CON PRECAUCIÓN: MANZANAS VERDES CON CHAMOY

Serio Mejía Cano
Hay una máxima que reza que “generalizar es ya estar errado”; sin embargo, hasta este momento las voces en contra del ambulantaje en el Centro Histórico (CH) de Tepic y más allá, han sido generalizadas. Entre los visitantes que llegaron a Tepic durante estas dos semanas de vacaciones, se extrañaron en grado sumo al ver tanta vendimia en el CH, pero también de tantos exhibidores de los comercios establecidos que muchos de ellos prácticamente tapan media banqueta, aparte de los colguijes.

Se entiende que la crisis laboral tan drástica por la que atraviesa no nada más el estado de Nayarit, sino todo el país, ha hecho que mucha gente haga su luchita para poder sobrellevar el diario sustento, por lo que al no haber más opciones y no contar con dinero para invertir en algún tipo de negocio, no le queda de otra más que el comercio informal ofreciendo todo tipo de mercancías, sobre todo comestibles, que es la que más demanda pudiera tener. Así que infinidad de personas andan por las calles ofreciendo tamales, elotes, frutas y verduras y un largo etcétera; pero muchas de estas personas lo hacen con el temor de ser detenidos por los fiscales por aquello de que les quieran decomisar su mercancía, aunque hay quienes dicen que en la mayor de las veces les cobran diez pesos de plaza dándoles a cambio su respectivo folio; y esto sucede más a menudo con varios estudiantes que aprovechando las vacaciones se dieron a la tarea de andar por las calles y plazas del CH vendiendo manzanas verdes envueltas en chamoy, así como flanes y otras golosinas; unos por entretención al no haber podido acomodarse en algún trabajo temporal y otros desde luego que por necesidad.

Pero en sí ¿por qué ha aumentado en forma tan considerable el comercio ambulante en el CH? Está bien que estos estudiantes se ayuden en tiempo de vacaciones, pero han aparecido puestos que ya son semifijos en la Plaza Principal, frente a Catedral, y no nada más puestos de algún tipo de comestibles, sino hasta de ropa, calzado y aparatos electrónicos, ¿por qué y a honras de qué?

Todo estuviera bien siempre y cuando quienes atienden estos puestos fueran los dueños y con esto se estuvieran ayudando para el sostenimiento familiar, pero da la casualidad de que existe la clara percepción de que en la mayoría de los puestos callejeros tanto fijos como semifijos, quienes los atienden no son los propietarios de la mercancía que ofrecen y mucho menos del espacio que ocupan, porque observando de bien a bien se ve claramente que podrían ser empleados de alguien, y esto se hace más notorio al ver que de un día para otro ya son otras personas las que despachan, sobre todo en los puestos de frutas y en los de golosinas. Y se dice que los espacios que ocupan los puestos ambulantes son muy bien cotizados y si alguien quisiera desplazar a un vendedor de determinado lugar, se vería en serios problemas. Porque si a alguien que el día de hoy se quedó sin trabajo y busca en una esquina un lugar para vender algo, lo más probable es que lo quiten de inmediato, pero no por la competencia, sino porque no pertenece a una asociación o sindicato liderado por algún partido político.

En la esquina de la avenida México y la calle Hidalgo, cotidianamente se coloca ahí una señora con un brasero en donde dora semillas de calabaza, y otro en Lerdo y Veracruz y otro más en Lerdo y Puebla, y mucha gente se pregunta si esos braseros y mercancía son propiedad de las señoras que los atienden; y si por ejemplo a alguien se le ocurre comprar un anafre y semillas y cacahuates para dorarlos y sentarse a un lado de los puestos antes señalados, ¿acaso se le permitiría sentar sus reales ahí? Es probable que para nada, porque ya son puestos bien definidos y pertenecen a alguien, no a las señoras que están a cargo de ellos.

Ya hace tiempo que apareció en el CH una flotilla de vendedores de dulces y botanas que traen su mercancía en unas carretillas que comúnmente se utilizan en la construcción, y todas esas carretillas se miran que están homologadas, como si pertenecieran a determinada empresa, y quienes las traen evidentemente se observa que no son sus legítimos propietarios, que son trabajadores, y a pregunta expresa, dos de estos vendedores dijeron ser provenientes del estado de Oaxaca y otro dijo ser de Chiapas; de Oaxaca, como dicen ser la mayoría de los que están al frente de la mayoría de los puestos en el Pasaje México.

No sería nada difícil levantar un padrón para saber quiénes son los verdaderos dueños del ambulantaje.

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