LOS PENSAMIENTOS INTRUSIVOS

Sergio Rodríguez Bonilla

¿Le ha sucedido en ocasiones que se encuentra realizando sus actividades tranquilamente y, sin un motivo aparente, de repente comienza a sentirse mal por un pensamiento que le ataca gran parte del día? A veces, sin desearlo se nos viene a la mente el recuerdo del fallecimiento de un familiar, de una ruptura amorosa, de un momento en el que nos estafaron y nos vieron la cara, así como también los famosos “debí de haber hecho esto…”… ¿Le ha sucedido? Los llamamos “Pensamientos Intrusivos”, los cuales son pensamientos no deseados involuntarios, imágenes o ideas desagradables que pueden convertirse en obsesiones, son molestos o preocupantes, y puede ser difícil de manejar o eliminar.

Es bastante común que nos preocupemos por situaciones y/o eventos en los cuales se puede ver afectada nuestra integridad o la de nuestros seres queridos, por ejemplo: una madre puede preocuparse y no poder dejar de pensar en que su hijo bebé se encuentra enfermo, o un hombre puede tener todo el día la idea en la cabeza de que posiblemente lo despidan del trabajo puesto que se ha enterado que en el lugar donde labora se hará recorte de personal. Pero los pensamientos intrusivos actúan en otras situaciones, casualmente, cuando consideramos que mejor nos encontramos. Algunos pensamientos pueden llegar a ser paralizantes, provocando ansiedad, o persistencia. Los pensamientos intrusivos, impulsos, e imágenes son de cosas inapropiadas, y que pueden dividirse en tres categorías: Los inapropiados agresivos, pensamientos sexuales inapropiados, o pensamientos religiosos blasfemos.

Una persona puede sufrir en demasía a causa de su propio pensamiento, casualmente, no vemos las cosas tal y como son, sino que percibimos a las personas, las situaciones y circunstancias tal como somos nosotros. No hay un horario o momento determinado para su aparición y cuando éstos se presentan (los pensamientos intrusivos), quien los vive no se puede concentrar en sus actividades, relaciones u obligaciones porque se ve asaltado e invadido por esta intrusión, causándose una disminución en su rendimiento o en sus funciones, además de que le desencadena ansiedad, angustia y mucho malestar.

Existen efectos secundarios de estas ideas recurrentes, produciendo un significativo malestar, ya que representan una pérdida de tiempo, pueden reemplazar comportamientos productivos y gratificantes, también pueden interferir en la rutina de las personas, alterar el rendimiento laboral, actividades sociales y las relaciones, disminuyendo la concentración y el descanso, ya que en muchas ocasiones hasta llegan a interrumpir el sueño. Algunas personas evitan objetos o situaciones que podrían provocar estos pensamientos intrusivos, por lo cual cada vez su comportamiento se vuelve más solitario. Hay diferentes técnicas para disminuir la aparición de los pensamientos intrusivos, la más conocida de ellas es la de permitirle su manifestación, permitirse pensar aquello que no desea, dedicarle un tiempo y después hacer otra cosa. Es importante no luchar contra ellos y no querer desecharlos de inmediato, ya que cuando regresen posiblemente lo hagan con mayor fuerza, lo mejor es negociarlos y así bajar su intensidad.

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Sergio Rodríguez Bonilla
Psicólogo/Psicoanalista
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