UN DEBER CÍVICO, QUE SE TORNA OBLIGATORIO

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

UN DEBER CÍVICO, QUE SE TORNA OBLIGATORIO

Pues, por lo visto, volvió a ganar el abstencionismo, en lo que a la capital nayarita se refiere, en estas pasadas elecciones federales del pasado 05 de diciembre para elegir al sucesor, en este caso sucesora en el Senado, del ahora gobernador de Nayarit, doctor Miguel Ángel Navarro Quintero. Poca asistencia de votantes, por lo que las casillas lucieron prácticamente solas, más que con los encargados de la mesa de votaciones; porque también fue muy notoria la ausencia de los representantes de los partidos políticos participantes.

Al menos en cuatro de las casillas del entorno a mi domicilio, y otra más cercana al río Mololoa, los votantes no rebasaron los 120 participantes. En donde me tocó emitir mi sufragio, fueron 110 votos en total, 109 efectivos y uno nulo, llevándose la mayoría de ellos los partidos Movimiento Ciudadano y Morena, 44 y 43, respectivamente, y los restantes repartidos entre los demás paridos participantes que, algunos de ellos obtuvieron cero votos, esto de acuerdo a la planilla de resultados finales que fue colocada en donde había sido la casilla.

En otra de las casillas en el entorno a mi domicilio, la cantidad de votantes fue de 112 y en otra cercana también, de 118; sin embargo, en una de las casillas que se instaló a espaldas de una tienda departamental cercana al río Mololoa, el total de sufragistas fue de 78 y en donde le tocó votar a uno de mis familiares, comenta que su vecino, que fue presidente de casilla, y que por cierto llegó muy temprano a su casa, le dijo a mi familiar que nada más habían votado en la casilla a su cargo solo 83 personas. Y en lo que coincidieron todas estas casillas fue en que no hubo representantes de los partidos políticos que se supone deberían de estar presentes para dar fe de que todo se da con normalidad. Y también coinciden en que del único partido que sí hubo un representante, fue de Morena.

Un caso curioso fue el que me comentó una vecina que es priista desde siempre, y que al ver que no había representante del PRI presente en la casilla, fue a las instalaciones de dicho partido político y, como dice que ahí la conocen bien, preguntó por qué no habían mandado representantes a las casillas, y que le respondieron que porque no hubo presupuesto para pagarles, entonces solicitó que se le diera la representación así de a gratis, para poder estar presente en la casilla cercana a su domicilio, cosa que accedieron; así que sin percibir nada, se instaló como representante del PRI en dicha casilla y nada más estuvieron el representante de Morena y ella, de los demás partidos ni sus luces en toda la jornada electoral.

Por necesidades particulares, tuve que abordar un taxi para ir a una visita dominguera con uno de mis hermanos y su familia, entonces le pregunto al taxista si había ido a votar, y chasqueando lengua y dientes, me dice: -no maistro, para qué. Y me sorprendió que dijera que no era una obligación. Ah que caray. Esta expresión me puso a pensar, porque mucha gente piensa que no es obligación acudir a votar; sin embargo, y si bien no nos obligan, se considera que esto es un deber cívico, por lo que en cierta forma, entonces sí se le podría considerar una obligación que mandata nuestra Carta Magna; y esto me hizo recordar que en muchas ocasiones he oído decir a infinidad de personas que conocen cuáles son sus derechos; pero casi nunca o nunca, he oído decir que alguien diga que conoce, aparte de sus derechos, cuáles son también sus obligaciones constitucionales.

Como esto de las elecciones era el tema del momento el domingo por la noche, mi hermano me comentó que de su cuadra, nada más su esposa, dos de sus hijos y él, habían sido los únicos en ir a votar, que nadie más de sus vecinos lo habían hecho, y no porque no estuvieran, porque al pasar por sus casas los saludó y a los que les tiene confianza les preguntó si ya habían ido a votar y todos le respondieron que no.

¿Todo esto tendrá que ver por haberse cancelado la materia de civismo en las escuelas? Porque de acuerdo con quienes les tocó estar en las casillas, coincidieron que la mayoría de la gente que acudió a votar, eran personas mayores de 50 años, uno que otro entre los 30 y 40 años de edad; pero jóvenes, muy pocos, y esto fue el parámetro en la mayoría de las casillas, después de haber preguntado aquí, allá y acullá tanto entre vecinos y conocidos que, de alguna forma, estuvieron involucrados entre los encargados de las casillas electorales. Muy pocos jóvenes.

Sea pues. Vale.