Carta a un candidato

Oye, ¿qué crees?; antes que nada permíteme felicitarte. Finalmente la Diosa fortuna se puso de tu lado para que te convirtieras en candidato. Y conste ¿eh?, yo no tengo dotes de pitoniso, pero casi te puedo asegurar que sigues siendo presa del insomnio.

Pero, ¡aguas!, debes tener mucho cuidado. No tomes las cosas tan a pecho pues el ajetreo de estos y los días que restan de campaña te puede provocar problemas de salud. ¡Relax amigo! ¡Relax amiga!…

Te entiendo; entraste al escenario electoral para ganar y sé que abrazas un proyecto noble, aunque quizás te haga falta eliminar o añadir algunos puntos. De cualquier manera, te reitero: ¡Prepárate para perder!; es una recomendación, ¿Sale?

A estas alturas ya te habrás dado cuenta del intríngulis de la política. Es un laberinto, un rompecabezas bastante complicado. Decía Antonio Machado: “En política solo triunfa el que pone la vela donde sopla el aire, jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela”. Tú cómo la ves. ¿Tendrá algo de cierto esto?

Te lo dije dos o tres veces, “vas a llevarte muchas sorpresas”. Mira, algunos hasta cambiaron de camiseta, y el resentimiento pronto se apoderó de ellos. Quizás tú seas uno de ellos. Te dolieron las imposiciones y no soportaste las zancadillas que tu ahora ex partido te asestó y optaste por subirte a otro barco para intentar llegar a tu meta.

Por cierto, cuál  es ese destino: ¿La Cámara de Diputados? ¿La Presidencia Municipal?…  A lo mejor buscas convertirte en síndico o regidor; solamente tú lo sabes, pero sea cual sea tu objetivo, te invito a que te conduzcas con respeto, a que realices una campaña de propuestas, no caigas en provocaciones y evita actos veleidosos, ¿sale?

No me sorprendo. Ayer hablabas pestes contra fulanito, zutanito y menganito. ¡Y ahora hasta les levantas la mano!; y tus compañeros de fórmula tal vez no sean de tu agrado, pero, qué puedes hacer, ¿verdad? ¡Te los impusieron! ¡Ahora te aguantas!

Te aclaro, puedes llevarte más sorpresas en los resultados electorales. Quizás tú puedas hacer realidad tus sueños, pero a lo mejor algunos de tus ahora compañeros se quedarán en el camino. O posiblemente sea al revés; nadie sabe lo ocurrirá el domingo 4 de junio. La decisión queda en manos de los electores. Por eso debes enfocarte a ellos…

¿Cómo los vas a convencer?, ¿con discursos rimbombantes?, ¿con promesas?, ¿con sonrisas y apapachos?, ¿con despensas?…. ¡Ufff¡, francamente creo que nada de eso resulta recomendable… Mira, la palabrería y los discursos huecos y falsos ya pasaron de moda. La gente también ya está harta de promesas incumplidas. Ni prometas ni te comprometas, porque, ¿sabes qué?, habrán de tomarse decisiones que estarán fuera de tu alcance. Desde “arriba” te van a decir qué es lo que deberás hacer y qué no, te lo digo con toda anticipación.

La posibilidad que se elija un Cabildo plural, conformado por regidores de distintos partidos, no es nada descabellada y yo hasta me atrevo a decir que así va a ocurrir, y entonces, si tu resultaras electo presidente municipal, ¿qué harías?…

A propósito, ya sabes que es al interior del Cabildo donde se toman las decisiones y es pues el cuerpo de regidores al que le corresponde aprobar reglamentos, leyes y presupuestos y yo aprovecho para preguntarte: ¿Seguirás en la misma tónica de los ayuntamientos anteriores aprobando esos sueldos tan ostentosos?…

Yo sinceramente te digo, ¡eso es una ofensa para el pueblo!…. Aunque, ¿sabes qué?, eso te lo voy a preguntar personalmente; pero si en tus propuestas incluyes reducción en los salarios, te aseguro que conseguirás más adeptos, y todavía más si también planeas reducir el personal. Ambas cosas le hacen mucho daño a las arcas municipales. Imagina que los regidores ganaran la mitad de lo que actualmente perciben y que eliminaras puestos, cargos o posiciones innecesarias, ¿cuánto dinero se ahorraría?

Supongo que debes coincidir conmigo. ¡Cuántos puestos y cargos “inventados”, ¿verdad?… Hay departamentos que no debieran existir, y lo peor del caso es que se contrata a personal de más. Por eso, si has decidido equilibrar los gastos, sé claro de una vez con tu equipo de campaña, porque debes de entender que muchos de los que contigo andan, lo hacen por interés de un cargo. Andan pues en busca de un empleo, ¿no lo crees?

En fin. Te lo dejo de tarea; y como sé que andas atareado y que deseas aprovechar al máximo los veintitantos días de campaña, concluyo deseándote lo mejor. Seguro que pronto nos vamos a encontrar. Quizás me veas por ahí en un rinconcito con libreta, cámara y grabadora en mano. Me dará mucho gusto saludarte.

 

Por: Francisco Javier Nieves Aguilar

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