LA DESPERSONALIZACIÓN/DESREALIZACIÓN

Sergio Rodríguez Bonilla

¿Alguna vez te has sentido desapegado o desconectado de la realidad? La despersonalización y la desrealización son trastornos en los que se siente uno mismo o el entorno extraño, como en un sueño o una película. La despersonalización y la desrealización son un tipo de trastornos en los que la persona se siente ajena y desconectada de la realidad. Es muy común que aparezcan síntomas de este tipo en personas con trastornos de ansiedad o esquizofrenia, aunque también los puede padecer cualquier persona en un momento de gran estrés o crisis pasajeras. No es infrecuente que aparezcan en casos de accidentes o eventos traumáticos recientes. En algunos casos, muy infrecuentes, pueden establecerse como trastornos con entidad propia.

Estas patologías se engloban dentro de los trastornos disociativos, que consisten en disrupciones o rupturas de los procesos de memoria, conciencia, identidad y/o percepción.

En el trastorno de despersonalización se da una distorsión en la percepción del propio cuerpo, sentimientos y pensamientos. La persona se siente ajena a sí misma, como si no se perteneciera. A menudo sienten su cuerpo como si fuera de un autómata o un robot, como si lo vieran desde fuera, como en un sueño o una película.

En el trastorno de desrealización la persona percibe el mundo o el entorno como si fuera extraño e irreal, como si estuviera dentro de un sueño. Puede percibir alteraciones en la forma y el tamaño de los objetos y la gente le puede parecer extraña o desconocida. También puede aparecer una alteración en la sensación subjetiva del paso del tiempo.

En ambos trastornos la prueba de realidad se mantiene, es decir, saben que es una ilusión y que realmente no están dentro de un sueño o son autómatas.

Estos síntomas no se consideran graves ni peligrosos, sin embargo, a las personas que los padecen les resultan molestos y confusos. Tienen miedo de estar volviéndose “locos”. Normalmente suelen durar algunas horas, pero hay casos muy poco frecuentes en los que pueden volverse crónicos (de larga duración, no que no se puedan recuperar), afectando gravemente la calidad de vida de las personas.

Poco se sabe acerca de las causas que pueden llevar a padecer estos trastornos, aunque pueden surgir por factores ambientales, psicológicos y biológicos. Como en otros trastornos disociativos, los trastornos de desrealización y despersonalización pueden surgir por un evento estresante o traumático, como situaciones de violencia social, violencia intrafamiliar, abuso, accidentes… También pueden aparecer tras la ingesta de sustancias, drogas o fármacos y en estos casos los síntomas son pasajeros.

Según el Manual de Diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5), para diagnosticar el trastorno “crónico” de despersonalización o desrealización se deben dar los siguientes criterios:
-Presencia de experiencias persistentes o recurrentes de despersonalización, desrealización o ambas:

-Despersonalización: Experiencias de irrealidad, distanciamiento o de ser un observador externo respecto a los pensamientos, sentimientos, sensaciones, el cuerpo o las acciones de uno mismo.

-Desrealización: experiencias de irrealidad o distanciamiento respecto al entorno.

-Durante estas experiencias las pruebas de realidad se mantienen intactas.

-Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

-La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia u otra afección médica.

-La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental, como la esquizofrenia, el trastorno de pánico, el trastorno de estrés postraumático u otro trastorno disociativo.

Experiencias disociativas como la despersonalización o la derealización pueden ser muy angustiosas. Sin embargo, si ocurren en un momento puntual de ansiedad o estrés no tiene mayor importancia.

El problema viene cuando se da de forma extendida en el tiempo o como un síntoma de un trastorno más grave, como ansiedad generalizada, depresión, fobias, esquizofrenia… en cuyos casos si se trata el trastorno principal, normalmente los síntomas disociativos desaparecen por sí solos. En estos casos lo mejor es contactar con un especialista que te ayudará a obtener un tratamiento adecuado.

Sígueme en Facebook como:
Sergio Rodríguez Bonilla
Psicólogo/Psicoanalista
Citas al 2 12 51 18

0 Comments Join the Conversation →

Deja un comentario