HABRÍA QUE ATENERSE ÚNICAMENTE A BOLETINES INFORMATIVOS OFICIALES

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

En la Galería #137 de Brozo, que se trasmitió este pasado viernes 28, aproximadamente en el minuto ’34 del programa, Brozo informa respecto a un diputado de Morena, de nombre Eleazar Rubio, quien presentó ante el Congreso de la Ciudad de México una iniciativa de ley para prohibir a los periodistas investigar asuntos delictivos, pues los periodistas y comunicadores se deben de limitar a decir la nota que proviene de la investigación de la autoridad, sin ir más allá, sino ponerse a leer los boletines emitidos por la autoridad correspondiente.

No cabe duda de que este diputado morenista va para atrás, pues de acuerdo a información más ampliada, emitida por el portal de internet “Expansión Política”, dicha iniciativa del diputado Eleazar Rubio, incluso plantea “establecer penas por difamación”, pues considera que los periodistas pueden dañar a las personas si indagan un delito.

Y tan va para atrás el mencionado diputado de Morena con esta aberración de querer prohibir el periodismo de investigación, porque durante muchos años, décadas y décadas, los mexicanos estuvimos atenidos únicamente a la información oficial y no a reportajes veraces que dieran a la opinión pública un poco de certidumbre en lo que se le estaba informando. Desde luego que siempre hubo sus excepciones; sin embargo, la mayoría de las veces las publicaciones en contra de la información oficial, que no acataban los boletines emitidos por las autoridades eran muchas veces reprimidas, si no abiertamente, al menos les cortaban papel para sus impresos o les cortaban algún tipo de publicidad gubernamental; y a ver cómo te mantienes.

Desde los años 70 del siglo pasado, cuando comenzó a trasmitirse el noticiero nocturno 24 Horas, bajo la conducción de Jacobo Zabludovsky, se oían voces de ciudadanos que decían que de lo que informaba este señor el 50 por ciento era pura mentira, y del otro 50, 25 por ciento de la información era poco creíble y el restante 25 era muy incierto. Y esto se comprobó claramente con los sucesos del fatídico 2 de octubre (no se olvida) de 1968, cuando al día siguiente se limitó a decir que el día anterior había sido un día soleado, y tan, tan. Claro que don Jacobo sí decía notas verídicas, pero cuando estas convenían a los gobiernos en turno con los que le tocó alternar durante todo el tiempo que estuvo al aire este noticiero en televisión abierta. Pero cuando no convenía a los intereses gubernamentales la información emitida por Zabludovsky era la mayor de las veces tergiversada o muy escueta cuando no se podía evitar mencionar algo significativo y que ya corría el rumor entre la población.

Y ahora este diputado de Morena, Eleazar Rubio, sale con su argumentación por demás retrógrada de que no debe de haber periodismo de investigación, sino que únicamente los periodistas se deben de atener a los boletines informativos oficiales, porque al investigar, se podrían lesionar en su reputación a las personas que se estuvieran investigando periodísticamente.

Sin embargo, es probable que esta iniciativa de ley no avance, y si llegara a avanzar, sería prácticamente imposible de parar las investigaciones periodísticas, porque ahora no son nada más los periodistas quienes se han dado a la tarea de hacer investigaciones respecto a cualquier tipo de asunto, ya sea político, o de todo tipo de delitos de cuello blanco, electorales o equis cosas, porque ahí están las redes sociales, que de bien a bien a alguien se le ha ocurrido decir “las benditas redes sociales”, que no callan lo que otros sí.

Y en este sentido, ahora ya no da resultado tratar de acallar al mensajero, porque si bien alguna o varias publicaciones ya sean escritas, televisivas o radiales omiten una noticia relevante que dañe la figura de un político o personaje pesado, de todos modos la nota aparece en las redes sociales.

Ahora bien: ¿por qué este diputado quiere que se prohíba el periodismo de investigación? Pues de no ser por esta clase de periodismo, los mexicanos no nos hubiésemos enterado de infinidad de informaciones que ahora hasta han quedado plasmadas en libros y artículos en publicaciones serias.

He ahí el ejemplo de las periodistas investigadoras Anabel Hernández, Lydia Cacho, Carmen Aristegui, Isabel Arvide, Olga Wornat, entre otras tantas y tantos periodistas investigadores que han expuesto su integridad física y cuyos trabajos han abierto cloacas y cajas de pandora que, si no fuera por sus laboriosos trabajos, muchas cosas hubieran quedado en la oscuridad.

Sea pues. Vale.