¡DE CULTURA Y ALGO MÁS! :“ENTREVISTA AL DR. ALBERTO RUIZ MITRE; AUTORIDAD DE LA MASONERÍA YORKINA, EJEMPLO DE TRABAJO Y SUPERACIÓN” (Primera de 2 partes)

Liliana Hernández.

Hola amigas y amigos; reciban un fuerte abrazo de corazón a corazón para todos ustedes que amablemente nos leen, en esta ocasión les comparto una entrevista realizada al Dr. Alberto Ruíz Mitre: “Jefe Supremo del Gran Capítulo de Masones del Gran Arco de México”, y llevada a cabo en la Ciudad de Tepic, Nayarit, este mes de julio del 2017, ya que actualmente con gran orgullo nayarita, es la autoridad nacional en la Masonería Yorkina, porque recientemente en el mes de junio del presente año, en una reunión de la Gran Convocación Anual en Morelia, Michoacán, se llevó a cabo un proceso electoral para la creación del Nuevo Consejo a nivel nacional de La Masonería Yorkina y le otorgaron este importante nombramiento: “Jefe Supremo del Gran Capítulo de Masones del Gran Arco de México”, es un motivo más que trascendente para la Masonería en Nayarit.

Liliana Hernández: ¿Dónde y en qué año nació Alberto Ruíz Mitre?
Dr. Alberto Ruíz Mitre: “Yo nací en Tecuala, Nayarit, hace 63 años, un 17 de abril de 1954. Mis Padres fueron María del Carmen Mitre Escobedo, nacida en Acaponeta, y Jorge Ruíz Bañuelos, oriundo de Colima. Cuando yo contaba solamente con 3 años de edad, mis padres se trasladaron a vivir aquí en la ciudad de Tepic y cuando apenas cumplía mis 6 años falleció mi padre a la edad de 46 años, por una cirrosis hepática aunada a una infección viral. Soy el octavo de 10 hermanos, mi madre se dedicaba a la costura y al morir mi padre pasó muchísimas dificultades económicas para alimentarnos por ser una familia muy numerosa, por tal motivo crecimos mis hermanos y yo en una situación de pobreza muy precaria.

LH: ¿Qué otros recuerdos tienes de tu niñez?
ARM: “Recuerdo cuando yo estaba en 3° de primaria en la Escuela Miguel Hidalgo y Costilla, nos otorgaban desayunos escolares, para los cuales se aportaba 10 centavos y nos daban un chocolate caliente acompañado de un bolillo con mantequilla. Mis hermanos mayores estuvieron en el internado Juan Escutia y en la Secundaria Federal No. 2 cuando también era internado. Un suceso muy importante para mí, fue a la edad de 9 años cuando me conoció en el barrio el señor Ignacio Luna Pérez, hermano de Albina Luna Pérez, la musa que inspiró a la composición del Son de la Negra, él me dijo en ese entonces: “Tu puedes luchar para salir adelante y solventar de alguna manera tus alimentos y tú educación, por lo que te obsequiaré un regalo en siete días”. Y exactamente en una semana, me entregó un cajoncito de bolero con brochas, cremas, grasa y todos los materiales necesarios, siendo una herramienta para mí muy valiosa e inicié con mi trabajo de bolero para ayudar a mi madre, mejorando así un poquito la economía familiar. Mis hermanas se pusieron muy contentas ante este acontecimiento, ya que el arroz que nos cocinaba mi madre con agua y azúcar, ahora lo complementaba con galletas de animalitos”.

LH: ¿Dónde trabajaste de bolero?
ARM: “Yo trabajaba de bolero en el Centro de Tepic, frente a la plaza donde estaban tres restaurante en esa época: El Marilí, El Guadalajara y El Trébol, era mi área de trabajo y cuando tenía mucha hambre, generalmente los comensales dejaban un excedente en el plato y me lo regalaban.

