OTRO INFORTUNADO ACCIDENTE EN CRUCERO A NIVEL CON VÍAS FÉRREAS

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

El día de ayer jueves en la tarde, comenzó a darse a conocer una nota en diversos portales de internet a nivel local, respecto a un lamentable accidente en un crucero público a nivel con las vías férreas, en la carretera que conduce de la presa El Jileño a El Jicote, perteneciente al municipio de Tepic, Nayarit, en donde se informa sobre el infortunado fallecimiento de un elemento de la Guardia Nacional (GN), al parecer originario del estado de Veracruz.

En dicha nota informativa, inicialmente se decía que la camioneta de la GN en donde viajaba el elemento ahora muerto habría sido alcanzada por el tren; sin embargo, posteriormente, en la ampliación de la nota, se dijo que dicho elemento habría caído de la caja de la camioneta y al caer sobre la vía férrea, ser “embestido” por el tren. Y en otras informaciones, se dice que tal vez dicho elemento al creer que la camioneta en donde viajaba iba a ser alcanzada por el tren, saltó del vehículo cayendo en medio de la vía del ferrocarril, siendo golpeado por la máquina.

Pero como haya sido, el caso es que infortunadamente el elemento de la GN perdió la vida en este lamentable accidente.

Y entrecomillo “embestido”, porque en realidad el tren no embiste a nada ni a nadie, pues no es toro o vehículo móvil que se desplaza sin el límite de los rieles como el tren. Pues de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, en sus acepciones sobre el verbo “Embestir”, dice: 1.- Ir con ímpetu sobre alguien o sobre algo. 2.- Acometer a alguien pidiéndole limosna o prestado, o bien para inducirlo a algo. 3.- Dicho de un barco: venir contra otro o dar sobre la costa o en un bajo, bien de manera intencionada, bien arrastrado por el viento o las aguas. 4.- Atacar una plaza, una posición, etcétera.

Y si bien en el encabezado de algunos portales que informan sobre este accidente, se lee que “el tren arrolló”, ya en el grueso de la nota se escribe que “el tren embistió”, por lo que queda claro que no está bien aplicado este verbo cuando se trata de algún accidente en donde se ve involucrado un tren en contra de vehículos automotrices en cruceros públicos a nivel de cualquier tipo, ya sea con semáforos o simples crucetas que indican siempre: “Alto, pare, vea, oiga”.

Pero por lo visto, se ve claramente que por desgracia los accidentes en los cruceros públicos a nivel con las vías férreas son cosa de todos los días y, aunque se oiga cruel, todo por la imprudencia de quien va conduciendo un vehículo automotriz y no hacer caso a los señalamientos que existen en los cruceros, por no hacer alto total cinco metros antes de llegar al riel más cercano, y no cruzar las vías férreas hasta cerciorarse de que no circula ningún vehículo sobre los rieles (ojo, no dice trenes, sino vehículo).
Se dice que no es ético escribir sobre cosas personales en un artículo de opinión; sin embargo, en ocasiones es necesario para dar el enfoque que se requiere para tratar de explicar algún asunto en referencia. Pues en lo personal, como tripulante de los trenes me tocó participar en varios accidentes en cruceros públicos a nivel con vehículos automotrices, unos con puros daños materiales e infortunadamente, otros con fatales consecuencias. Y en uno de ellos en que solamente hubo daños materiales al vehículo automotriz, el conductor de este vehículo se aferraba en que el ferrocarril le tenía que pagar los daños a su carro, y al decirle que el tren no había sido el responsable, de inmediato nos gritó que si ya íbamos a salir con la pendejada de siempre de que “el tren no se sale de la vía”, diciéndole nosotros, los trenistas, que si acaso se había salido para golpear su coche; lo bueno es que el conductor de otro vehículo que se había detenido en la carretera por estar obstruido el crucero, lo convenció al aferrado de que mejor se fuera, porque le iba a salir más caro si seguía alegando, pues una vez que llegara la policía federal, le cargarían todos los daños y además, la demora del tren y si el conductor del tren añadía a su informe daños a la máquina del ferrocarril, se la cobrarían como nueva, así que lo mejor era irse de ahí de inmediato.

¿Y en realidad tendrá alguna culpa un tren en un accidente contra vehículos automotrices en un crucero público a nivel? Desde luego que no, y no embiste porque no es toro ni tiene la libertad de salirse de las vías férreas para ir a alcanzar a otros vehículos, y menos intencionalmente. Todo es por no hacer alto total al llegar cualquier vehículo a las vías férreas.

Sea pues. Vale.