¡AH QUÉ BUENO!

La neta, la neta, siento que me he quitado tres costales de papas de encima. ¡Casi dos meses de insomnio!, precampañas y campañas. La presión de los asuntos políticos me mantuvo en jaque. Los candidatos me hicieron sudar la gota gorda. Me acostaba y veía camisetas blancas y rojas. A media noche aparecían las de color amarillo, y ya de madrugada, las azules…

Le voy a contar un secreto: Yo tuve que aventarme cuando menos dos cajas de aspirinas y mi frasco de clonazepan quedó vacío. Todo por cumplir con mis labores, aunque por poco y rundo el arpa.

Pero la campaña terminó; gracias a Dios. También la final de fútbol. Ayer pude ver el partido de México e Irlanda sin las presiones del tiempo. ¡Ah! ¡Qué hermosura el gol del Tecatito!, ¿verdad?

Pero en fin, ahora la mente está un poco más despejada. Las noticias de la radio, ni de la tele o de los periódicos nos atraen tanto ya. Las encuestitis, a partir de ayer son un cero a la izquierda. Las declaraciones de los candidatos se acabaron. ¿A poco no te saturaron?
Bueno, seguro quedaste harto de los encabezados de los periódicos y de los comentarios en el Facebook; pero para colmo de males, a escasos tres días de las elecciones, aún no sabes por quien vas a votar. ¡Qué dilema! ¡Qué di-le-ma!

¿De verdad será tan importante tener que ir a votar el domingo? ¿Qué sucedería si en lugar de cumplir con tu derecho ciudadano, decides quedarte en cama todo el día y ver Discovery Chanel u otro programa de entretenimiento. ¡Noooo! ¡No hagas eso! ¡Tienes que ir a votar!

Luego escuchas que alguien te dice en tu interior: “Pero, ¿por quién, si ninguno de los candidatos te convence realmente? Y por más que tengas le mejor voluntad del mundo, cuando escuchas sus propuestas no les crees nada. Tienes la impresión de que sus palabras son huecas, que sus conceptos ya están muy manoseados.

Sin embargo, no te puedes desentender de algo tan fundamental para tu estado, para tu municipio. Sería una irresponsabilidad inaudita. Sería como huir, como escapar de una cita que irremediablemente tienes que cumplir. No te lo puedes permitir. Jamás te lo perdonarías.

“Entonces, ¿qué puedo hacer?”, te preguntarías. No encuentras la respuesta. Si fueras con el doctor Lalo a lo mejor te diría: “Tómese estos dos chochitos para su neurosis; a lo mejor para el domingo ya va a estar usted bien”.

Y si te decidieras a ir con un sacerdote, ¿qué crees que te aconsejaría?… “¡Ah!, deja el problema en manos de la Virgencita de Talpa y ve al Cerro de Cristo Rey para que le reces tres Aves Marías.

Y si tu insomnio es bastante arraigado pudieras ir con el doctor Jorge: “Mira tómate media pastillita de tasedán. ¡Son buenísimas!”.

Total; es evidente la neurosis que con motivo de las elecciones de este domingo 4 de junio agobia a los nayaritas. Pero esto pronto va a acabar. Terminó la campaña. Durante las últimas semanas afloró el “altruismo” de los candidatos. Qué bueno que les hayan dejado algo, una despensa, láminas, cemento, etc… ¡Qué bueno que nos hicieron pasar ratos amenos con Joaquín Lira, con Los Mazatlecos, con La Matona, y en fin…

Hay que darles las gracias por esos balones que nos regalaron. Disfruten de los regalos que les dieron, ¡pero voten por quien les de su regalada gana!, ¡Faltaba más!

Y ahora sí, agotada la sobredosis de campaña que nos impusieron y después de haber dicho lo que tenían que decir y hasta lo que no, los señores candidatos deben ceder el escenario a los verdaderos protagonistas de estas elecciones; porque ahora somos nosotros quienes tenemos el poder que nos otorga el voto. Así que no nos queda de otra: ¡A votar se ha dicho!

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