SE NECESITA SANGRE NUEVA EN LA POLÍTICA NACIONAL ACTUAL

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Según se ha documentado en varios medios informativos, son por lo menos 51 aspirantes que se registraron para dirigir el Movimiento de Regeneración Nacional, mejor conocido como Morena, en donde destacan Porfirio Muñoz Ledo, Yeidkol Polevnsky, Mario Delgado y Gibrán Ramírez, entro otros más a los que Muñoz Ledo les dice aspirantes y suspirantes.

Cuando un servidor era joven físicamente, varios compañeros y yo no nos explicábamos por qué había ferrocarrileros de la tercera edad y aún no querían jubilarse para darnos paso a las nuevas generaciones. Y hoy en día en que me ha tocado llegar a la tercera edad, comprendo el porqué aquellos ancianos no querían jubilarse, pues todavía me siento con ganas de andar arriba de los trenes. Claro que la mente dice una cosa y el cuerpo otra.

Esto de los ferroviarios viejos, viene a colación precisamente por Porfirio Muñoz Ledo que, a pesar de su edad, que rebasa los 87 años, aún quiere hacer ruido; sin embargo, se podría asegurar que por más que quiera, ya no es lo mismo que si tuviera 30 o 40 años menos de edad, porque en caso de que quedara como dirigente de Morena, tal vez no podría aguantar como tal, el ajetreo que lo obligara a efectuar viajes a diferentes partes del país; pues se considera que el dirigente de un partido político debe de tener más movilidad, físicamente hablando, aunque queda claro que mentalmente sí podría rendir frutos, pero más como asesor, aconsejando a las nuevas generaciones de políticos. Porque viéndola de bien a bien, Porfirio Muñoz Ledo ya no está para estar en servicio, por más experiencia e inteligencia que dice tener, algo que la mayoría de los ancianos anteponen al ser cuestionados, ya que al igual que los antiguos ferroviarios que no querían jubilarse e irse a descansar, tal vez Muños Ledo piense igual, porque los ancianos ferrocarrileros tenían la convicción de que si ya no trabajaban, los trenes se iban a detener; así quizás don Porfirio Muñoz, que posiblemente crea que de no ser por él y otros políticos de su camada, el mundo político colapsaría.

Aunque existe la posibilidad de que Muñoz Ledo sea el que tenga más edad de los políticos mexicanos en funciones, porque obviamente que ahí está don Luis Echeverría Álvarez, con quien junto con Muñoz Ledo, se prestaron a desconocer la preferencia mayoritaria de los nayaritas para que don Alejandro Gascón Mercado fuera gobernador del estado de Nayarit, de quien se dice que se llevó de calle las elecciones para ese cargo en 1975, bajo las siglas del Partido Popular Socialista (PPS). Sin embargo, Porfirio Muñoz Ledo, que en ese entonces fungía como presidente del PRI, maquinó de tal modo las instrucciones de Luis Echeverría, para que la gubernatura se quedara en manos del candidato priista Rogelio Flores Curiel.

Así que Muñoz Ledo no es bien visto por aquellos nayaritas a los que también se les conocía como “pepinos”, por haberse volcado mayoritariamente a votar por el PPS y, sin embargo, quedarse con un palmo de narices o como se dice coloquialmente: chiflando en la loma.

Claro que don Porfirio Muñoz es un gran político mexicano, muy institucional, pero por lo mismo, ahora en estos días ya no cabe en el nuevo esquema de la política mexicana, más que dando consejos o escribir sus memorias; pero para andar del tingo al tango, como presidente de Morena, pues como que ya deja mucho qué desear.

Lo que extraña, es la insistencia de la señora Yeidkol Polevnsky, pues si tuviera un poco de congruencia consigo misma, comprendería que ya es un cartucho por demás quemado, y que ya ocupó la presidencia de Morena, dejando mucho qué desear, pareciendo más bien que trataba de desbaratar lo que aún no acaba de nacer, en el entendido de que Morena aún no se define como un verdadero partido, sino precisamente como un movimiento en donde todos y cada uno de sus integrantes están viendo nada más por sus propios intereses personales.

Mario Delgado también ha demostrado cierto grado de debilidad en la Cámara de Diputados, dirigiendo a la bancada de Morena, y no se le ha visto que tenga la fuerza suficiente para dirigir a prácticamente una “manada de insurrectos”; pero tal y como pintan las cosas al interior de Morena, pareciera que todos tratan de desbaratar dicho movimiento.

La única opción de acuerdo con algunos analistas, sería Gibrán Ramírez que, si bien es un higadito muy creído de sí mismo, por lo menos es congruente con lo que dice y hace. Además, es sangre nueva que de alguna forma fortalecería a Morena.

Sea pues. Vale.