SIN RUTAS ALTERNATIVAS CLARAS DE MOMENTO

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

 

Más temprano que tarde se tendrán que remodelar y rehabilitar la mayoría, si no es que todas, de las calles del Centro Histórico (CH) de Tepic; y más, porque el drenaje podría colapsar de un momento a otro debido al tiempo que tiene sin que haya recibido alguna atención adecuada y, además, el cableado que deje de ser aéreo para pasar a ser subterráneo; y no tanto por pura estética, sino para un mejor funcionamiento.

Y como casi siempre sucede, otra vez hay oposición a estos trabajos de remodelación de las principales calles del CH a pesar de que ya se ha demostrado que es mejor y que un poco de sacrificio por parte de los comerciantes de las zonas a rehabilitar, posteriormente ven con satisfacción que valió la pena estar empolvados algunos días.

Aproximadamente a eso de las 17:30 horas de este pasado viernes 23 del presente mes, al llegar un servidor al cruce de las calles Hidalgo y San Luis, miro que hacia el poniente y como ya es cotidiano hay un embotellamiento vehicular; pero lo que me llama la atención es que un camión de la ruta Progreso 2 que regularmente da vuelta en ese crucero hacia el poniente por la calle Hidalgo, su conductor se desiste de su propósito y continúa por la San Luis hacia el sur, y lo mismo un camión de la ruta Llanitos que sigue por la San Luis en vez de dar vuelta en la Hidalgo y hacer su servicio en la Plaza Antigua en la calle Zacatecas.

Conforme voy caminando hacia el poniente, veo el porqué aquellos camiones no tomaron por la Hidalgo, ya que el embotellamiento viene de más allá de la avenida México por donde no se mueve el tránsito vehicular debido a que los camiones, combis y carros particulares se quedan atorados en medio de la avenida México porque más adelante, en la calle Veracruz no hay avance rápido de vehículos porque en esa esquina han puesto dos láminas de color anaranjado que lucen en letras negras “obra en construcción” y “obstrucción trabajos a 500 metros”. Ahí está un agente vial, delgado y bajo de estatura, como cincuentón, hablando por teléfono, y por lo que alcanzo a oír al parecer está hablando con alguno de sus jefes al que le dice que ya están puestas las banderas, pero que es un “desgarriate”. En esa misma esquina, está un individuo corpulento vestido de civil al parecer regulando el tránsito y diciéndole a la gente qué destinos llevan las combis y camiones que se detienen ahí, en Hidalgo y Veracruz a levantar y dejar pasaje porque no pueden dar vuelta por la Veracruz hacia el sur.

Cuando termina de hablar por teléfono el agente vial, me le acerco y le digo que con todo respeto por qué no suprimen la parada de combis y camiones de ahí, ya que al detenerse ya no dejan pasar a los de atrás y que mire hacia la México que no se mueven ni para allá ni para acá. El agente vial me pregunta con amabilidad que a dónde estaría mejor hacer que se detuvieran a hacer su servicio los camiones y combis, le digo que mínimo a dos cuadras de ahí, y me dice el agente vial que ahí es imposible porque entonces tendrían que quitar a todos los carros que están estacionados después de la calle Puebla. Enseguida le pregunto por qué taparon la calle Veracruz si ahí no se están haciendo los trabajos y le hago voltear hacia el sur para que vea que esto no era necesario, a lo que el agente vial nada más me dice que son órdenes que tiene que acatar y ni modo.

Le doy una vuelta a la manzana y veo que está tapada la circulación de la calle Zapata hasta la avenida México, encuentro a un conocido que me comenta que la calle Morelos está igual. Veo que en el cruce de Veracruz y Zapata no hay nada que pueda interrumpir el libre tránsito vehicular. Camino al cruce de Hidalgo y Veracruz y ya no está el agente vial, sino nada más el señor vestido de civil que regula el tránsito ahí. Le pregunto que quién dio la orden de bloquear la Veracruz y me dice que el Gobierno del Estado, que Obras Públicas, y le hago saber que es un desperdicio porque el bloqueo de la calle Veracruz no tiene por qué ser, aparte porque los cruceros siempre se dejan hasta el último, que si recuerda cómo se hizo cuando arreglaron la avenida Allende que siempre hubo paso y los cruceros se arreglaron hasta el último. El señor grandote que por cierto nunca me miró a los ojos por más que le buscaba yo la cara, nomás se encogió de hombros diciendo: “pues yo no sé, nomás recibo órdenes”. Una señora que estaba a un lado de nosotros dijo: es una venganza, porque los comerciantes le armamos una marcha de protesta al gobierno.

Sea pues. Vale.