Flojo inicio de “Los Cerritos” en Ahuacatlán

Ahuacatlán//Francisco J. Nieves
Con cierta flojedad inició el novenario a la Santa Cruz. El decrecimiento respecto a los paseantes que año tras año y por estas mismas fechas recorren “Los Cerritos”, fue muy notable.

Son muy pocos a los que se les vio ayer “subir y bajar” los cuatro cerros que circundan la ciudad, los cuales se ubican en los cuatro barrios, sin faltar la visita a la “Cruz Aparecida”, de la calle de Iturbide.

Tal y como lo hemos asentado en otras ocasiones, la Santa Cruz en Ahuacatlán se celebra de una manera muy singular, en una hermosa tradición que data desde hace muchos años -quizás desde principios del siglo pasado-; y aunque a veces da la impresión de que tiende a desaparecer, de pronto toma nuevos bríos, según es la percepción.

El novenario inició ayer lunes, pero hay que decirlo, fue poca la afluencia a Los Cerritos. Se notó una especie de desgano, de apatía; y esto se puede deber a tres factores: La inseguridad y el riesgo que implica caminar por lugares apartados, el clima cálido y los asuntos políticos que mantienen ocupada a gran parte de la ciudadanía.

No es fácil soportar el intenso calor y los quemantes rayos del sol mientras se sube y se baja por los Cerritos.

Pero aquellos que hacen el recorrido acostumbrado, llenan sus pulmones con aire puro, conviven con sus amigos, duermen perennemente hasta la mañana siguiente, y al cabo del novenario, su salud física y mental se renueva, porque la caminata despeja hasta el fastidioso estrés.

Subir y bajar, bajar y subir por las brechas que entrelazan a los cuatro cerros o caminar a la vera del canal durante la época de “Los Cerritos”, es una costumbre muy amena; y todo ello culmina justamente el Día de la Santa Cruz, es decir el 3 de mayo, con una especie de fiesta-kermés que se celebra en la Cruz Aparecida, situada en la calle de Iturbide del populoso barrio de La Otra Banda.

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