MONSANTO TRATA DE PRESIONAR AL GOBIERNO MEXICANO

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

La palabra pesticida se puede asociar a la de homicida, que significa literalmente causar la muerte de alguien. Se entiende que los pesticidas o plaguicidas son para exterminar las plagas que muchas de las veces podrían devastar cultivos de todo tipo; sin embargo, también se podría considerar como algo contra natura.

En el portal de internet de La Jornada, del día de ayer miércoles 17, aparece una nota informativa firmada por Alejandro Alegría, cuyo encabezado dice que “Monsanto presiona a México para que no prohíba el glifosato”.

Y en el cuerpo de la nota, señala que “La multinacional Bayer AG, propietaria de la fabricante de semillas genéticamente modificadas Monsanto, y un organismo de cabilderos de esa industria, trabajan en estrecha colaboración con funcionarios de Estados Unidos con el fin de presionar al gobierno mexicano para que desista de prohibir el glifosato, pesticida relacionado con casos de cáncer, reveló The Guardian”. Y en “La rayuela” del mismo portal, señala algo contundente: “Más que los cabilderos de Monsanto, lo que alarma son sus cómplices aquí dentro”.

Y en realidad, tiene razón “La rayuela” porque dentro del Congreso de la Unión podría haber legisladores que se pongan del lado de esa industria que con sus semillas modificadas, y el uso del pesticida que promueven, podría existir la posibilidad de que estén dañando seriamente a la humanidad.

Podría no ser gratuito ni espontáneo que hayan aparecido nuevas enfermedades y hayan resurgido otras que supuestamente ya estaban erradicadas o controladas, debido a la aparición de tanta química en la comida industrializada; pero más en las semillas genéticamente modificadas, y que por lo mismo a la humanidad se le está cobrando la factura por modificar también su química orgánica con esas semillas modificadas genéticamente que, sin apasionamientos ni romanticismo, podrían tener mucho qué ver con tantos enfermos hoy en día.

Claro que ahora hay más humanos en el mundo, y que proporcionalmente tendría que haber aumentado en número de personas de todas las edades enfermas; sin embargo, el meollo del asunto podría estar en esas semillas modificadas, que no nada más podría estar afectando a la humanidad, sino a otras especies, como las abejas, pues ya se ha documentado que muchos enjambres están desapareciendo en gran parte del planeta, ¿por qué? Pues precisamente por llegar las abejas a esas semillas modificadas genéticamente y en vez de alimentarse y polinizar, se envenenan y, antes de morir, llevan a sus panales ese veneno modificado, dañando a toda una población apícola.
Y Monsanto insiste en que no se prohíba el pesticida denominado glifosato, tal vez necesario para sus cultivos modificados genéticamente, pero posiblemente muy dañino tanto para los cultivos tradicionales y naturales, así como para los agricultores, pues se ha sabido de campesinos que se han dañado seriamente de sus pulmones por utilizar plaguicidas constantemente en sus cultivos, así como infecciones en la sangre y en sí, en todo su organismo, al tener por fuerza tener que andar respirando los componentes de la fórmula del pesticida que utilizan para combatir las plagas.

Y a propósito de plagas. Se entiende que la Naturaleza no se equivoca como los humanos que por lo regular siempre están en contra de lo que dicta la misma Naturaleza. Pues si aparecen plagas es precisamente como un equilibrio ecológico; pero el ser humano en su afán de hacer producir más a la tierra, se empeña en quererle sacar más y más, sin tomar en cuenta el mensaje natural de que manda las plagas para hacer entender a los humanos que ¡ya basta!, hasta ahí, ya estuvo de cultivos, párenle y dejen descansar la tierra y no la expriman tanto. Pero el ser humano no entiende el mensaje de la Naturaleza de que ya le pare, que por eso aparecen las plagas, porque ya se excedió en la producción, y que por lo mismo, la tierra de cultivo podría dañarse de tal manera que después ya no produzca en la misma forma, y así, venir después los humanos con componentes químicos para obligar a la tierra a producir fuera de orden; todo, con el afán de sacar más y más, sin importar el daño causado a la misma Naturaleza.

Y se ha documentado que el mentado glifosato podría tener substancias cancerígenas, y que su química podría dañar tanto la tierra, que en determinado tiempo podría cambiar terrenos de cultivo en páramos, ya sin capacidad de producir nada; ni zacatito vacilador, siquiera.

Así que ¡aguas con los cabilderos!

Sea pues. Vale.