DOÑA RAFAELA Y SUS HIERBAS CURATIVAS

Francisco Javier Nieves Aguilar

Con su delgada figura, Doña Rafaela Silva Solís recorre calles y calles tratando de vender sus chayotes, hierbas medicinales y otros menjunjes traídos expresamente de la región de La Meseta de Juanacatlán.

Llega y se detiene con el “marchante”; recorre la zona de mercado, los portales, la plaza, tiendas y comercio de la zona centro; “pero las ventas no están bien”, dice con una mezcla de sencillez y desconfianza.

Una cubeta de plástico, unas bolsas y un costal diminuto sirven para resguardar y transportar sus productos, pero parece no cansarse nunca. Su condición física, a pesar de sus 70 años, bien podría compararse con los mejores atletas de la región…

Los quemantes rayos del sol y el intenso calor tampoco le hacen mucha mella. Está hecha al trabajo. La esperanza de obtener algunos pesos la obliga a “bajar” casi a diario a Ixtlán.
Así la podemos ver en la esquina del “Portal Hidalgo” o al pie de la antigua mueblería “La Perla” principalmente; pero cuando el negocio falla, se ve precisada a recorrer las calles de la ciudad, sobre todo lo que es la zona centro.

De esta forma arribó a las oficinas del Express Regional ofertando sus “hierbas curativas”. “Ándele señor, ¡cómpreme un manojo de árnica! ¡Viera qué buena es para los golpes!”.

Doña Rafaela -según cuenta ella misma- habita una humilde finca de la Cofradía de Juanacatlán, donde abundan las necesidades y escasea el empleo… “Yo no sé leer, pero conozco a ojos cerrados mis hierbitas. Lo que la gente me pide; eso le doy. No puedo decirles qué tomen porque no estudié. Eso solo lo hacen los doctores”, apunta.

Aún así, conoce los efectos curativos de la mayoría de sus hierbas: “Mire, el árnica le quita los golpes, nomás hay que echarle poquita sal y limón”, asienta, al tiempo que extrae un manojo de esta planta.

Son plantas silvestres que crecen y se desarrollan de manera natural en la región de La Meseta: Raíz de tejocote que -dice Doña Rafaela- sirve para el dolor articular, diarrea y estreñimiento. El gordolobo, benéfico para la tos, fiebre y gripa. La manzanilla, útil para el dolor de estómago, migraña, nervios, colorante y un sin fin de propiedades.

De éstas y otras hierbas vende la señora Silva, pero asienta que las plantas que más le pide la gente son aquellas que alivian la diabetes, piedras en el riñón, nervios y estrés.

“¡Ándele! ¿Me va a comprar todo?”, dice esperanzada.

Se va desencantada, pues el reportero solo alcanza a comprarle un manojo de árnica en 20 pesos. No hubo para más.

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