Claroscuro / Fuegos III (2017)

 

A Camilo, porque es “sentipensante”, hijo literario de Galeano.

4.- Llegaron otros abundantes escritos, libros que fui recolectando desde Nicaragua, de las ciudades como Chinandega y Managua, en pequeñas librerías y precios baratos, entre títulos rusos, cubanos, literatura clásica como la griega y europea, estaba el uruguayo fraterno, Galeano y volví a adquirir Días y noches de amor y de guerra, editorial Nueva Nicaragua.

En los estantes que estaban en los mercados buscaba afanosamente todos los que podía adquirir con córdobas. En una feria del libro en la universidad entre mesas en las aulas, logré juntar como maderos para el fuego futuro a los latinoamericanos y sobre todo la poesía nicaragüense que me impactó hasta estos tiempos actuales.

Ya vivía en mí, Eduardo, con su voz estremecedora ante las tragedias siempre hay esperanzas. Con su interminable caminar, revuelto en la gente, foros y conferencias, en teatros abiertos y cerrados, en las luces y las sombras, allí estaba como el tecolote, lámpara, diablo y ángel.

En el ascenso de Obama, escuetamente escribió preciso y demoledor: “La Casa Blanca será la casa de Obama pronto, pero esa Casa Blanca fue construida por “esclavos negros”. Y me gustaría y espero que él nunca lo olvide”.

En Guadalajara en una de las tantas FIL que asistí, estaba un pequeño libro de Galeano, Futbol a sol y sombra. La historia de este deporte que es importante de las cosas menos importantes. Sus gestas, ídolos, las epopeyas, el barrio, el lodo, los estadios, las transformaciones del balón y el negocio; los tiempos, la nostalgia y los mundiales.

Los hinchas y el recuerdo; la política y el imperio, los ricos y pobres, las comparaciones de Pelé y Garrincha. Queda como un precedente, la visión distinta, el opio del pueblo, pienso en los mexicanos que se preocupan más por el destino de la selección que por el país, por lo que dice Osorio, un eficaz vendedor de espejos que rotan, que la economía que hace más rico al rico y más pobre a los pobres.

Con casi 75 años y un caudal de publicaciones, el hombre de Montevideo falleció de cáncer de pulmón, por el sempiterno cigarrillo. Hombre bohemio, cazador de historias, el del Libro de los abrazos y Mujeres antología, que resulta gratificante abrazarnos tod@s porque siempre acecha la soledad como el filo que te desgarra y te consume.
No está demás escribir que he tenido mucha influencia de Galeano en mis relatos de pasión, que es tan complicado escribir poco para decir mucho, que el lector tenga participación en sus reflexiones y no solamente el autor.

Un hombre prolífico que gastó su tiempo para generar una llama eterna como una espina clavada que no nos debe de dejar en paz, debemos de utilizar lo que un pueblo indígena llamaba “sentipensante”, el cerebro y el corazón conectados, el sentir y pensar cuesta tanto y tan fácil que es. Cuenta con obra reciente y una de ellas es sobre la vida titánica de las mujeres, por ellas amamos y creemos en la naturaleza y cultura.

No dejo de releer al uruguayo universal, sus apuntes, reflexiones que necesitamos como aire puro a esta contaminación de dominios y explotaciones. Gracias a Facebook tengo la oportunidad de sumergirme al Mar de fueguitos y Radio Saudade, los muros que se hicieron ventanas para navegar, recorrer con el corazón las bondades de todos los rincones, del polvo ancestral, de los páramos, de las profundidades, para llevar el contagio de la sabiduría, de la eterna necesidad de que seamos la humanidad que soñaron aquellos primeros hombres y mujeres en esta aventura única de vivir en el planeta quizás único en el viaje inter espacial, en el asombroso universo.

Como un homenaje, no puedo dejar de recordar sus últimas frases que tengo aquí en mis emociones: “Ella está en el horizonte-dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar”.

La última y nos vamos: “sentada de cuclillas en la cama, ella lo miró largamente, le recorrió el cuerpo desnudo de la cabeza a los pies, como estudiándole las pecas y los poros, y dijo:

–Lo único que te cambiaría es el domicilio… Continuará el próximo viernes.

Rigoberto Guzmán Arce

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