Periodico Express de Nayarit
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UN PEDACITO DE HISTORIA : La arquitectura china      

Por el licenciado José Antonio López Espinosa

2013 / 11 / 22

La arquitectura china tiene características especiales, una de las cuales, muy laudable por cierto, es la de levantar siempre la edificación en armonía con el sitio escogido para hacerlo. Ello demuestra lo falso de creer que la búsqueda de armonía entre la obra y el ambiente que la rodea es cosa del presente, pues ya esto se hacía en la China de hace miles de años.

Cuando se habla de la arquitectura de esa nación, en el acto viene a la mente el tópico de la gran muralla china, obra monumental que empieza en Shan-Hai-Kuan en la costa nordeste, desde donde se dirige al oeste separando al país de Mongolia, hasta la antigua ciudad de Ka Yu Kuan. En la monumental puerta de Shan-Hai-Kuan se lee una inscripción que en español significa: suprema puerta de salida del mundo. La gran muralla cubre cerca de 1700 millas de terreno, si bien tiene 3300 millas de muro construido. Esto quiere decir que, de poderse estirar en línea recta, iría desde San Francisco hasta Nueva York y dividiría en dos mitades a los Estados Unidos de América. Su sinuosidad se debe a que va bordeando ríos, rodeando montañas, sorteando pantanos.

En muchos sitios, detrás de la gran muralla, hay hasta dos murallas más, las cuales no están ubicadas tan cerca entre sí. A veces entre unas y otras existe una separación de varias millas. La muralla principal tiene un promedio de 30 pies de altura, aunque hay lugares en los que llega a tener 50 pies. En su base tiene entre 25 y 30 pies de ancho, según las características del terreno. En su parte superior el promedio es de 15 pies de ancho.

La construcción de la gran muralla china fue iniciada por el emperador Chin en el año 221 antes de Cristo. Se ha dicho que, justamente, del nombre de este dinámico emperador se derivó el de China que lleva el país. Aunque reinó sólo 12 años, las cosas tan extraordinarias que emprendió, lo hicieron merecedor de ser siempre recordado. Decidió edificar la gran muralla para defenderse de las tribus Hu, muy guerreras, que caían cual plagas de langosta sobre las ciudades de China. Este estupendo trabajo para su época lo dirigió el general Meng Tien y a su efecto el tercer hombre de cada familia era requisado para obligarlo a la labor constructiva, para cuya supervisión tenía el general como mínimo a medio millón de soldados del ejército regular. Naturalmente que se trataba de trabajos forzados a base de látigo, en medio de los cuales murió más de un millón de hombres, casi todos por fatiga.  

Según se ha dicho, la muralla simboliza la paciencia, la fuerza, la resistencia, la tolerancia y la humildad del pueblo chino.

Otra obra de esa nación digna de citar es la pagoda, que fue importada de la India y llegó allí en el año  67 de nuestra era con el credo budista. La palabra pagoda viene del hindú poutkhola que significa casa sagrada o consagrada a los dioses. En principio era el pequeño santuario que en los monasterios servía para guardar las reliquias más veneradas, o sea, el sancta samtorum del lugar. Entonces las pagodas eran miniaturas en comparación con las que se fueron construyendo después. Las más primitivas eran de bronce, con siete pisos y no más de 20 pies de altura. La base de las mayores que todavía se conservan en museos y monasterios no pasa de cuatro pies cuadrados.

A las pagodas se les atribuía poderes mágicos, como alejar la mala suerte y favorecer la prosperidad en el lugar donde estaban enclavadas. Esta creencia de disfrutar de buena suerte hizo que los chinos, de imaginación más viva que los hindúes, levantaran pagodas enormes, al pensar con toda lógica que podía con ello multiplicarse la acción bienhechora de las pequeñas. Por otra parte, la construcción de las pagodas embellecían notablemente las zonas en las que se edificaban.

La gran muralla y las pagodas son sólo dos ejemplos de otros muchos que se pudieran enumerar sobre las ricas tradiciones de China. Espero haber acertado en servirme de ellos y tomarlos como el argumento de este comentario, con el cual he tratado de penetrar en la arquitectura de ese país para consignar aquí sobre ella un pedacito de historia.