Periodico Express de Nayarit
Inicio

UN PEDACITO DE HISTORIA : VASOS, COPAS Y JARROS

Por el licenciado José Antonio López Espinosa

2014 / 09 / 22

El primer líquido empleado por el hombre para calmar la sed fue el acreditado compuesto de una parte de oxígeno y dos partes de hidrógeno, comúnmente llamado agua. Se ha reconocido al patriarca Noé como el primero en atreverse a beber con ese objeto otra cosa algo más fuerte: el zumo de uva. Desde el día en que sus hijos lo hallaron entregado al sueño que debía disipar el efecto del mosto, el patriarca ha gozado de pésima fama. Una tradición rabínica pretende que el diablo regó la viña de Noé con sangre de un cordero, de un león, de un mono y de un cerdo, animales que simbolizan los estados sucesivos por los que pasa un hombre embriagado, quien primero se vuelve estúpido, más tarde peligroso, luego ridículo y acaba revolcándose como el puerco.

Entre los romanos, los jóvenes menores de 30 años y las mujeres, cualquiera que fuera su edad, no debían beber vino, al punto de que el marido podía hasta repudiar a su esposa si descubría que lo había probado. Según se dice, ahí fue donde se originó el hábito del beso entre marido y mujer y entre padres e hijos. O sea, lo que hoy se considera prueba de cariño, no fue en un principio sino el medio por el cual el cabeza de familia averiguaba si alguno de los suyos había catado la bebida prohibida.

Sin embargo, se sostiene también que en el período de decadencia de Roma nadie hacía caso de semejante prohibición, quizás debido a la influencia griega. Entre los helenos las mujeres podían beber los dulces y ambarinos vinos de su país con tanta libertad como los hombres. Esta libertad explica también que los griegos desplegaran su sentimiento artístico en las vasijas destinadas a servir, guardar y beber el vino. Las utilizadas, con el oficio de las copas actuales, para beberlo tenían con frecuencia la forma de una cabeza de animal, generalmente de becerro o jabalí, con el hocico apoyado en la mesa para servir de pie. Los romanos, en cambio, emplearon sólo vasos o cubiletes toscos, de barro cocido, por regla general teñidos de negro con óxido de hierro. Los etruscos bebían en una taza con pie, también de barro, que recibía el nombre de “cyanthus”.

En los tiempos de los bárbaros y en la Edad Media beber se consideraba la mayor señal de fiesta. En esa época se bebía abundante cerveza y vino en las fiestas de familia, los banquetes, las grandes ceremonias y los días señalados en el calendario. Ya entonces eran los ingleses famosos por su gran afición a los líquidos embriagantes. Ellos usaban para beber unos jarros de madera muy ornamentados, parecidos en su forma a las actuales jarras de cerveza.

Durante muchos siglos el agua y las demás bebidas se bebían en vasijas de barro, salvo entre los pueblos del norte de Europa que utilizaban el cuerno de bisonte. Otros países usaban copas de cuero con pie metálico, pero sólo como un lujo, sobre todo si eran de cuerno de rinoceronte, por la creencia de que en ellas se podía detectar cualquier veneno que se quisiera mezclar con la bebida. También se utilizaron vasos y copas de oro, plata y bronce con complicados y artísticos adornos, siempre como artículos de lujo. El vaso o jarrito de barro era lo que comúnmente se empleaba, y lo que aún se emplea en muchas tabernas.

Algunos de los jarritos de barro utilizados entre los siglos XVI y XVIII llevaban letreros y figuras alusivos o simbólicos, como pequeñas imágenes de Cristo en el fondo o la figura de un sapo, una serpiente o un diablo como símbolos de los peligros ocultos en la bebida.

Los vasos y las copas de cristal parecen ser de origen italiano, principalmente veneciano, aunque Alemania pronto compitió con Venecia en este terreno. No obstante, la cristalería alemana era mucho más pesada y menos graciosa que la de Italia. En el siglo XVII había modelos de copas venecianas con la curiosa particularidad de obligar a beber su contenido de una sola vez, pues su forma impedía sostenerla sobre la mesa. Entre estas copas, de cerca de un metro de altura, hay cierta analogía con los vasos para “una yarda de cerveza”, de moda en la misma época entre los oficiales del ejército inglés.

  Con estas notas sobre vasos, copas y jarros espero haber mostrado acerca de cuándo, cómo y dónde ha bebido el hombre en ellas un pedacito de historia.