NO SE VALE

CLAVE SECRETA
Ramón Vargas

NO SE VALE
De acuerdo a información proporcionada por familiares y amigos de Pedro Antonio Enríquez Soto, el licenciado aún se encuentra delicado de salud y al regresarlo del hospital al Cereso de Tepic sin estar recuperado del contagio de COVID-19, se comete una injusticia que puede traer graves consecuencias.

Como se sabe, el mencionado centro de reclusión puede servir para muchas cosas, pero no para que un enfermo lleve un tratamiento adecuado, y menos si se trata de la afectación de un virus que con amplitud puede ser letal.

No se vale hacer este tipo de cosas porque se pone en riesgo no sólo la vida de Enríquez Soto, sino la de los demás internos que, como también se sabe, están confinados con los riesgos que representa un escandaloso hacinamiento.

Ojalá que las cosas no pasen a mayores por la irresponsabilidad de quien tomó la decisión de regresarlo a prisión, porque de ser así los reclamos a la autoridad seguramente estarán a la orden del día.

VAN DOS AÑOS
Este miércoles se cumplieron dos años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y lo que más se puede destacar es el encono que hay entre sus seguidores y los que están del lado de la oposición.

Los primeros han dedicado este día a deshacerse en elogios para el Presidente de la República, y los segundos a decir que ningún gobierno mexicano había sido tan chafa como el actual.

Cuestión de enfoque, dirán algunos, pero lo que su servilleta opina, mis equilibrados lectores, es que no se puede hablar de buenos resultados cuando a leguas se ve una profunda división entre los mexicanos.

TIEMPO DE ACTUAR
El presidente municipal de Santiago Ixcuintla, Rodrigo Ramírez Mojarro, se encuentra en cama enfermo de dengue.

Lo que a él le pasa es un llamado de alerta a las autoridades, para que de inmediato se pongan a combatir el mosquito trasmisor de esta enfermedad.

Están a tiempo porque las lluvias van iniciando, pero si no lo hacen que luego no se estén quejando porque nada les sale bien.
SECRETO A VOCES: Dicen que la presión social estuvo con todo este miércoles, porque son muchos los nayaritas que quieren cuidarse del virus pero que no pueden dejar de comer.