´comer. Mi esposa es comprensiva y trata de ayudarme”, apunta.

Y a pesar de que en Ixtlán y en toda la región hacen falta fuentes de empleo no buscaría ir nuevamente en busca del sueño americano, “se me quitaron las ganas y más que nada, la intención… y ese Trump nos la puso más difícil. Nomás imagínese cuántas personas no se mueren solas en el desierto de Arizona, ahí se han quedado”.

Agrega que aunque el contacto que tuvo con los norteamericanos fue bueno en términos generales, ya que no lo trataron mal, “uno ve las noticias y se da cuenta de cómo tratan a nuestros paisanos. Uno como mexicano va a los Estados Unidos y ni lo quieren atender, y aquí, nada más llegan los pelos de elote y hasta ¡pásele patrón! todo se les da en charola de plata y no se vale, todos somos iguales, todos tenemos corazón y sentimientos”.

Julio añadió que “a uno nada más porque lo ven mal comido, todo flaco, los gringos y los negros ya nos quieren matar. Pos no, todos los que buscamos irnos es por necesidad, no por otra cosa, sino para sacar adelante a sus hijos, a sus padres, a su familia y no estar pasando hambres”, finalizó.

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