Periodico Express de Nayarit
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CON PRECAUCIÓN: DIPLOMACIA MEXICANA ERRÁTICA

Sergio Mejía Cano

2016 / 12 / 13

 Cada día que pasa se pone más en evidencia el actual gobierno mexicano al estarle haciendo el caldo gordo al presidente electo de los USA, Donald Trump, pues ya se han puesto el guarache antes de espinarse como dando por hecho que todo lo que prometió Trump en campaña ya lo estuviera llevando a cabo. ¿Qué no acaso tendrán en cuenta nuestros políticos mexicanos aquello de que prometer no empobrece, sino dar es lo que aniquila?

En días recientes la canciller mexicana Claudia Ruiz Massieu se vio de lo más ridícula y además poniéndonos en vergüenza a la mayoría de los mexicanos al decir ante los medios informativos que no hay ninguna ley que obligue a nuestro país a pagar el muro tan mencionado por Trump; casi las mismas palabras que se pronunciaron posteriormente a la tan cuestionada visita a Los Pinos del entonces candidato republicano, palabras mencionadas hasta por el presidente Enrique Peña Nieto, de que México no pagaría el susodicho muro.

Lo que extraña es que con todos los dimes y diretes sobre las amenazas emitidas en contra de nuestro país por parte del ahora presidente electo de los gringos, perdón, de los intereses gringos, porque al parecer no fue electo por la mayoría de los ciudadanos estadounidenses, nuestro gobierno se ha puesto en la mira de la opinión pública mundial como un gobierno escaso de la más mínima diplomacia para saber manejar este asunto de todo lo dicho por Donald Trump. Porque ¿cómo es posible que a sabiendas de que los políticos mexicanos jamás cumplen lo que prometen, éstos mismos estén preocupados creyendo que Trump sí va a cumplir todas sus promesas? ¿Qué acaso nuestros gobernantes mexicanos a nivel federal no sabrán que Donald Trump no se manda solo, que hay y siempre habrá detrás de él quienes manejan la economía mundial?

Al parecer lo que más le preocupa a nuestro gobierno federal no es tanto el muro en sí, sino la revisión del Tratado de Libre Comercio (TLC) que, según los expertos, a quien más ha lesionado ese tratado comercial es precisamente a nuestro país, tanto a la clase obrera,  pesquera y transportista, pero principalmente al campo, en donde por lo mismo de la situación que generó ese dichoso tratado, ha obligado a infinidad de campesinos a emigrar hacia la frontera norte, y los que no se atreven han empezado a emigrar a las zonas urbanas para tratar de buscar el sustento diario como sea. Y sin embargo, una posible revisión o reforma al TLC es ahora lo que más les preocupa al gobierno federal y desde luego a los empresarios que en cierta forma, a pesar del mal causado a millones de mexicanos, han sido beneficiados con la protección y favoritismos a sus empresas.

Y si del muro se trata, ya desde hace tiempo que existe uno, y ahora se anuncia que está por concluirse uno de aproximadamente dos kilómetros, armado con cemento y acero, en la frontera con Ciudad Juárez; sin embargo, hay muchos muros literalmente invisibles en prácticamente todo el país, principalmente por las rutas que siguen centro y sudamericanos además de mexicanos que van tras el sueño americano; y estos muros invisibles los conforman los agentes de migración de nuestro país que tratan por todos los medios posibles de impedir que lleguen a la frontera esas personas que la nociva situación económica por la que atraviesan es la que las hace arriesgarse tratando de llegar a la frontera norte con el afán de poder brincar como sea, muchas de las veces hasta dejando la vida de por medio. ¿Por qué?

Respecto a la actuación del Instituto Nacional de Migración, hay voces que afirman que nuestro gobierno federal actúa de tal manera acatando instrucciones del gobierno gringo, haciendo el trabajo sucio al impedir que lleguen a la línea fronteriza, con la salvedad de que de vez en cuando deje pasar unos cuantos porque es un hecho que los USA requiere de la mano de obra latina; pero lo malo es que posiblemente mucha de esta gente quede en el camino sin tan siquiera llegar más allá de unos cuantos kilómetros de la frontera sur, quienes se aventuran desde Centro y Sudamérica, y los mexicanos se quedan a mitad del camino, porque se dice que muchos de los migrantes son copados por grupos delincuenciales para hacerlos trabajar en sus campos de cultivos y que quienes se niegan o ya no son utilizables, se quedan en fosas clandestinas hasta que son descubiertas; fosas que se han descubierto no nada más en la frontera norte, sino en otras entidades del centro y sur de nuestro país, y no con pocos cadáveres, sino con decenas de ellos.