Periodico Express de Nayarit
Inicio

UN PEDACITO DE HISTORIA : COSAS QUE OCURRIERON

Por el licenciado José Antonio López Espinosa

2014 / 01 / 31

SE PARTE DE TODAS PARTES

En cierta ocasión algunos amigos del filósofo, geómetra y astrónomo griego  Anaxágoras (500-428 a.n.e.) le preguntaron si no le preocupaba morir fuera de su patria y si quería que, en ese caso, trasladasen a ella su cuerpo sin vida.

Ante dicha interrogante, el precursor de la escuela de Filosofía de Atenas se limitó a responder que en realidad no le importaba tanto el lugar de su muerte, porque “el camino hacia la otra vida es el mismo desde cualquier parte”.

LA CRUZ DE LAS MONEDAS DE ALEJANDRO

Las monedas de oro de Alejandro el Grande son notables por el significado de la cruz que aparecía en su reverso. Dicha cruz fue en principio uno de los elementos del aparejo de los barcos antiguos, que simbolizaba la dominación de los mares, y que los atenienses comenzaron a incluir en sus embarcaciones en 336, año del advenimiento de Alejandro.

Si este príncipe mandó a que se estampara el emblema en el reverso de sus monedas, fue por halagar al pueblo de Atenas que, aun cuando ya desaparecía en la historia, le complacía que quedara cualquier constancia de todo lo que había brillado.

LAS PRIMERAS CUARENTENAS

Las primeras cuarentenas se pusieron en vigor en Venecia en 1127. Todos los mercaderes que llegaban a Levante, estaban obligados a permanecer en la casa de San Lázaro, de donde deriva el nombre de “lazareto”, por el término de 40 días antes de poder entrar en la ciudad.

LA TENACIDAD DE UN REY

Cuando San Luís, rey de Francia, perdió a su madre, la reina Blanca, quien tan cristianamente lo había educado y que había gobernado su reino con gran firmeza y constancia durante su ausencia, estaba aún en Jaffa levantando las murallas. A pesar del fatal golpe, permaneció más de un año en aquella ciudad, pues dio primera prioridad a protegerla y a ponerla al abrigo de toda sorpresa.

Regresó a Francia a finales de 1524 desde San Juan de Acre y, al pasar por la isla de Chipre, la gran galera que lo conducía a él y a su familla se encalló en un banco de arena. Como el choque destruyó gran parte de la quilla, todos sus acompañantes le aconsejaron se mudase de barco; pero él se negó a cumplir esa sugerencia con la siguiente justificación:

“Si yo abandono este barco, las más de 500 personas que me acompañan y que aprecian sus vidas tanto como yo la mía no se atreverían a permanecer a bordo; desembarcarían en la isla de Chipre y no tendrían posibilidad alguna de regresar a su país. Prefiero pues poner en peligro mi vida y las de la reina y de nuestros hijos y someterlas a la voluntad de Dios, antes de causar tan grave perjuicio a mis vasallos.”

PROHIBICIÓN QUE AYER FUE NOTICIA

En un documento histórico muy curioso que data de 1780, se hace referencia  a la construcción de un canal en el istmo de Panamá. El texto de tal documento relata que el asunto del citado canal se ventiló durante el reinado de Felipe II y que unos ingenieros flamencos, luego de hacer el reconocimiento del terreno, declararon imposibles de superar los obstáculos que conllevaría el logro de ese propósito. Según el relato, los gobernadores de las provincias manifestaron al rey los perjuicios que resultarían al comercio de España si se llegase a ejecutar una obra semejante.

La consecuencia de todo esto fue que Felipe II formuló un decreto, en el cual amenazó con la muerte a cualquiera que de palabra o por escrito se refiriera al asunto.