QUE NO SE PIERDAN LAS CONQUISTAS LABORALES, ES TODO

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Pues vaya que ahora sí me llovió en mi milpita, en cuanto a comentarios que generó una de mis entregas en este espacio, en donde expongo el tema del gobierno estatal con los sindicalizados al SUTSEM. Familiares, amigos, conocidos y hasta otras personas, me dijeron que por qué defendía a los burócratas, que si no había sentido algún día el despotismo con que tratan a quien tiene que recurrir a hacer algún trámite con ellos, que no merecían ganar todo lo que reclaman.

Sin embargo, el punto no era en sí defender a los trabajadores afiliados al SUTSEM, no, sino resaltar la falta de pago que reclaman respecto a sus conquistas laborales; y todo, porque por experiencia particular ya lo sufrí, y por eso me extraña que algunos de mis amigos, sobre todo varios de ellos que aún andan trabajando en las nuevas empresas ferroviarias de la Iniciativa Privada, me reclamaran también, pues ellos sufrieron el embate de la clase empresarial que, aunados con el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León, nos quitaron todas las conquistas laborales e inclusive el derecho a la jubilación, con el cuento de que ahora estaban las AFORES y las pensiones del IMSS.

Y en cuanto a que muchos burócratas, tanto estatales como municipales sí tratan mal a la ciudadanía que por algún trámite tiene que recurrir a una ventanilla, es obvio que no todos son iguales; que en todas partes hay empleados buenos y malos, donde sea, y no nada más entre la burocracia que, si su comportamiento deja mucho qué desear, tal vez se deba a su poca capacidad mental, a su baja educación y que tal vez por lo mismo, revuelven sus problemas personales o estrés con sus labores, sin comprender que sus problemas personales deben de dejarlos en sus casas y sus asuntos laborales tratarlos como tales.

Es obvio que gran parte de la población se va con la finta de que es cierto que ganan mucho; sin embargo, por más que ganen, sus salarios no se ajustan a lo que marca la Constitución Política que rige nuestro país; salarios justos que deben de dar margen para casa, abrigo, sustento, diversión, cultura, etcétera; no. Es raro que en la burocracia de a pie se ganen altos salarios.

Antier lunes 13, en mi barrio estaba cayendo una fuerte tormenta; pero aun así se oyó el camión recolector de la basura, y ahí andaban los chavalos encargados de la recolección bajo el fuerte aguacero trabajando tal vez sin inmutarse, porque como si no estuviera lloviendo, laboraban como otros días: sin pedir ni dar cuartel.

Durante 11 años estuve trabajando en el Mercado de Abastos en turno nocturno, y en ese entonces la basura se recogía todos los días, y así estuviera lloviendo, haciendo frío o con cualquiera clase de clima, los trabajadores del camión recolector no se rajaban. Desde luego que su labor exige más sacrificio que quien está detrás de un escritorio o ventanilla atendiendo al público; y sin embargo, se podría asegurar que los trabajadores de la recolección de la basura son los que ganan menos que otros burócratas de a pie que, también no ganan estratosféricas sumas económicas, pues he visto recibos de salario de algunas personas que laboran tanto en el estado como en el municipio e independientemente de a cuál sindicato pertenezcan, se podría asegurar que sus salarios son más bien magros que abundantes.

Lo anterior es fácil de comprobar, ya que por lo regular muchos tepiqueños tienen familiares, amigos y conocidos que pertenecen a la burocracia.

Pero en lo que más énfasis se pone cuando se trata de desprestigiar a la clase trabajadora, es cuando organizan algún paro de labores o plantón de protesta, es desde luego, que estorban la vialidad, que dejan de prestar servicios esenciales, etcétera; pero en donde más se machaca es en que ganan mucho dinero y que todavía quieren más, siendo que por lo regular no es así, sino que únicamente reclaman lo que consideran suyo por acuerdos anteriores que autorizaron todas las prebendas de las que ahora gozan.

Así que volviendo a los trabajadores de los camiones recolectores de la basura, aparte de que no paran bajo ninguna condición climática, son los que corren más riesgos que gran parte de la población no toma en cuenta, sobre todo cuando embolsan pedazos de vidrio, jeringas, fierros que tienen punta que, al agarrarlas los muchachos recolectores podrían encajarse en alguna parte de su cuerpo, sobre todo en las manos.

Lo malo es que los mandan a la guerra sin ningún apero, sino nada más con las puras uñas para recoger la basura. Ya ni campana usan.

Sea pues. Vale.