Oraciones religiosas: la historia y la importancia del rezo

Desde hace miles de años, la humanidad ha practicado las oraciones como una cualidad de su forma de vida, indiferentemente del momento de la historia, la sociedad o las creencias que tuviesen. Pero, ¿por qué oramos? 

No hay duda que la oración es una de las piedras angulares de la vida religiosa, orar es una forma de reconocer la presencia de lo divino en la vida de sus creyentes, una forma de crear una relación y comunicación con Dios.

De hecho, la oración se encuentra en toda la Biblia, donde se incita a orar, a llamar a Dios y a conversar con él. Y aunque queda muy clara su importancia, muchos cristianos no lo hacen por no saber cómo, pero para poder llevar a cabo lo que se indica en 1 Tesalonicenses 5: 16–18, en Plegarias y Oraciones encontrarás un enorme repertorio de oraciones dirigidas a Dios, a las Vírgenes y a los Arcángeles.

En cualquier caso, la petición divina ha formado parte de los creyentes desde la prehistoria, por lo que es necesario realizar un análisis histórico para entender la importancia de las oraciones religiosas.

Historia de las oraciones religiosas

Visto desde una perspectiva antropológica, la oración se encuentra relacionada con los conceptos de súplica y entrega, y siguiendo esta afirmación, se pueden diferenciar algunos cultos a lo largo de la historia.

En la antigüedad, era frecuente que las oraciones se hicieran con las manos levantadas, por ejemplo, se han encontrado figuras muy antiguas en ciudades donde se representaban a las personas agachadas con los brazos abiertos y levantados, lo que se interpreta como adoradores, estando en una postura que se podría traducir como de rendición.

Por otro lado, los indicios de los primeros cristianos se han encontrado de pie, con su mirada dirigida al cielo, pero conservando los brazos extendidos. El paganismo romano tiene cierta similitud, pero se diferencian debido a que estos últimos, en el momento de orar, debían cubrirse la cabeza.

En la edad media se aprecian las primeras figuras con una postura arrodillada, con las manos juntas o entrelazadas; esta postura se ha convertido en la más extendida en todo el mundo, y se cree que está estrechamente relacionada con un gesto feudal.

Una conexión entre el hombre y el Padre

Para los cristianos, la oración es una forma de diálogo entre Dios y el hombre, una forma de glorificarlo por medio del rezo y que nos proveerá de una enorme paz espiritual.

El Padre Nuestro es el rezo más común, para algunos es la primera oración que aprenden, y según el Evangelio, es la forma en la que Jesús les enseñó a orar a sus discípulos.

Pero, ¿por qué debemos orar como cristianos? En nuestro día a día nos encontramos enfrente de una terrible guerra, y orar unos por los otros es una forma de propagar la palabra del señor. Además, si no oramos, no podríamos reconocer que por nuestra cuenta seríamos incapaces de ser los esposos, padres, hermanos o amigos que Dios nos llama a ser.

La oración también es una forma de prepararnos para los tiempos más difíciles; el sufrimiento llegará a nuestra vida de una u otra forma, ya sea por enfermedad, situaciones económicas o por la propia consecuencia de nuestros pecados. 

Jesús se sacrificó en la cruz para liberarnos de nuestros pecados, y la oración fue ordenada para sanar nuestros corazones. Del mismo modo, orar los unos por los otros, juntos como iglesia, nos ayudará a aliviar la carga que llevamos y a batallar en las luchas espirituales que tengamos.En conclusión, la oración es una forma de recibir la bendición y el poder de Dios, se trata de algo fundamental en nuestras vidas, todos debemos aprender a orar. En cierta forma es una manera en la que somos capaces de estar en sintonía con Dios y entender qué es lo que quiere que hagamos, y si no oramos, no podríamos utilizar este antídoto contra el mal de hoy en día.