MORENA Y LA AUTODESTRUCCIÓN

Tepic//Héctor Gamboa Soto
Si existiera un manual de cómo hacerle para destruir a tu propio partido, Daniel Carrillo, dirigente estatal de Morena, bien pudiera ser el autor.

El señor Carrillo está empecinado en socavar los cimientos de Morena, aunque a decir verdad también es el responsable de que en dos años y a pesar de ser un partido fuerte cobijado por la imagen de López Obrador, sigue sin tener una estructura orgánica sólida, un padrón confiable y de haber recogido alegremente la basura que desechan los otros partidos.

En la presente coyuntura, era obligación y acto congruente que el dirigente no tomara partido por ninguno de los aspirantes, a fin de garantizar la equidad interna de Morena.

Debió llevar el proceso por el carril institucional, acatando la directriz nacional, que al fin y al cabo la dicta el mismísimo Peje, pues sólo estando muy pendejo se puede creer que Mario Delgado, dirigente nacional, hace las cosas sin consultar a López Obrador. Es obvio que la línea se manda desde Palacio Nacional.

Sin embargo, Daniel Carrillo agarró facción y alegremente se dedicó a sabotear al candidato más fuerte, el que sin ser militante formal de Morena, dada la apertura que hubo para simpatizantes y aliados, con la mano en la cintura le pone una auténtica chinga a los otros aspirantes en cualquier encuesta.

Y como chivo en cristalería, se dedicó a destruir al hombre que fue bendecido por el dedito del Peje, pero que además es el más popular y el que garantiza un triunfo arrasador.

Los otros aspirantes, el súper mamón jalisquillo Manuel Peraza y Nayar Mayorquín, nada tienen que hacer ante la popularidad de Miguel Ángel Navarro Quintero. Eso es tan obvio que hasta da hueva decirlo.

Total que Daniel Carrillo agarró grupo, manipuló al consejo local y lo enfrentó a la dirigencia nacional y obviamente a la línea dictada por el Peje.

Ahora enfrentan la disyuntiva de la división interna y que a pesar de ser el partido con mayor apoyo popular, ahora tienen un negro panorama pues pase lo que pase, habrá mucho dolido que bien puede usar el llamado voto de castigo.

Los partidos de la coalición “Va por Nayarit” observan divertidos la comedia de Morena y le piden al cielo que Carrillo gane la lucha interna, pongan a Peraza o a Nayar como candidato, pues entonces pueden ganar, pues la división de Morena se recrudecerá. Así, el peor enemigo de Morena es su dirigente. Mientras tanto, Miguel Ángel Navarro Quintero avanza y se consolida. Lo veremos.