Periodico Express de Nayarit
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RELATOS DE PASIÓN: CAPÍTULO CXVI

Rigoberto Guzmán Arce

2017 / 01 / 11

 A Miguel Peña “Máximus”, Viri y el niño Damián. Para Francisco Javier Nieves por el reconocimiento a su entrega, su constancia y pasión por el oficio

569.- AÑORANZA
Recorro la casa de Miguel González en Xala, llego al corral y las mandarinas están dulces, pero marchitas. Son espacios donde reina el silencio. Es un mediodía en calma, mientras mi ciudad se vuelve ruidosa, me atosiga. Aquí huelo a los años viejos, las nubes tan blancas en un cielo de volcán. Hurgo los muebles rústicos y el mosaico de antes.

Me levanto de la sala y estoy absorto contemplando el paisaje que aún no se va de nuestras vidas, el eco permanece. Una máquina de coser, con su pedal en la mecánica de la rueda, abierta esperando la presencia de la abuela, los cajones semiabiertos donde se guardan botones, agujas, retazos de telas, hilos de colores. La silla cómplice de madera y fierro también en estado de reposo.

Voy por la cámara y capturo el momento exacto de la luz amarilla que ilumina esta añoranza que desaparece al salir, porque el hechizo es el instante de una hoguera pequeña que se guarda en el bolsillo del corazón.

570.- PONCHO
Es gris, con algunos distingos negros y blancos, y callado espera el pedazo de carne o tortilla. Se mueve en calma y parece que no tiene prisa por volver o salirse. Dormita bajo una mesa blanca o en la silla del comedor, se desaparece por los sueños y casi no maúlla. Estoy sentado y pronto siento que alguien me vigila. Es Poncho. Sus ojos verdes atentos a mis movimientos, no interrumpe sólo sus faroles en estado de alerta.

Después lo veo bajarse de las tejas y recorre muy gallardo el amplio territorio de ciruelos y el pino. Cuando se aburre juega con algo que se mueva. A veces cuando trae le humor tranquillo soporta que el sobrino Nachito le pegue, le jale la cola, le tire piedras hasta que se harta y se va como vagabundo subiendo bardas. Al rato levanta el cuerpo para tomar agua de una tina enorme.

Cuando me conoció corrió ante el miedo que le provocaba mi altura y el pelo largo y se refugió en un mueble. Ya fuera de peligro se deja acariciar y cuando pronuncio su nombre voltea rápido para identificar la voz del que ya no es un extraño en su vida de tranquilidad que disfruta en la suavidad del tiempo.
571.- POESÍA
Me levanto con poesía enredada en mis cabellos; respiro la mañana de vientos fríos y me cubro con el saco negro de los versos, el sonido del canto de palomas me envuelven hasta que la palabra ronda como pájaros que se anidan en mi alma. Estoy sentado leyendo junto a la maquinita azul, y pronto me sacude el invierno que pide sentir los senderos de la frase y el árbol de los deseos me ofrecen el fruto perdido o la tentación nueva de labios rojos.

La tarde cae como monedas ardientes en las montañas azules y la poesía llega contemplando los colores forjados en el crisol de despedidas. La noche revienta de estrellas cercanas, las puedo tocar, acariciar como flores en palpitaciones en un pecho desnudo de mujer en fuegos intensos.
Las constelaciones son ojos y rostros que anhelantes busco sus besos. La poesía me busca y la recibo con el abrazo de siempre, pero renovados sentimientos. Mis dedos florecen en la hoja blanca para cantarle al amor.

572.- RABIAS
Un incendio de rabias del México bronco por el gasolinazo, aunque la mayoría siempre elige estar a la expectativa, la mayoría que maldice y mienta la madre. Unos pocos en el territorio de la patria se manifiestan, mientras un gobierno, en el caso concreto el secretario de Hacienda y Crédito y Público nos imploró que aceptáramos el aumento bestial por nuestros hijos y nuestros nietos.

Lo que me resulta desconcertante es que prefieren dispararle al pueblo en lugar de combatir la impunidad y los miles de millones derrochados por la casta de la podredumbre. Qué país Dios mío que en encuesta mundial somos los mexican@s los segundos más felices del orbe.

573.- ARIANA
Una niña divina, Ariana de cuatro cinco años, todavía está en Jardín de niños, su abuelo “Chico” Rivera orgulloso le pide que me declame y allí afuera de su casa cuando pasan los carros en la calle Juárez, con porte y seriedad, impecable dicción y voz modulada, está levantando las manos y forma  un puño donde nos recuerda la relevancia en todos las cosas de la vida debe ser el adulto de ejemplo de amor para los demás y sólo así se lograría de resolver los problemas viejos y nuevos. Le aplaudimos porque fueron dos poemas que nos hicieron cimbrar.

574.- PRELUDIO
Llego el domingo y descubro que en la lima está un globo de cantolla clavado en las espinas, poco le duró la vida de luz como un corazón en el cielo del año nuevo. Está el cadáver ya en gris, alguien lo lanzó con júbilo y sin imaginar que así quedan las almas que se les termina el fuego. Me dio miedo de imaginar que es un preludio.

575.- ALEGRÍA
Recibo una llamada. Es don Memo, encargado del puesto de libros en los portales de la avenida Hidalgo. Me cuenta del primer aniversario del albergue Obsidiana, los pormenores, la cena, dos familias de migrantes entre los invitados; me lo cuenta con una alegría que contagia.

De los catorce libros Relatos del Amor, que se ofreció venderme le queda uno y me lo cuenta, me embriago de felicidad porque el penúltimo lo compra una mujer de Los Ángeles que supo de su venta en Facebook.

Le encanta leer. Gracias aunque no conozca tu nombre, mujer gracias, me llenas de alegría. Dos buenas noticias al terminar el año, un año de Claroscuro… Continuarán los relatos de pasión el próximo miércoles.