LH: ¿Qué experiencia te ha dejado esa etapa de tu vida?
ARM: “Al recordar esta etapa me llena de orgullo y un gran aprendizaje por lo que he vivido, ya que en la vida no existen los imposibles, existe todo lo posible, siempre y cuando el ser humano sea valiente y luche por salir adelante, siento que mi pasado fue muy difícil y a la vez no fue tan complicado, porque algunas persona te ayudan en esas situaciones y van facilitando lo imposible, cuando uno lucha por salir adelante va logrando cada uno de los objetivos de la vida”

LH: ¿Cuáles fueron tus inicios en la Masonería?
ARM: “Cuando estaba en la Secundaria “Justo Sierra” por la calle Morelos teníamos pupitres dobles pegados uno con otro y un compañero, Héctor Lizárraga Hernández, estaba haciendo un dibujo muy interesante de una escuadra con un compás que me llamó mucho la atención, y le pregunté que era esa imagen y me contestó: “Es el símbolo de una Institución Filosófica donde se prepara el ser humano para luchar en la vida”, y le pregunté: ¿Cómo le hago para entrar a ese grupo? Héctor me respondió: Todos los viernes nos reunimos, déjame platicarles sobre ti y de tu interés por integrarte. Entonces Héctor platicó con sus compañeros de ese grupo y para el lunes siguiente ya me tenía una respuesta: “Si te aceptaron” y agregó: “Solamente tienes que llenar una solicitud” e inmediatamente ingresé a lo que se conocen como grupos AJEF (Asociación de Jóvenes de Esperanza y Fraternidad), así fue como inicié en este grupo PARAMASÓNICO y que aún sigue vigente. Después, cuando cumplí mi mayoría de edad, mis 18 años, continué mis estudios en la Preparatoria No. 1 de la UAN y a la par continué con mis estudios en la AJEF. Un día que asistí a mis trabajos masónicos, cuál fue mi sorpresa que me encuentro ahí al señor Ignacio Luna Pérez y me vino a mi mente cuando estaba niño y me ayudó. Enseguida me comentó: “Que gusto verte aquí, te felicito porque ingresaste a esta institución y pues ya sabes lo que hacemos los Masones, trabajamos y luchamos para ayudar a la Humanidad y damos las herramientas para que se defienda el ser humano en la vida, tienes un buen principio, tú continúa así y ojalá lo que hice una vez contigo, tú lo devuelvas a un necesitado, en algún momento de tu vida”.

 

 

LH: ¿Qué otras personas consideras que han sido tus guías en la vida?
ARM: “Además de Héctor Lizárraga Hernández, hay otro Maestro que es un guía en mi vida, el hermano “Juan Lizárraga Dueñas” (+), quien también estuvo dentro de la Masonería, y fue mi Venerable Maestro en nuestra Logia “Lázaro Cárdenas Capítulo 10” hace aproximadamente 42 años, a la par que cursaba mis estudios en la Preparatoria”.

LH: ¿Cómo fue que tomaste la decisión de estudiar Medicina?
ARM: “En una ocasión le platiqué a uno de mis hermanos mayores “Salvador”; quien es Mecánico Electricista, acerca de mi interés por estudiar la carrera de Medicina y me dijo lo siguiente: “Mira hermano para que estudies una carrera profesional donde no le batalles mucho, primero estudia una carrera corta, para que obtengas dinero y puedas solventar tus estudios de Medicina”. Entonces busque otra opción, me inscribí para entrar a la Escuela de la Policía Federal de Caminos en la colonia Narvarte de la Ciudad de México, pero a los tres meses de haber ingresado no me gustó, ya que existían muchas arbitrariedades, y me retiré porque me di cuenta que no era mi Misión y busqué otra opción, la de hacer el examen de admisión a Medicina para no regresarme a Nayarit, pero en aquellos años en la UNAM estaba limitado el ingreso a la carrera de Medicina para los que venían de provincia, sin embargo, me dijeron que si hacía un año de otra carrera yo podría brincar directamente a Medicina, por lo cual estudié veterinaria un año y al querer hacer el cambio no lo logré y me regresé a Nayarit, ya que hasta el año de 1974 se abrió la carrera de Medicina en la UAN. Siendo en ese entonces cuando yo estaba en la Ciudad de México, el segundo año que había iniciado esa carrera y primero se hacía un examen para entrar al curso Propedéutico de un año y después un examen final. Posteriormente, tuve la fortuna de pasar el examen para el curso propedéutico y también aprobé el examen final, terminé mi carrera de Medicina en el año de 1982 e hice mi Servicio Social, trabajando y estudiando siempre con muchas dificultades, así es como logré terminar mi carrera, trabajé en una maquiladora: “Electrónica de Nayarit”, por la Juan Escutia, de partes electrónicas, trabajaba de 6 de la mañana a 2 de la tarde y me pagaban 240 pesos cada semana, trabajé también cuidando un estacionamiento de carros, por lo que muy frecuentemente menciono la siguiente frase: “Yo crecí como los pájaros corsarios, no conocí el alpiste, viví de lo que la providencia me otorgaba”, estoy agradecido con el pueblo y ahora le regreso al pueblo todo lo que me otorgó.

