REMEMORANDO EL MOVIMIENTO DE TRENES

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Platicando con antiguos ferroviarios, así como de generación y activos sobre los accidentes a los trenes, la conversación derivó a que los trenes tuvieron mucho qué ver en la lucha armada que siguió a la Revolución Mexicana; y esto, porque de acuerdo a la historia así como a imágenes tanto en fotografías como en películas al respecto, se conoce que hubo infinidad de trenes que hacían descarrilar tanto de un bando como de otro.

Y así siguió la plática hasta que un antiguo ferroviario al que le tocó de joven vivir la huelga ferrocarrilera en los años de 1958-1959, comentó que en ese tiempo también hubo varios descarrilamientos ejecutados por manos criminales, mas no por trabajadores del ferrocarril que, por más dolidos que pudieran estar por la represión gubernamental de aquel entonces, no eran o fueron capaces de atentar contra su propio patrimonio.

Y esto de los descarrilamientos a propósito, dio pie para recordar que en 1998, al momento en que se llevó a cabo la concesión de los ferrocarriles a la Iniciativa Privada (IP), se rumoraba que los nuevos concesionarios temían que hubiese atentados en contra de los trenes por parte de los trabajadores afectados por dicha concesión, pues miles de trabajadores habían quedado en la calle. Sin embargo, nada de eso ocurrió, ¿por qué?

Pues simple y sencillamente porque por más dolidos que estuvieran los trabajadores que quedaron desempleados, tenían la camiseta bien puesta y, además, con la plena conciencia de que al atentar contra los trenes o instalaciones ferroviarias, los más afectados serían los propios trabajadores que habían quedado en servicio, ya que a los nuevos inversionistas en nada afectaría algún descarrilamiento, sino que los más afectados serían los trabajadores que fueran a bordo de los trenes, lesionándose o hasta perdiendo la vida quizás. Así que nada de esto ocurrió en esos aciagos días para la gran familia ferrocarrilera.

Sin embargo, ya una vez que tomó las riendas de los ferrocarriles la IP, cuando ocurría algún accidente ferroviario, de inmediato se decía que era debido a un posible atentado; pero ya una vez con los peritajes hechos, se determinaba que habían sido otras las causas.

Y este pensamiento de no atentar contra los trenes corriendo, por salir más perjudicado el personal a bordo de los mismos, no lo han tomado en cuenta quienes asaltan los trenes, pues se ha hecho una práctica común en algunas entidades del país, en que gente sin ningún escrúpulo bloquea la vía férrea para hacer detener los trenes y ya una vez detenidos, saquearlos impunemente; tal y como ha sucedido en Puebla, Veracruz, Guanajuato, Nuevo León, etcétera. Y ahí sí, las tripulaciones de los trenes han corrido un gran peligro al ser amenazados por los asaltantes; incluso, se supo de un miembro de una tripulación de un tren en las inmediaciones de Pénjamo, Guanajuato, que fue asesinado a balazos al estar comunicándose por radio trasmisor de que había encontrado la falla que había detenido el tren, pues los asaltantes sabían cómo romper o trozar las mangueras del sistema del frenado por aire a presión o cómo cerrar las llaves angulares para que el suministro de aire ya no pasara de las locomotoras a la parte posterior del tren.

Comentan los trabajadores activos que andan en esta región de la otrora orgullosa de la ruta occidental, que fue el Ferrocarril del Pacífico, que en las inmediaciones de Mazatlán, Sinaloa, hubo un tiempo en que les robaban las conexiones para que desde la máquina guía se pudieran controlar las demás que llevara un tren; pero que aquí sí, la empresa ferroviaria tomó cartas en el asunto y se controló esta anomalía y sin que haya pasado a mayores.

Y respecto a los tantos accidentes a trenes que han sucedido después de la concesión, de acuerdo a análisis sin ver, entre los que platicamos al respecto, se llegó a la conclusión de que la mayoría, si no es que todos estos accidentes excepto descarrilamientos, alcances y choques han sido debido al factor humano; y esto porque ha habido accidentes que no tuvieron que darse, sobre todo los de alcances o choques de frente, pues se supone que el nuevo sistema con el que se mueven los trenes a lo largo y ancho del país están bajo el mando de un controlador, y las tripulaciones no se mueven si dicho controlador no los autoriza para avanzar; sin embargo, aun así un tren alcanza a otro o chocan entre sí inexplicablemente de acuerdo al sistema implantado. Y de los descarrilamientos, pues ahí son otros factores.

Sea pues. Vale.