¿ME DEJAS ENTRAR?

Francisco Javier Nieves Aguilar

–Sofía, Sofía, ¿por qué lloras?–, pregunta él.

Ella no responde. Pasan los minutos y se siguen escuchando los gemidos y lloriqueos de la joven.

–Sofía, Sofía–, vuelve a preguntar él–, ¿por qué lloras?

Sofía, con la cabeza agachada le grita:
–¡Aléjate de mí! ¡Aléjate de mí!– y sigue llorando.

Vuelve él por tercera vez y le pregunta:
–Sofía, Sofía, ¿por qué lloras niña?

Ella, al ver la persistencia de aquel hombre que le habla, levanta su cabeza, lo mira a los ojos y le responde:
–¿Qué quieres de mi? ¿Vas a terminar lo que mi padre empezó?– pregunta ella con mucho odio en su corazón.

Él le responde:
–No niña mía, no linda Sofía; yo he venido a cuidarte y sanar tu corazón.

–¡Cuidarme!, Ja, ja, no me hagas reír–contesta Sofía–. ¿Dónde estabas hace unas horas cuando abusaban de mi y gritaba por ayuda?… ¿Dónde estabas cuando me sentía  sola? ¿Dónde estabas cuando necesite de ti?

Él le responde con mucho amor:
–Yo siempre estuve allí, siempre he estado aquí y estaré contigo. Pero si no me dejas entrar a dónde estás ¿cómo podré ayudarte?

–¿Entrar? ¿De qué me hablas?

Él le responde:
–He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

El hombre continúa diciendo:
–Si no me dejas entrar en tu vida ¿cómo podré ayudarte?, siempre te he amado y siempre te amaré. Es más, hasta di m vida por ti hace mas de 2000 años; pero si no me dejas entrar en tu vida no puedo hacer mucho por ti, ya que los problemas no se solucionan desde afuera, sino desde adentro. Por eso yo tengo que estar adentro, adentro de tu corazón y reinar en tu vida, ya que mi reino es eterno.

–¿Tu reino? ¿Reinar en mi vida? ¿De qué hablas?– contesta Sofía.

Este mundo se rige por leyes humanas y espirituales. En el plano espiritual se mueven muchas cosas que ignoras y que afectan tu vida. Sé que no entiendes muchas cosas que te pasan y te han pasado; pero te aseguro que si me dejas entrar en tu vida sanaré tu corazón, restauraré tu vida y pasarás de vivir en maldición a una vida en bendición. ¡Serás libre!

–¿Libre?

–Sí, libre; conocerás mi verdad y ella te hará libre. ¿Qué dices Sofía? ¿Me dejas entrar?
Sofía guarda silencio y se queda pensando. Su corazón está muy adolorido por tantas cosas malas que le han pasado y no confía en nadie; pero las palabras de aquel hombre le inspiran confianza.

 

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