DÉJAME DECIRTE QUE NO

¿Qué pasaría si te encontrara lejos, en el abismo, en un lugar donde la luz y la sombra son uno y tú, eres uno con todo? ¿Cuántas veces en nuestra vida se rompen los lazos que nos unen: amor, amistad, familia?

A veces por diversos motivos nuestros caminos se separan, ya sea por peleas, discusiones, mudanzas, muerte. Y nos preguntamos ¿por qué? ¿Por qué no pudimos hacer nada? ¿Por qué no supe aprovechar todos los momentos en que estuvimos juntos?

Dios nos pone pruebas, obstáculos de vida, algunas para superarlas y otras simplemente para aceptarlas. Nos pone caminos, opciones y personas que con el tiempo se van volviendo parte de ti, de tú día a día y otras que ya son parte de tu pasado, pero que a la vez marcan tu presente.

¿La vida es complicada? Déjame decirte que no. Es nuestra natural ignorancia a emociones y situaciones que desconocemos que la hacen verla así. Nadie nace sabiendo, y los errores que has cometido en el pasado son y serán lecciones de vida.

¿Qué es la vida? ¿Que es vivir? ¿Acaso será reír, llorar gritar, disfrutar? Y en caso que fuera eso, un bebé que al nacer respira tres veces y muere ¿se fue sin vivir? Pero te apuesto a que ese bebé valoró esos tres sorbos de aire más de lo que tu valoras una hora de tu tiempo.

¿Alguna vez has pensado en acabar con tu vida, en suicidarte? ¿Quién no ha sentido esa sensación de que el mundo se nos viene abajo?, que hagamos lo que hagamos nadie nos puede ayudar y en ese momento en que buscamos sus huellas en la arena y no las encontramos, en ese instante te preguntas ¿por qué?, ¿por qué me has abandonado? Y él responde de forma fulminante:

“Yo nunca te he abandonado y jamás te abandonaré. Siempre he estado contigo, en cada paso que das. Cada vez que has necesitado mi abrigo y en el instante en que dice no puedo, no quiero seguir, es el momento en que más me aferro a ti. Te tomo entre mis brazos y a través del viento, acaricio tu alma. Siempre dejo que hagas tu voluntad y no la mía. Te doy libertad de que estés conmigo cuando tú quieras y yo siempre estoy allí para ti, como lo estuve aquella vez, cargándote entre mis brazos y ¡nunca te dejaré caer!

Si tú no te valoras yo lo haré por ti. Si tú no te quieres yo siempre te amaré, sin pedir nada a cambió porque soy tu amigo fiel. Y ahora déjame preguntarte: ¿Valoras tu vida? ¿Realmente aprecias cada momento de ella?

0 Comments Join the Conversation →

Deja un comentario