Periodico Express de Nayarit
Inicio

CON PRECAUCIÓN: UN FUTURO TIANGUIS PERMANENTE

Sergio Mejía Cano

2017 / 02 / 02

 Ya tiene más de un mes que permanece cerrada una tradicional farmacia ubicada por la calle Lerdo, entre Puebla y lo que alguna vez fue la calle Mérida y que hoy forma parte de la zona peatonal frente a la presidencia municipal en la Plaza Principal de Tepic. Se podría decir que tal vez bajaron su cortina para hacer alguna remodelación al local o algo así; sin embargo, el polvo se acumula en lo que sobresale de su piso, así como en sus candados y la metálica cortina misma.

Pero no es la única farmacia que ha cerrado sus puertas, pues al igual que otros negocios, han hecho lo mismo en estos últimos días otras pequeñas farmacias quizás debido a la baja en las ventas, debido tal vez a la competencia de otras farmacias que han aparecido en la capital nayarita y que cuentan con un nuevo sistema de venta más económico, por lo que a la mejor las tradicionales, como esta de la calle Lerdo en el corazón del Centro Histórico ya no pudieron sostener el ritmo comercial de antaño.

Hará cosa de unos tres o cuatro años que me tocó presenciar cuando una señora que tenía una farmacia por la calle Construcción casi esquina con Acayapan, en las inmediaciones del Mercado de Abastos, en la colonia Santa Teresita, alegaba con un señor que al parecer era fiscal o de la Profeco o algo así, y que le estaba reclamando a la señora de la farmacia por haber vendido unas pastillas de ácido acetilsalicílico sueltas. La señora le decía al cuate ese que siempre las había vendido así porque en ese barrio era difícil que alguien comprara el paquete entero por ser un asentamiento popular con gente la mayoría de escasos recursos, y el varón aferrado a quererle levantar una multa a la farmacéutica por haber vendido pastillas sueltas, a lo que la señora le indicaba a ese señor que en las tiendas de abarrotes también así las vendían y además, que no requerían receta. Pero al parecer no hubo razón que pudiera convencer al supuesto inspector, porque a los días ya estaba cerrada la farmacia. Al platicar con la señora en un encuentro ocasional, me comentó que no pudo arreglar nada, porque cuando fue a alegar ante las autoridades del ramo, le dijeron que como era una farmacia, tenía que vender los medicamentos en paquete entero y no pastillas sueltas, así que mejor había quitado la farmacia porque así no era negocio porque en ese barrio del mercado de abastos quién iba a comprar por paquete unas pastillas que podía adquirir sueltas en cualquier tienda.

Pero volviendo a la calle Lerdo entre Puebla y la Plaza Principal, ya tiene días que se instaló un puesto que vende aparatos electrónicos, bocinas, audífonos y otras chucherías, y que ya cuando oscurece cuenta hasta con luz para ofertar su mercancía. Y he aquí que la instalación de este puesto podría ser la punta de lanza para que dentro de poco haya más puestos similares y hasta otros con diversas mercancías de venta para llenar paulatinamente esa zona peatonal de puestos que con el tiempo harán casi imposible el paso de los transeúntes. Porque de por sí ya cada día son más y más los puestos que han estado proliferando en toda esa zona peatonal, como por la calle Veracruz desde Zaragoza hasta la calle Hidalgo, en los portales que ya se limpiaron alguna vez de todos los puestos que ahí existían, ya poco a poco se están volviendo a llenar de otros puestos que si bien algunos son de los mismos locales como por ejemplo en el edificio de la “Bola de Oro”, también hay otros que ya están sentando sus reales ahí mismo.

Es bueno recordar cómo se quitaron los puestos que abarrotaban los portales del Bola de Oro y los llamados “tiraderos” que estaban por la calle Puebla frente a lo que fue el cine Azcona, y que la mayoría fueron reubicados en lo que hoy es el Pasaje México, aunque al parecer quienes ahora regentean esos puestos del pasaje es gente llegada del sur del país; sin embargo, se documentó en su momento que dicho Pasaje México era precisamente para que ya no hubiera esos puestos de los portales y de la calle, respectivamente, que estorbaban tanto el paso de la gente, así como el libre tránsito de vehículos. Pero ya casi están otra vez igual de ocupados dichos lugares, y si a esto le aunamos que están apareciendo cada día más puestos móviles de economía informal, pues tal vez llegue el día que la plaza principal y sus calles aledañas sean un tianguis permanente.

Y en este caso de la instalación de nuevos puestos ni modo que haya preferencias de unos sí y otros no, porque la equidad debe existir ante todo, y ni modo.