TENER UN ACOSADOR

Sergio Rodríguez Bonilla

A ti, mujer, te podría resultar gracioso en un momento que un sujeto que ha aparecido de la nada se haya enamorado inmediatamente de ti, tal vez te puede parecer inofensivo que alguien haga lo posible por encontrarse contigo, por estar presente en tu vida de una u otra manera, pero es preciso que leas con atención este artículo de opinión:

El acoso está definido como la acción de perseguir, apremiar e importunar a una persona haciendo exigencias o requerimientos. El acosador elige una víctima para proyectarse como una persona segura de sí misma, que puede alcanzar lo que se propone, aunque en realidad se trate de un sujeto con graves problemas de autoestima. El acoso se puede producir a nivel psicológico o físico, a través de internet o vía telefónica, además puede estar acompañado de hostigamientos a la pareja de la víctima o a otras personas cercanas. 

Aunque estemos acostumbrados a escuchar únicamente acerca del acoso sexual y el acoso laboral, ambas prácticas penalizadas a nivel mundial, es importante también tomar en cuenta los otros tipos de acoso que pueden ser incluso más comunes y pueden desembocar en consecuencias funestas para la víctima, tales como violación o asesinato en los casos más graves. Por esa razón, el acoso está penalizado en países como Inglaterra, donde la víctima tiene toda la protección de la ley, para evitar que el caso pase a mayores.
Por lo general, el acosador suele tener muchos rasgos de narcisismo, un trastorno de la personalidad en que el paciente sobreestima sus habilidades y siente una necesidad excesiva de admiración y afirmación. El narcisismo puede presentarse en un grado de tal gravedad que la persona no es capaz de sentir consideración o empatía hacia las necesidades y sentimientos ajenos. Estos rasgos incrementan la peligrosidad de un acosador porque no le va a importar que la víctima esté sufriendo por su culpa.
Algunos autores definen al acosador como “personas que tienen una profunda alteración de la personalidad. Son sujetos que carecen de norma moral interna; que no dudan en eliminar a un posible competidor. El acosador también puede ser un individuo narcisista, con un profundo complejo de inferioridad; pero que, ante los demás, siempre está diciendo lo mucho que vale”.
El peligro fundamental con los acosadores radica en que sus fantasías ilimitadas con la víctima están motivadas por el deseo de controlar las acciones y sentimientos de la víctima, por conservar algún tipo de conexión por medio de la manipulación psicológica, sin dar importancia a los deseos de la víctima, es decir, haciendo caso omiso de los requerimientos de mantenerse alejado.
Existen acosadores hombres y mujeres de todas las clases sociales y niveles intelectuales, pero tienen en común que han sido educados bajo los mismos esquemas de sumisión, prepotencia, desigualdad, entre otros aspectos. Por eso el paso del acoso a la violencia se les facilita mucho más.
Tanto más se deje avanzar al acosador, más difícil será cortar vínculos, sobre todo porque suelen aliarse con personas avezadas en temas de computación para hackear las cuentas de correo electrónico y redes sociales, tanto de la víctima como de la pareja. Cuando el acosador sabe que la víctima teme cualquier acción que pueda tomar, le genera una posición de importancia y le da a entender que tiene el control de la situación y que será más fácil conseguir lo que quieren. Es importante que si estás siendo acosada por alguien no le des ni la más mínima muestra de miedo o de compasión.
Por lo general los acosadores odian las multitudes y los escenarios donde pueda haber testigos, por eso es recomendable mantenerse cerca de familiares y amigos para demostrar que no estás sola.
Aunque no para todos los acosadores funciona, el hecho de sentirse vulnerados con la presencia de una autoridad, ya sea la pareja de la víctima, suele acabar en muchos casos con el acoso y además se pone sobre aviso a la policía en caso de alguna eventualidad.
Es importante que si identificas que alguien ha comenzado a acosarte, no dudes de inmediato en bloquearle cualquier entrada a tu vida, ya sea Whatsapp, Facebook, Twitter, cualquier red social. Entre menos puertas de acceso tenga, menor será la oportunidad de acosarte.

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Sergio Rodríguez Bonilla
Psicólogo/Psicoanalista
Citas al 2 12 51 18

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