RELATOS DE PASIÓN: CAPÍTULO CLV

Rigoberto Guzmán Arce

A los utópicos…

705.- TIEMPO
En todos los tiempos se habla tanto de una de la obsesiones de las civilizaciones, de nosotros en este instante: el tiempo. Hasta los poetas se enfrascan en su péndulo. Trascender más allá de nuestro paréntesis, los faraones se embalsamaban, las dinastías chinas, las castas divinas, la obra de grandes arquitecturas para ser inmortal.
Con cuidado me detengo algunos minutos para contemplar el gigantesco reloj por donde nos movemos los mortales, el que pasa a vender el periódico, la señora con su bolso, el niño en bicicleta, la fuente donde salta el agua, el vendedor de atrapa sueños, el señor que sentado viendo pasar la rutina.
Giramos, estamos en el instante, cada cual con los movimientos y pensamientos. Aquí me detengo para observar, la velocidad relativa de los taxistas, el vendedor de pan, la mujer que hojea el libro, los cruzamientos de miradas, escuchar voces en este martes. Nos vamos gastando, el cuerpo se achica y se agrieta, el segundo muere cuando llega el otro y en la sucesión del presente diminuto, estamos entre el pasado absoluto y el futuro absoluto.
En la constante renovación como cantaba Heráclito cuando jamás vuelve a pasar la misma agua en la corriente de un río. Nuestro poeta mexicano José Emilio Pacheco nos recordaba que no preguntáramos cómo pasa el tiempo. Rulfo el del rostro consumido con sus personajes desmoronados como polvo de adobe, el de los ojos ausentes, cuando en un pueblo de vientos miserables nadie existía y todavía se escuchaban las voces de los muertos.
Escribir en silencio, intentando rescatar, atrapar, tener el tiempo en forma de letra, de texto, que se conserve plasmado el sentimiento, que los relatos sean fósiles con el pasar de los años, que tu nombre perdure, que tus risas no queden como flores a la tempestad, que mis buenos deseos otr@s logren descifrarlos como pintura rupestre, como el mar congelado, la respiración una burbuja en el universo, un listón azul en las estrellas, la luna en el cuaderno, el corazón de una mariposa titilando en tus labios; mi poemas de lágrimas y de esperanzas; el desafío inútil ante la avalancha terrorífica de la muerte.
706.- LIBRO
Uno de los inventos fabulosos. Hace siglos solamente algunos eran los privilegiados del conocimiento, los sacerdotes, alquimistas, hechiceros, eruditos. Las luces en la repartición, brotaron y en mi adolescencia mi compañero de rutas era un libro valioso. Desde los confines, desde las sombras, cientos de años tuvieron que pasar para que en mi casa tuviera mi pequeña biblioteca: una tabla de cama sostenida con alambres y clavos en la pared de mi cuarto.
Hago memoria y sufro para recordar mi primer ejemplar. Me fui llenando de libros como si fueran nidos de colibríes en árboles de palabras. Llevado bajo el brazo a una cita de amor, a un encuentro con amigos, a la reunión de maestros, en los viajes lejanos o cortos como California o Tepic, a las odiseas a Nicaragua cuando al regreso cargaba costales de novelas rusas y francesas, poesía sandinista y sudamericana, cuando me los quisieron confiscar en una noche oscura en la frontera de El Salvador.
El tenerlo, abrirlo y leerlo, olerlo y sentirlo, son sensaciones que no se repiten fácilmente, solamente hay un perfume mejor: la mujer.
Todos los días ya tienen su festejo, el libro también. Hay un lugar que está en segundo lugar en mi vida, el primero es el lecho de mujer. El espacio íntimo donde están todos ustedes, es de color tenue, un foco ahorrador, el escritorio, dos libreros blancos empotrados a las paredes, recolección de viajes, los encendidos, editoriales, escritores galardonados y desconocidos, de hojas de abedules, escarchas, temblores y volcanes.
Están de todas las latitudes, historias que me han cimbrado el corazón, que están en mi alma y en mis dedos, lo que toco lo vuelvo sentimiento. Es el fuego que nos da la vida, el ejercicio como si fuera oxígeno. Ven dame tus ojos, déjame llenarlos de intensidades. Te invito al mundo maravilloso que tienes dentro, explorarlo juntos que te llenes de amor como el calor en una cabaña del bosque. Abre tus alas y contempla tu amanecer con el poder de tu imaginación.
706.- REVOLUCIÓN
Hasta altas y bajas horas de madrugada leyendo, embebecido por la ruda vida rusa que entre la primera guerra mundial, el hambre brota la inconformidad de las masas sedientas de tierra y justicia y los comisarios del pueblo, los bolcheviques de Lenin y Trotsky le arrebatan el poder a los Zares y moderados.
La odisea y la tragedia, el sueño y la pesadilla. Cien años se cumplieron hoy martes 7 de aquella revolución que fue la luz de los millones de oprimidos. Tuve conciencia en 1975 sobre esta gesta heroica y hasta Nicaragua fui a dar para creer en el sistema nuevo. La propaganda a favor o en contra, las dudas, indecisiones me hicieron padecer.
Ver cómo una revolución sandinista se fue haciendo hueca, lo que los gringos no pudieron derrocarla con la guerra de baja intensidad, sì logró la corrupción de sus comandantes, de la pirámide del poder que usurpa las funciones del pueblo y sus banderas.
A pesar de todo sigo creyendo en la utopía… ¿qué cosa fuera sin ideales y sin los sueños de creer en el trabajo comunitario?… Continuarán los relatos de pasión el próximo miércoles.

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