QUIEN DOMINA LA MENTE, LO DOMINA TODO: KALIMÁN

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Por lo regular, siempre que se habla de la marihuana surgen las controversias ya sea a favor o en contra, y hoy no es la excepción al anunciarse que el Senado de la República ha aprobado la despenalización del zacatito vacilador con fines lúdicos, aparte, y desde luego, del uso medicinal que se le pudiera dar a esta maravillosa planta que nos ofrece a sus hijos la Madre Naturaleza.

Por lo pronto, ahora el balón está en la Cámara Baja, en donde de acuerdo a varios analistas, posiblemente los diputados seguirán los pasos de la mayoría de los senadores; claro que con sus consabidas excepciones, pues aún hay legisladores malévolos que se muestran renuentes a una clara realidad del país en que, quiérase o no, siempre habrá gente a la que le guste la mota a como dé lugar. Pero no nada más con fines recreativos, sino conscientes de que el cannabis tiene y contiene infinidad de usos y recursos, tan variados, que se podría considerar más benéfica para la humanidad que perjudicial.

Obviamente que uno de los principales pretextos para la prohibición del uso de la marihuana con fines recreativos, es que produce adicción; sin embargo, ¿qué no produce adicción en esta vida? Prácticamente muchas de las cosas de uso cotidiano para el ser humano, en cierto grado produce un tipo de adicción; aunque en muchos de los casos se les dice hábitos y hasta manías o mañas en forma por demás despectiva; pero que no son otra cosa que adicción, simple y llanamente, pues para mucha gente el simpe hecho de mirar televisión es adictivo, como ingerir refrescos embotellados, panes, dulces, caminar, correr, andar en bicicleta, subir al cerro, comer, dormir; los deportes y juegos de todo tipo pueden generar adicciones y más entre quienes gustan apostar, incluso comprar billetes de lotería o cualquier tipo de pronósticos. Y ahora con el avance tecnológico en comunicaciones, en infinidad de personas de todas las edades se ha tornado muy adictivo el no soltar el teléfono móvil, pero no por estar llamando o atendiendo alguna llamada, no, sino contemplando videos, información, leyendo chistes, enviando mensajes, etcétera y, desde luego, estar horas y horas frente a una computadora.

También para muchas personas el sexo llega a ser adictivo, platicar, tomar café o té y en algunos casos que se podrían considerar menores: leer y escribir, oír música. Y aunque hoy en día debido a la crisis económica ya es práctica poco común para mucha gente, el andar comprando y gastando dinero, también se podría considerar adictivo.

Y a propósito de la ingesta de bebidas, por supuesto que el alcohol produce un tipo de adicción más perjudicial que benéfico en buena cantidad de gente. Así que la mota igual; sin embargo, así como hay personas que en cierta medida pueden controlar el alcohol, también las hay quienes pueden controlar el uso de la marihuana de tal modo que ni se les nota que sean adictas al cannabis.
Claro que hay de todo y para todo hay gente, pues hay personas que siendo muy aficionados a la mota, ante la sociedad dan un aspecto de no serlo; pero hay gente que se inclinan por la placa, como presumiendo su adicción al zacatito vacilador, y no nada más de apariencia, sino hasta en el hablado al arrastrar las palabras cuando están hablando, como una carta de presentación, quizás para dar a entender que les gusta quemarle las patas al Diablo.

Pero ya entrando en el mundo de las comparaciones, y a pesar de que se diga que son odiosas, he ahí las bebidas alcohólicas que, en cierta medida, podrían ser aún más peligrosas que la marihuana. Porque entre camaradas de mi generación, hubo quienes se perdieron en el alcohol; y si bien hubo otros que empezaron como marihuanos y siguieron con otras drogas artificiales y obviamente también ahí quedaron, también hubo y hay los que siguieron con el uso de la pura marihuana y nada más, y hoy en día son profesionistas llevando una vida tranquila y sin meterse en broncas.

Tengo camaradas de la adolescencia que desde la secundaria comenzaron a fumar mota y siguen tan tranquilos, incluso hicieron uso del zacatito vacilador poco antes de sustentar sus exámenes profesionales, pasándolos con excelencia; y esto a pesar de que según se ha dicho y hasta documentado que el cannabis produce pérdida de memoria; sin embargo, hoy miro a mis compañeros de antaño que aún viven, muy lúcidos y con ideas claras en su mente. Y si en alguna forma podría haber algún tipo de daño, únicamente se lo producen ellos mismos y a nadie más.

Sea pues. Vale.