GRAN PERJUICIO AL ESTUDIANTADO AL NO ASISTIR A CLASES

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

GRAN PERJUICIO AL ESTUDIANTADO AL NO ASISTIR A CLASES

Pues al parecer sigue la pandemia del coronavirus de manera inconmensurable, sin parar a pesar de todos los esfuerzos que se han llevado a cabo. Ya muchos empresarios de todo tipo, así como comerciantes tanto establecidos como informales se han visto afectados en su economía, al igual que infinidad de ciudadanos. Sin embargo, quienes también han sufrido un daño tal vez irreparable son las nuevas generaciones al no tener clases en forma presencial.

Y esto, porque ya se ha comprobado que por más métodos de estudios en forma virtual, no han dado los resultados esperados, y no nada más por el sistema adoptado para hacer frente a la contingencia sanitaria, sino por el comportamiento del alumnado en sus casas y por la falta de preparación de muchos padres de familia que, al llegarles este sistema de la noche a la mañana, no se han adaptado para cómo hacerle y que sus hijos atiendan sus indicaciones que al carecer del conocimiento necesario varios de estos papás y mamás, sus hijos terminan desviando la atención de lo que tienen que ver, leer, aprender, pero sobre todo entender, y así se viene otra crisis de enseñanza.

Pero además, está también la falta de aparatos electrónicos en donde los niños y niñas puedan recibir sus clases a distancia y, desde luego, la falta del internet en muchos hogares, y si bien en algunos domicilios sí podrían contar con la red, está también el problema de nada más tener una televisión y nada más; y obviamente las casas en donde ni aparato de radio tienen.

De por sí la educación-enseñanza ya tiene tiempo que ha dejado mucho qué desear, así que ahora sin acudir a las escuelas los alumnos están perdiendo un valioso tiempo al no estar recibiendo clases en forma presencial que, aunque se diga que es por su bien que no asistan a las escuelas, entonces se debería de buscar una acción que no les genere tanto daño para el aprendizaje del estudiantado.

Se entiende, y se ha dicho, que la mentada bacteria o virus que está provocando tantos padecimientos y fallecimientos no pulula en el aire, no anda volando buscando a quien contagiar. Y si se dice que es por la cercanía de la gente por lo que proviene la infección o contagio, pues se podrían ampliar los espacios en los salones o en dado caso comenzar a dar clases en forma presencial a campo abierto, en parques y jardines, porque el estudiantado necesita la capacidad didáctica de un profesor o profesora, ya que los resultados de la educación a distancia y en los hogares no han cumplido con las expectativas esperadas, precisamente porque muchos padres de familia no tienen o no cuentan con la capacidad suficiente para poder suplir a los maestros y maestras. Pero también, está la falta de tiempo de infinidad de padres de familia que, por ir a buscar el sustento diario, tienen que ausentarse de sus domicilios, y así dejen instrucciones a sus retoños de que atiendan sus clases a distancia, podría llegar el momento en que esos niños que quedan solos distraigan su atención en otros menesteres dejando de lado la instrucción escolar; y además, podría existir el factor de que al no estar asistiendo a clases como tradicionalmente lo han hecho, tal vez en su mente se forme la idea de que están en vacaciones permanentes.

Y a propósito de vacaciones, ahora se vienen las de las fiestas decembrinas, y si bien algunos padres de familia también podrían salir de vacaciones, posiblemente en poco ayudará esto para que los escolares atiendan sus clases, ¿por qué? Pues por lo que en otros años han significado las fiestas decembrinas; y no porque tal vez muchas familias no tengan o cuentes con el poder económico de disfrutar de las posadas y gastos de regalos, sino porque para la mayoría de la gente son o significan días de asueto en donde la idea de clases escolares desaparece por completo.

Así que de alargarse esto de la pandemia, vendrá el problema de las calificaciones, el paso de grado, las cuestiones administrativas en las escuelas para poder darle a los alumnos sus reconocimientos necesarios para que no pierdan precisamente sus grados académicos, etcétera. Porque he ahí el problema de los alumnos que han permanecido desconectados y que a la mejor perdieron el ritmo de sus clases. Porque existe la posibilidad de que gran parte de los alumnos no sean reconocidos por haber sido y estado constante en clases al haber permanecido desconectados total y completamente sin que sus maestros hayan sabido de ellos y, por lo mismo, no los reconozcan por asistencias.

Sea pues. Vale.