Periodico Express de Nayarit
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CONJETURAS: EL PAPA DE LOS POBRES

Francisco Cruz Angulo

2015 / 09 / 29

 El Papa Francisco es hoy en día uno de los más prestigiados líderes mundiales que concita a creyentes y no creyentes a la reflexión sobre los graves problemas que enfrenta la humanidad.

Su liderazgo le da autoridad moral para decirles a todos que vivimos en un mundo multicultural y que para sobrevivir como humanidad, todos debemos comprometernos a la reconciliación, la paz, el amor por el prójimo y tomar medidas preventivas para evitar el calentamiento de la tierra, pues de no hacerlo estaremos a punto del colapso del género humano.

Su mayor desafío para que su mensaje tuviera eco fue durante su gira a los Estados Unidos, epicentro del poder económico y militar global.

El Sumo Pontífice de la iglesia católica tuvo momentos estelares, como los que se suscitaron en el Capitolio frente a los integrantes del Poder Legislativo integrado por demócratas y republicanos.

En un discurso persuasivo y de respeto al poder civil recordó los orígenes de quienes con trabajo, perseverancia y fraternidad construyeron a esa gran nación.

El Papa Francisco, con voz serena, pidió que no olviden sus orígenes libertarios y humanísticos por el culto a la riqueza y al consumismo irracional a costa de millones de personas que son explotados o marginados de la sociedad.

Llamó a que seamos respetuosos de la diversidad de culturas, a que sea la palabra y no la guerra la que dirima los conflictos entre los pueblos.

Ese discurso del Papa en el Capitolio caló hondo en más de un centenar de parlamentarios, quienes puestos de pie, republicanos y demócratas, aplaudieron al líder máximo de la cristiandad.

El otro momento culminante lo tuvo en la apertura de sesiones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York.

Al igual que en el Capitolio reiteró su llamado a que los gobernantes son los que tienen el deber de preservar la paz, tender la mano a los miles de desplazados y de inmigrantes que huyen de zonas  de guerra o víctimas de la violación y la pobreza.

El Papa Francisco hizo especial énfasis en que asumamos con responsabilidad el cuidado de nuestro planeta mediante la educación a los niños y jóvenes, instrumentando políticas públicas que eviten la contaminación  del medio ambiente, pues de no hacerlo haría inviable toda clase de vida en nuestro planeta.

Ambos discursos debería leerlos, reflexionarlos y ponerlos en práctica nuestra clase política.

Qué decir de la manera como recibieron al Papa argentino en las iglesias en donde celebró misa y en las calles y lugares públicos, esto es, una completa empatía de cristianos y de otras religiones. Las muchedumbres se agolpaban en  las calles por donde pasó el papa móvil, ya sea para saludarlo o tocarlo, lo que puso los pelos de punta a los cuerpos de seguridad.

Otro elemento a destacar en el Papa es la congruencia de sus palabras con sus acciones. El hecho de bajarse de su pedestal de líder espiritual mundial se manifestó  en las acciones que tomó cuando mantuvo una interlocución personal con sus feligreses y de otros credos religiosos.

Así dejó constancia de su humildad y de respeto a la pluralidad religiosa cuando arribó a la zona cero en Nueva York, en donde fueron derribadas las torres gemelas por las acciones terroristas del 2001, y junto a representantes de otras religiones homenajearon la muerte de miles de neoyorquinos a causa de aquellas acciones sangrientas de terroristas radicales musulmanes.

El otro escenario digno de considerar fue su visita a una escuela primaria católica situada en un barrio pobre de Manhattan. Esta comunidad escolar la integran en su mayoría inmigrantes latinos sean católicos o no, lo que nos da una idea del respeto y solidaridad a quienes se ven obligados a emigrar de sus países de origen.

Allí el Papa reiteró su compromiso con los que son excluidos de la sociedad y que tienen que luchar a diario para sobrevivir.

Llamó a los niños y niñas a que no pierdan la capacidad de reír, jugar y a tener una esperanza viva en el corazón de todos ellos.
Así pues el Papa fue enérgico pero respetuoso con las élites gobernantes; en cambio  fue dulce y afectuoso con los miles de desposeídos que tuvieron la fortuna  de verse representados en sus reclamos cotidianos. Por algo lo califican como el Papa de los pobres.