LH: ¿Cuándo terminaste tu carrera de Medicina, donde trabajaste?
ARM: “Al terminar mi carrera de Medicina en 1983 me titulé, haciendo primero mi Servicio Social y mi internado en el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social), después hice el examen para cursar la especialidad Médica en Guadalajara y después el IMSS me ofreció trabajo como Médico General en Mineral de Cucharas, en HUAJICORI, durante seis meses. Y regresé a Guadalajara para continuar con mi especialización y salí aprobado de mi examen. Terminando mi especialización me fui a la ciudad de Culiacán para realizar mi residencia en el Hospital Regional No. 1 de Sinaloa y cuando terminé dicha especialización tuve que hacer un año de campo en Tuxpan, Nayarit, y ya me pagaban como becario, por lo que podía solventar mi situación económica y me regresé nuevamente a la Ciudad de México para que me otorgaran mi Plaza como Médico Familiar, y efectivamente me dieron una plaza como Médico Familiar en Naucalpan, Estado de México, donde estuve solamente seis meses para poder trabajar en Santiago Ixcuintla, Nayarit, en el Hospital del IMSS, allí duré 4 años y se me dio la oportunidad de cursar un año de Adiestramiento de Servicio para Terapia Intensiva en el Centro Médico de Occidente en Guadalajara, hasta que me regresé a Tepic en el Hospital del IMSS Clínica No. 1 hasta mi jubilación con 30 años de servicio.

LH: ¿A qué edad te casaste, pudiste continuar con tus estudios de la Masonería?
ARM: “Me casé a los 24 años, tengo 4 hijas y 4 nietos que forman parte de mi riqueza familiar. Cuando me fui a Sinaloa estuve un tiempo ausente de la Masonería y se conoce esa etapa como “Estar en sueños”, y reinicié de lleno nuevamente cuando regresé de Culiacán para trabajar en Santiago, pude reincorporarme a la Masonería y seguir cursando los grados que hasta este momento he escalado, ya que existen 33 grados, clasificados en 3 grados simbólicos y 30 grados Filosóficos. El último grado de la Masonería se identifica como “Ilustre y Poderoso Hermano”, yo llegué hasta el grado 30 ,que se llama: “Caballero KADOCH”, y hasta en el año 2006 ingresé a los grados filosóficos de la Masonería Yorkina, además cursé los grados del Real Arco, los grados trípticos y los Grados Templarios en la Masonería Yorkina. En el transcurso de mi vida respecto de la Masonería Simbólica, ostenté varios puestos de dignatario, entre los puestos de primer gran vigilante, segundo gran vigilante, gran orador, diputado Gran Maestro y hasta el año 2013-2014, fui nombrado Gran Maestro para dirigir los destinos de la gran Logia del Estado de Nayarit y terminé con dicho nombramiento en el año 2014, y en ese mismo año entrego el cetro a otra persona. De los grados filosóficos he estado a cargo de la Masonería Yorkina y actualmente soy miembro Consejero Nacional de la Confederación De la Gran Logia.

LH: ¿Cuál es la enseñanza fundamental en la Masonería?
ARM: La Masonería es una “Escuela de Vida”, el que desea estudiar Masonería la estudia toda la vida, nunca se termina. Sin embargo, si hay grados de estudios, y es una Institución Filosófica donde nos enseñan a cultivar las virtudes, para ser un hombre justo, libre y con el principio de luchar siempre por el “Bien de la Humanidad”. La Masonería te enseña a cavar pozos profundos a los vicios y levantar templos y columnas a las virtudes. La Masonería te enseña a ser hermano, a entrar en un estado de introspección para ser más sensible con la humanidad, en la Masonería no se habla de política, ni religión. La Masonería es una Institución donde el hombre cultiva los principios, los valores y a ser libre, la Masonería es antidogmática, y antireligiosa, por lo que respeta a todas las religiones, y te enseña desde aspectos de la vida en sociedad y la parte interna del ser, es decir desde ser más humano, más amoroso, y ser un ejemplo de vida en la sociedad……….

(Continuará la segunda parte)

 

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