Periodico Express de Nayarit
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UN PEDACITO DE HISTORIA

Por el licenciado José Antonio López Espinosa

2014 / 02 / 14

La medicina infantil

Las ciencias de la salud, originadas en virtud de las necesidades de la humanidad doliente, se basó durante mucho tiempo en el empirismo y en las creencias de cada época. Se conoce que desde tiempos prehistóricos existían ciertas prácticas médicas y que, 3 000 años antes de la era cristiana, se ejercía esta profesión con un carácter teúrgico por los sacerdotes entre los caldeos y los asirios.

En varios de los papiros que se han descubierto se da cuenta de la Medicina practicada por los egipcios, quienes hasta fueron persuadidos de que la diosa Isis tenía muchos conocimientos de esta ciencia y había encontrado infinidad de remedios para el restablecimiento de la salud.  Entre los antiguos griegos la práctica de la Medicina fue también teúrgica en sus inicios. Apolo fue el primer dios de la medicina, al que le siguió como tal su descendiente Esculapio, cuyos hijos Macaon y Podaleiros continuaron a su vez la tradición en los templos de su padre hasta que Alemeon, con sus prácticas de Anatomía durante el siglo VI antes de Cristo, e Hipócrates, con su extraordinario espíritu clínico una centuria después, sentaron las primeras bases sólidas de la Medicina científica. Cierto es además que otros pueblos antiguos como los chinos y los hindúes tenían también nociones médicas; pero ellas no contribuyeron mucho a la evolución posterior de esta ciencia.

 Las primeras observaciones clínicas relacionadas con las enfermedades de los niños se encuentran en las obras de Hipócrates, quien escribió acerca de la dentición; sobre el proceder ante enfermedades que podían afectar a cualquier grupo de edad, donde los incluyó; y sobre el tratamiento de otros males a los que son ellos particularmente susceptibles.

Luego autores como Athenaios de Attalia, Roufos de Efeso, Soranos, Galeno, Aetios, Paul  d’Egine y Abou-Bekr-Mohamed Razes, por solo nombrar algunos, legaron también a través de los años obras escritas en las que aconsejaban la manera más adecuada de tratar las enfermedades de los niños. Ninguna otra obra al respecto apareció después de Razes durante toda la Edad Media.

 La Pediatría se empezó a desarrollar como rama especial de la Medicina a raíz de fundarse los primeros hospitales especiales para niños. En 1769 surgió en Londres el primero de esa ciudad; en 1793 se inauguró el primero de Viena; en 1802 abrió sus puertas el primero de París y en 1900 el primero en Grecia. Se puede decir que fue durante el siglo XIX que se consolidaron las nociones de la medicina infantil. Fue justamente en ese período en el que se sucedieron e incrementaron las observaciones clínicas y se publicaron muchas memorias, tratados y artículos científicos sobre la materia, que la condujeron a convertirse tiempo después en una disciplina independiente.

El siglo XX fue nombrado el “siglo del niño”. Los progresos alcanzados en tal período, tanto en lo concerniente al diagnóstico y tratamiento de las afecciones de los pequeños como a la medicina preventiva, la higiene y la protección de la infancia fueron notables y dignos de encomio en ese lapso. Relacionar aquí los nombres de los pediatras más distinguidos de todos los tiempos a nivel mundial sería un propósito en extremo comprometido, pues haría una lista interminable -no han sido pocos los que en muchos países han cosechado destacados y meritorios logros en beneficio del restablecimiento y la conservación de la salud de la población de más corta edad- y es escaso el espacio disponible en esta columna. Por eso preferí omitir este detalle, para evitar caer en desmerecidas e injustas omisiones.

De cualquier modo, los numerosos hombres de ciencia que antes trabajaron  y que ahora trabajan a tal efecto en cualquier parte del mundo, gozarán en todo momento del reconocimiento y el respeto de los que ayer fuimos niños, de los que hoy lo son y de los que lo serán mañana; porque su obra quedará para la posteridad. Por eso he tratado de manifestar mi reconocimiento personal hacia ellos con la disposición a escribir sobre la Pediatría este pedacito de historia.