RELATOS DE PASIÓN: CAPÍTULO CLVI

Rigoberto Guzmán Arce

 

Estoy contigo en el amor y el dolor…

708.- ITALIA
La bella Italia con sus montañas, sus canales, el mar, las ciudades antiguas, el vino, la música, las geniales películas…es interminable declararle el amor a su historia con sus claridades y oscuridades. Todo va bien, solamente en la pasión futbolera hay una hecatombe: la escuadra azul no irá al mundial y la tragedia retumba, se desgarran los italianos, el Calcio, la prensa, un hervidero de acusaciones.

Desde 1958 no había faltado a un mundial y ha sido campeón cuatro veces. Han desfilado jugadores por la gloria de la inmortalidad como Mazzola, De Piero, Totti, Baggio. En la fase de grupos no pudo clasificar directo por la calidad de España, luego en la repesca le tocó la sólida Suecia y en dos partidos Italia no pudo anotar un gol.

El portero Buffon ya no podrá tener la marca histórica de haber asistido a seis mundiales y prefiere retirarse de su selección. Como es el juego que más ganancia se obtiene por la atmósfera financiera y de ganancias que rodea por un balón que se debe de meter a unas porterías, es lógico que perder a un grande duele a la FIFA.

Disfruto más la Champion Ligue porque en octavos de final se admira la calidad de equipos que tal parecen selecciones, que los mundiales. Francamente pocos juegos se disfrutan tantos, la mayoría están desbalanceados y los jugadores llegan asqueados por las ligas tan duras de calendarios intensos, el cuerpo y la mente no funcionan a plenitud, pero el negocio no espera.

709.- ÑERO
Sí, los personajes desaparecieron en algún momento y no me di cuenta. Sobrevivir en lugares y gastar la vida en circunstancias me nublaron mi memoria por la inmediatez. Regresar en el tiempo cuando visitaba mi ciudad que se iba ensanchando más, era la ocasión para de nuevo estrechar mi pasado con añoranza fatal. Volver a ver a los jóvenes que se hicieron ancianos en un abrir y cerrar el libro, el telón en el teatro de la realidad.
Conversar en alguna esquina con el amigo o familiar, ser testigo de las elegantes casas que se derrumban sin remedio, es duro. Nos aplasta la ley de la gravedad, se nos cae el rostro, nos encorvamos y nos sentimos deformados por la violencia lenta de la edad. Pero los ancianos de mi adolescencia se diluyeron, conservo gracias a la generosidad de mis sentimientos y el teclado que quedaron en mis relatos, los que pude rescatar del olvido. Largo enumerarlos y describirlos.
Hace días de repente brotó una imagen compartida en Facebook que me llamó la atención a mi corazón y sí, es El Ñero, servicial paletero que en carrito vendía su producto helado por las calles en sus mediodías ardientes. La paletearía de la calle Moctezuma, propiedad de un espigado señor apodado El Palillo, con sus cajones herméticos y su planta de congelación que parecía un enorme pulpo sonoro.

Muy lejos todavía de las avanzadas tecnologías de los sabores y ventas. Leí la interacción que provoca un recuerdo, El Ñero con su reposado caminar, su ropa humilde y sus huaraches, según se escribe, se llamaba Cuco.

De nuevo me ilumina mis imágenes con una dosis de ternura y compasión. Formó parte de los desprotegidos, de los que luchaban a diario para comer. Triste recuerdo que evoco cuando en una cama del viejo hospital agonizaba aquel vendedor de gelatinas, Tacho “Huele a pastel”.

710.- NOCHE
La noche llegaba pronto, el evento iniciaba con poesía del amigo doctor Ávalos, una lista de escritor@s que recibe reconocimiento en este día de domingo. Algunos fallecieron hace años. Nos congregó la voluntad férrea y esperanzadora de Marisol, nuestra diputada, porque ameritaba el festejo al libro.

Me llegaron muchas cosas que no pude decir, pero una particularmente especial. Planes y planes oficiales, no oficiales para que la humanidad tenga la dicha y la necesidad de leer, de querer a los libros. Voy en busca de lectores, por eso me dedico a la industria del bien cultural. En poner en bajo, cerca y que sea como la comida y oxígeno.

Recorrer mis calles entre sus horas, el tráfico, los comercios, portales, la rica avenida Hidalgo de historia para llegar con el amigo, el vecino, el compañero, el conocido. El calor humano que se prodiga en la adquisición del libro, por ejemplo Claroscuro, el ritual de ofrecerlo, dedicarlo, tomar la foto y compartirla en la herramienta de la red social.
Alegrarme escribiendo frases de las virtudes del ser que se fortalece el trato para seguir en contacto y al tiempo le pregunto en qué página o pasaje va del libro. Por fortuna aunque no soy famoso ni busco la fama, creo que mi labor como profesor, no olvido, mi espíritu de educador está presente y he vuelto a nacer con entusiasmo, gastando el tiempo y cubriendo mi espacio en lo que me gusta y me apasiona.

No saben lo feliz que me hacen. Esto me llena, tener lectores, pero más: que lean aunque no a mí… Continuarán los relatos el próximo miércoles.

0 Comments Join the Conversation →

Deja un comentario