INJUSTIFICABLES CRÍTICAS AL TREN MAYA

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Sigue siendo tema la declaración de varios actores y actrices referente a que se detenga la construcción del Tren Maya, por lo pronto en su etapa 5, en aras de proteger la ecología, flora y fauna en su conjunto, así como los mantos freáticos, cenotes, ríos subterráneos, etcétera. Estos integrantes del mundo del espectáculo, apoyados por otros supuestos ambientalistas, se fueron con todo criticando dicha construcción, tal y como si fuera la primera vez que se va a deteriorar el ecosistema de esta parte del estado de Quintana Roo.

El avance y progreso de todas las ciudades y poblaciones, en su crecimiento han tenido que perjudicar el hábitat de infinidad de especies que algunas desaparecieron y otras tuvieron que buscar un nuevo lugar para poder subsistir. Porque ni modo que las carreteras, caminos, vías férreas hoy existentes en nuestro país, ya hubiesen estado ahí desde siempre, por lo que se entiende que, para abrirse paso en la construcción todos estos caminos, se tuvo que destruir flora y fauna y todo tipo de maleza; por lo que ahora, nuestro país está más comunicado, y acaso, ¿alguien ha dicho algo al respecto?

En cuanto a Quintana Roo, nadie dijo nada cuando se creó ese emporio turístico que, orgullosamente, México muestra al mundo, con sus playas que han gustado mucho a infinidad de turistas que llegan diariamente a esta parte de México. Sin embargo, obviamente que la creación de este sitio turístico ha significado deterioro del medio ambiente en todos sus aspectos. Así que por qué estos actores y actrices que protestan por el Tren Maya, no se ponen a pensar en la contaminación que han generado tantos hoteles, los asentamientos humanos que se han tenido que construir para alojar a quienes han emigrado hacia Quintana Roo para trabajar en esos hoteles que, por cierto, estos ambientalistas que ahora protestan, se habrán preguntado alguna vez, ¿a dónde van a parar todos los desechos corporales de toda esa gente que ahora habitan en las inmediaciones de los hoteles y de los huéspedes que ahí se alojan?

Se dice que hay plantas de tratamiento de aguas negras, pero ¿funcionarán al cien por ciento, todos los días del año? Y en caso de que haya fosas sépticas o esas mencionadas plantas de tratamiento, ¿qué acaso no significan también focos de contaminación?

Hoy en día, hay quien aplaude a Porfirio Díaz por haber traído los ferrocarriles a México y más por el progreso que esto significó para nuestro país; aunque dicho progreso se dio mayormente para las zonas por donde pasaban las vías férreas y nada más. Porque la otra parte del país que no contaban con vías del ferrocarril, prácticamente permanecieron igual con su atraso ancestral. Así que estos nuevos ambientalistas que denuestan la creación del Tren Maya, deberían de entender lo que significa un ferrocarril para una nación; y no nada más por la carga para transportar, sino para mover pasaje. Lo malo es que, por ahora, ya son 24 años que no hay trenes de pasajeros en México, salvo los trenes turísticos de Guadalajara, Jalisco a Amatitán y Tequila, y el famoso “CH-P”, de los Mochis, Sinaloa, a Creel y Ojinaga, Chihuahua, atravesando la Sierra Tarahumara que ofrece unos estupendos paisajes.

La mayoría de estos personajes que se desenvuelven en el mundo del espectáculo, por lo regular se la viven encerrados en una burbuja de cristal que no los hace ver de bien a bien la realidad de nuestro país; esto se puede constatar al oír sus declaraciones, y no nada más respecto al Tren Maya, sino en otros asuntos respecto a cultura general, ya que no es broma el hecho de que una actriz o conductora de programas televisivos haya confundido el surimi con un tsunami, y de que el aumento del dólar no nos afectaría a los mexicanos, porque usamos el peso y no el dólar y así, un sin fin de comentarios todos fuera de lugar; por eso se podría decir que es comprensible la declaración que hacen respecto al Tren Maya, pues se puede intuir que es por pura ignorancia que la han adquirido postrados en la comodidad de sus hogares y centros de trabajo en donde todo pudiera ser pura fantasía.

Recuerdo que, hace varios años, se decía que allá a mediados de los años 60 del siglo pasado, un joven que comenzaba a repuntar en las ligas mayores de la política, Miguel de la Madrid Hurtado, fue quien recordó al entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz y su secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, que en el entonces territorio de Quintana Roo, se podía construir un emporio turístico.

Sea pues. Vale.