CLAROSCURO: IXTLENSES (2015) -SÉPTIMA Y ÚLTIMA PARTE-

Rigoberto Guzmán Arce

 

A l@s que siguen creyendo que Ixtlán tiene solución de transformarse en una ciudad amigable.

10.- La poesía está en el centro de mis mortificaciones, es como una piedra que se lanza a la laguna tranquila para que su agua vibre y se hagan ondas pequeñas y grandes, ya no estar quieto y mi ciudad no ha escapado de mis desvelos, ni mis emociones tan profundas.
Mis poemas, los cantos a la historia, a los antepasados que gastaron su tiempo forjando su cultura, el Itztlan, el de los fuegos ceremoniales, el barro y la obsidiana, el fruto milenario y las peregrinaciones, lo mítico, el misticismo y sus dioses naturales como el viento, el sol, la luna y la serpiente emplumada.

Escribí hace veinte años Tiempo de Ixtlán, las diferentes etapas de nuestra existencia como pueblo hasta nuestros días con nombres y apellidos y que circula en Facebook y YouTube el video cuando el amigo Jorge Humberto González tuvo la amabilidad de filmarlo en la casa de la cultura al recibir el premio de los Juegos Florales, rodeado de seres queridos, mi madre Dolores sobre todo.

Me conmueve volver a verlo. La crónica poética de un día y noche en la vida de la ciudad, sus artesanos, el trabajo cotidiano como el amanecer de barrer la calle y el buenos días de antaño en las calles empedradas; el correr de agua en los ríos en atardecer; tomarle cada hora el pulso y escuchar los latidos de un corazón nostálgico por aquel pueblo de barrios, sin estruendos.

Somos ya una ciudad de pavimentos salvajes, sin entendimientos y sin gobiernos visionarios. La ciudad se ha convertido en lo que no quisimos ser. Una pedacera prontista sin entender siquiera el legado de las pasadas generaciones: casas, calles, monumentos, personajes, pasión, plazas, parroquias, portales.

Ya somos un rostro desfigurado por la apatía, indolencias, abandonos costumbristas de no importarnos, que dejamos ya de ser una ciudad amigable y tratable, sólo desfiguros de casas como cubos en el centro; portales, arcos y techos en condiciones lamentables; crueles pavimentos que se han se han llenado de absurdos topes, baches, el crecimiento de la pobreza, la baja calidad de los servicios en todo. Me dueles Ixtlán de mi amor, de mi alma.
Siempre me asalta la duda como una tormenta que me llega en las madrugadas con sus furiosas reclamaciones, ¿por qué, los ixtlecos no se comprometen y hacen como se debe? ¿Por qué solamente nos encanta contemplar o juzgar y no transformar?
Me resultaría fácil protegerme en mi pasión de escribir, en mi estudio de historias, de viajes y libros, recuerdos de lugares y rostros, pero no me siento bien con mi conciencia. Mi alma me exige a nombre de los abuelos míos y de los demás.

Debemos los ixtlenses de imaginar aquellos tiempos donde había trabajo comunitario, una verdadera comuna de servicio y que había el asombro de lo nuevo, pero el verdadero valor era la fuerza del destino compartido, el lazo fuerte, la identidad de pueblo.

Sumergirse y participar en asociaciones sociales y culturales, influir para que por lo menos ya no se siga con tanto destrozo, el hundimiento, ser frágil, la descomposición social que apunta al deterioro, del municipio y la ciudad.

Mientras sigo en la búsqueda de las luces y también las sombras, me subyuga seguir explorando, descubriendo la viva historia que sigue en los rincones, en el polvo, en humedades, en ladrillos y los adobes, en el transitar del humano y su obra, trajinar de estallidos en fotografías y reliquias, lo que fuimos, somos y seremos.

Los aromas, el paso del agua, el engranaje de la sociedad. Hay algo que me tocan mis pasiones, tengo tanto interés por investigar sobre la minería en los poblados aledaños de aquel pueblo Ixtlán cuando se fue haciendo comerciante a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que fuese el escenario de una novela de amor.

Adentrarme a las vetas del ambiente, de lo rutinario de aquella placidez y tener la preparación y el conocimiento del espacio y tiempo para seguir creando como parte de mi crecimiento de un amante de las letras en Word, en estas páginas nobles y la publicación de más escritos con una sed inagotable de aprendizaje.

Me despido con este canto para siempre a mi ciudad que aparte que amo tanto, se lo demuestro.
CEREMONIAL
La ciudad se cree perpetua/Aunque despierte herida/O amarga llore con la lluvia.
Piedra y fortaleza, silueta de colores/Ante el destello de canción/El fuego antiguo/Largo silencio ceremonial/Irrumpe en la memoria/Sangre de barro/Nuestra hoguera/Estrella de obsidiana/Mariposa de metal/Humo en el valle y atardecer violeta.
Hurgo en tus rescoldos a contraluz/En la relativa presencia de la vida/Y de la muerte/
Vorágine de tiempos/Y rostros fragmentados/Por el viento nos une la melancolía/Las voces ausentes/Y ojos enterrados/Respiras diesel/Y tus venas asfalto/El ruido rutinario de pasajes/Demoledor destino se entreteje/En magnéticas señales/Y el tufo indispensable.
Sigo soñando desde la infancia/Ixtlán mujer, que todas las noches/Peinas suave y apacible/Tu pelo azul/En el espejo de los siglos.
(Del poemario Luz Azul-2000-RGA)

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