¡La fiesta taurina!

Ahuacatlán//Francisco J. Nieves
Los aficionados gritan, chiflan, reclaman. Los toros salen por la cueva de toriles y la adrenalina se alborota. ¡Hay fiesta en la plaza de toros “El Recuerdo!”.

Entre el anillo de madera y las barreras donde inician los tendidos se observan muchos trajes de luces. Todo mundo atento. El toro corre y corre por la arenilla tratando de embestir todo lo que se encuentra a su paso. Se trata de una corrida formal.

La corrida moderna – tal y como se señala en la página www.donquijote. Org – “es todo un ritual, con tres partes diferenciadas llamadas tercios, los cuales comienzan cuando son anunciados por el toque de clarín.

Las corridas comienzan con un desfile o paseíllo en el que los participantes entran en la arena para saludar a los que presiden la corrida.

TERCIO DE VARAS
En esta primera parte, el toro entra en el ruedo donde será probado por el matador y los banderilleros con las requeridas tandas (“series de pases”) con el capote. Durante esta fase el matador observa el comportamiento, las embestidas y la bravura del toro.

Después, entran dos picadores en la arena armados con una lanza larga o vara y montados en caballos grandes, protegidos y con los ojos cubiertos. Cuando el toro ataca al caballo el picador lo pica justo detrás del morrillo, una joroba musculosa del cuello del toro.

La forma en la que el toro ataca al caballo le proporciona al matador pistas importantes sobre el lado que prefiere el toro. Si tiene éxito, la combinación de la pérdida de sangre y la fuerza ejercida por el toro para levantar el caballo con su cuello y cuernos hará que el toro mantenga la cabeza más baja durante los siguientes tercios de la corrida. Este paso obligado en la corrida hace que el toro embista de una manera menos peligrosa y más fiable, para que el matador pueda trabajar bien.

TERCIO DE BANDERILLAS
En este tercio, los tres banderilleros tienen que poner dos banderillas cada uno en los hombros del toro. Las banderillas, debilitan y enfurecen al toro, haciendo que embista de forma más fiera. Algunas veces el matador coloca sus propias banderillas.

TERCIO DE MUERTE
En esta fase, el matador vuelve a entrar en la arena con una capa roja, o muleta, sujeta a un palo de madera en una mano y una espada en la otra. Desde el momento en que se hace el primer pase, el matador tiene 15 minutos para matar el toro.
El matador realiza tandas de pases con nombres específicos, que dan forma a la faena, la actuación completa. La faena termina con una serie de pases en los que el matador trata de llevar al toro a una buena posición para matarlo de una estocada, es decir, clavando la espada entre los hombros del toro hacia el corazón. Una estocada fallida puede provocar violentas protestas y destruir toda la faena.

Si el matador no tiene éxito en la estocada, llega el descabello. El matador usa una espada de verdugo para bajar la cabeza del toro picando y empujando hacia abajo en su nariz y, después, clavándola rápidamente en la parte trasera del cuello del animal para cortarle la espina dorsal, produciéndole la muerte instantánea. Si el toro no muere inmediatamente se le da la puntilla. El puntillero o cachetero le corta la espina dorsal con un puñal.

El cuerpo del toro es arrastrado afuera por un grupo de mulas o caballos. Si la faena ha sido buena y el animal ha impresionado, puede ser arrastrado por toda la plaza como un honor. Raramente el toro es beneficiado con el indulto, es el perdón por haber hecho una faena fuera de serie.

El público solicita el indulto antes de la estocada agitando pañuelos blancos hasta que el juez de plaza lo aprueba. En este caso, el toro es simbólicamente liberado por el matador, lo que es un gran honor. El toro nunca volverá a la plaza para una corrida, porque un toro sólo se puede torear una vez, ya que aprenden con la experiencia y esto los transforma en muy peligrosos.

Si el matador ha hecho una buena faena, la multitud pide al juez el premio para el matador agitando los pañuelos blancos: una oreja del toro. Si la faena es excepcional, se premia al torero con las dos orejas, y en algunas plazas con el rabo también. Si el matador cortó al menos dos orejas durante la corrida, es elegible para ser sacado a hombros de la plaza.

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