El filipino Joseph Francisco de Itamarren, explorador de California

Rodolfo Medina Gutiérrez

Particularmente en la Compostela del siglo XVII, se asentaron una cantidad relevante de fuereños que estaban involucrados en la colonización de las Californias, promovida desde los tiempos de Hernán Cortés. Sin embargo, Felipe IV se interesó en impulsar con mayores apoyos por parte de la Corona.

Vascos, genoveses, castellanos y gente del resto de la Nueva España visitaron con regularidad los fondeaderos de Nueva Galicia para participar en las temporales labores portuarias que requerían las expediciones, especialmente las que se llevaron a cabo entre los años de 1650 y 1700. Muchos de ellos se instalaron en Compostela, proveduría natural de Chacala, uno de los puertos de donde partían los navíos con destino al Septentrión.

Entre estos operarios se contaba al filipino Joseph Francisco de Itamarren, nacido en la ciudad de Manila por el año de 1658. Su padre fue el general vasco Juan de Itamarren, importante funcionario de las Islas Filipinas. Su madre era la mestiza María Díaz, hija de una India cacica de aquellas latitudes.

Siendo hijo natural, se dedicó desde temprana edad a los oficios navales, navegando sobre la Nao desde Manila hasta Acapulco. Para el tiempo que estaba en la Nueva España, ya había pasado la expedición de Atondo y Antillón, que en compañía del padre Eusebio Kino zarpó de Chacala en el año de 1683 con la intención de instalar una colonia en California, cosa que no se pudo concretar por la falta de bastimentos.

Sin embargo, los reportes de Kino fueron promoviendo la realización de otra expedición. Ya como vecino de Compostela, Itamarren logró obtener un permiso del virrey para viajar a esas tierras, con el objetivo de sacar perlas y explorar la costa, buscando un sitio adecuado para la instalación de una colonia.

Itamarren pagó con dinero propio el viaje, partiendo de Chacala en el año de 1694. Desafortunadamente, el clima, la pobreza del suelo y la belicosidad de los indios californios condenaron al fracaso su expedición. De vuelta a Compostela, se casó a mediados de 1696 con doña Teresa Pérez Cortés de Guzmán, hija de los dueños de la Hacienda de Miraflores, y parienta del conde de Miravalle.

Itamarren echó raíces en Compostela, llegó a ejercer el cargo de alférez real del Ayuntamiento y fue miembro de varias cofradías. Tuvo dos hijas con doña Teresa. La primera de nombre María, se casó en Compostela con el mercader burgalés Francisco de la Peza, mientras que su hermana Marcelina Lugarda de Itamarren y Guzmán, se unió en matrimonio con su primo don Sebastián Pérez de Guzmán.

Sus descendientes se distribuyeron por Tepic y Compostela durante los años del virreinato. Su presencia en nuestra región es muestra del impacto que tuvieron en la costa de la Nueva Galicia los esfuerzos por conquistar y evangelizar las Californias, proceso del cual fueron partícipes los compostelanos.
(En la foto se mira una de las entradas de la ciudad amurallada de Manila, Filipinas.)

 

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