Biografía de Don Pedro González Sandoval, de 1919 a 1941 – SEGUNDA PARTE

Fernando González Díaz

CONOCE A MI MADRE
En 1938, mi abuelo Don Petronilo DÍaz Ponce Gómez fue electo presidente del primer Comité del Partido de la Revolución Mexicana en nuestro municipio. Su secretario fue Don Salvador Gutiérrez Contreras y el dirigente juvenil fue mi padre Pedro González Sandoval.

Don Chava me regaló la foto de la toma de protesta, misma que yo regalé a mi tío Jesús Sandoval Arreola, y que él conserva en su oficina del PRI. Cuando Don Chava me regaló la foto, me dijo que en esa ocasión mi papá conoció a la hija mayor de Don Petronilo, María de Jesús, mi madre, con quien se casó tres años después. Según me platicó el mismo Chava, íntimo amigo de mi papá, desde aquella ocasión mi padre le comentó que se casaría con mi madre, sólo esperaría a que creciera un poco. Y fue en una fiesta en Mesillas, a finales de 1940, cuando mi papá le propuso matrimonio, justamente al terminar de bailar con ella la polka “El Barrilito”. Mi madre le dijo que tenía que hablar con Don Petronilo, y que si él daba su consentimiento ella aceptaría encantada. Mi padre le pidió a su mamá Doña Elodia que lo acompañara a pedir la mano, y ella a su vez se hizo acompañar de mi tío Indalecio. Don Petro accedió, y al regresar a casa Doña Elodia le dijo a mi papá: haber Pedrito, como ya te vas a casar, a partir de mañana me vas a dar diez pesos diarios para que aprendas las responsabilidades que implica el matrimonio. A lo que mi papá accedió, y según me platicaba, tenía que trabajar día y noche para reunir esa cantidad más los gastos de la boda, más la mensualidad del camión Nash que acababa de comprar. Su sorpresa fue que el día de la boda mi abuela de devolvió todo lo que le había dado y con esa cantidad se fueron de luna de miel a la ciudad de México.

Respecto a la integración del Comité del PRM, tengo copia del nombramiento que le dieron a mi papá, y el acta original.

Al leer el libro “Los Señores de la Costa”, de mi primo Carlos Tello Díaz, vienen a mi memoria las anécdotas que mi padre Pedro González Sandoval me contó respecto a la empresa Transportes Unidos Compostela, que en los años cuarenta y cincuenta abrieron el camino a Puerto Vallarta, veinte años antes de que el empresario boliviano Antenor Patiño hiciera lo propio en la costa de Careyes, Jalisco.

Falta escribir ese tramo de la historia de Compostela y de Vallarta, ciudades hermanas, y de aquel grupo de pioneros: Alberto Cayeros, J. Isabel Alcalá, José Arias, Manuel Maldonado, Celedonio Maldonado, Emigdio Rodríguez, Enrique Maldonado (abuelo de mi esposa), Jesús Monroy y David Monroy (suegro de mi hermano Sergio), Calixto Monroy (padre de la señora Alicia Monroy), Martiniano Trejo (suegro del doctor Lucas Vallarta), Vicente Rodríguez, Alfonso Rodríguez, Benigno Aguirre y, por supuesto, mi padre Don Pedro González Sandoval.

EL TRANSPORTE, SU VIDA
De 1936 a 1966, Don Pedro González Sandoval se dedicó al transporte. Según me platicaba, cuando trajo el camión Ford 1936 empezó a transportar durmientes del Cerro de Buenavista a la Estación del Ferrocarril. Y posteriormente mineral de la Cumbre de Huicicila también a la Estación del Ferrocarril. Trabajaban con él Martiniano Trejo González y José Arias Aguirre. Cuando le pusieron bancas al camión y empezaron a transportar personas, inmediatamente surgió la competencia, y Celedonio Maldonado, que tenía una tienda de abarrotes en Tepiqueños, compró un camión Ford 1937 y también transportaba personas. En 1938 ya había seis camiones, todos de carga y pasaje, lo que llamó la atención del líder de la CTM en el estado, un joven telegrafista de 32 años llamado Emilio Manuel González Parra, quien los organizó en la CTM de Compostela, quedando integrado el primer Comité con Martiniano Trejo como presidente, Pedro González como secretario y Celedonio Maldonado como tesorero.

En ese tiempo empezaron la ruta de la costa, bajando por Pajaritos a Paranal. De ahí a Ixtapa de la Concepción, Zacualpan, Las Varas y El Capomo.

Luego se hizo el camino de terracería por Mazatán y Las Coloradas hasta llegar a Las Varas, y correspondió a la Cooperativa abrir el camino a pico y pala. De Las Varas a El Palmoso, Altavista, Juan Sánchez, La Cucaracha, Fortuna de Vallejo, El Coatante y San Juan de Abajo. Contando conerl ramal de El Capomo a La Peñita de Jaltemba. El trayecto de Compostela a Puerto Vallarta se hacía en doce horas. El gobernador de estado, Candelario Miramontes, les ayudó a los socios, que para esa fecha ya eran veinte, a obtener la concesión federal de la ruta Tepic- Puerto Vallarta, misma que les concedió el presidente de la República, General Manuel Ávila Camacho.

Durante su época de transportista, mi papá fue propietario de los siguientes camiones: Ford 36, Nash 1941, Chevrolet 1948, Dodge 1954, Chevrolet 1959. Y socio en los autobuses International 24 y Masa 26.

 

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