ENTRE DIRIGENTES SINDICALES TE VEAS

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Con la detención del expresidente municipal de Tepic, Héctor N, quien ejerció su cargo de 2011 a 2014, y ahora con la del dirigente del Sindicato de Empleados y Trabajadores de la Universidad Autónoma de Nayarit (SETUAN) Luis Manuel N, ¿habrá por ahí alguno que otro funcionario o dirigente sindical que haya empezado a remojar sus barbas o tal vez poner pies en polvorosa?

Según se ha documentado, en la Fiscalía General del Estado de Nayarit las pruebas en contra del dirigente sindical del SETUAN son contundentes, por lo que se intuye que ahora sí las autoridades correspondientes no dieron paso en falso; aunque se rumora que posiblemente toda la investigación ya tenía tiempo que estaba bien integrada, pero que se esperó a estos tiempos electorales para darle más sabor al caldo electoral.

Quién sabe si por ahí vaya la cosa. Lo que sí es de llamar la atención es la incomodidad que causó al presidente municipal actual, Francisco Javier Castellón Fonseca, la detención del dirigente sindical de los empleados y trabajadores de la UAN, por lo que públicamente ha protestado por esta detención mediante un comunicado de prensa en donde señala su malestar, dando a entender que está del lado del sindicalista; pero no nada más él, pues también varios de los empleados y trabajadores de la UAN, se manifestaron en señal de protesta tanto a las afueras del penal Venustiano Carranza, como del Palacio de Gobierno.

Es de extrañar que dichos trabajadores y empleados de la UAN se hayan manifestado protestando por la detención de su dirigente sindical, sin esperar a que las autoridades hagan lo suyo y que sea la misma ley la que determine su estatus jurídico, y desde luego, si es responsable o no.

Por lo regular, muchos trabajadores cuando están en contra de su dirigente sindical, principalmente lo señalan por supuestamente agenciarse las cuotas de los agremiados a determinado sindicato; siendo una de las principales acusaciones por la que se les señala a cualquiera dirigente sindical y, obviamente, por el tren de vida que un dirigente sindical lleva: clara y diametralmente muy opuesto a cualquiera de los trabajadores a los que dizque representa.

Esto pasa en todos los sindicatos por lo regular, pues la mayoría, si no es que todos, de quienes están al frente de cualquier sindicato, nunca han trabajado, sino que una vez que se vuelven dirigentes, se dedican más que nada a aliarse con la clase patronal y, desde luego, a cambiar su modo de vida a tal grado que jamás vuelven a ser como sus agremiados.

Así que ¿por qué un dirigente sindical se convierte en rico de la noche a la mañana y sin trabajar prácticamente?

Cierta vez oí a un dirigente sindical decir que el trabajo de representante sindical era muy agotador; sin embargo, cuando le pregunté cuánto ganaba, se hizo el sordo y no quiso contestar aduciendo que esa era una cosa muy privada; pero insistió en que el representar a la clase trabajadora frente a la patronal, era bastante desgastante, a tal grado, que vivía en un estrés constante por tantos problemas laborales que tenía qué resolver.

Y le volví a preguntar que si ganaba lo mismo que devengaba en salario alguno de sus representados, y ante la insistencia, reconoció que su salario como representante sindical tenía que ser un poco más elevado que el de sus representados, porque tenía que hacer muchas gestiones, desplazarse a las instalaciones de la empresa, a los despachos jurídicos y, en ocasiones, organizar todo tipo de eventos tanto para los patrones como los trabajadores; y además, tener que pagarles a sus asesores y ayudantes –vulgo guaruras-, así como contar con dinero contante y sonante para el mantenimiento del edificio sindical, tanto exterior como interior, etcétera.

Así que en este tenor, los empleados y trabajadores que se manifestaron a las afueras del Palacio de Gobierno exigiendo la liberación inmediata de su líder sindical, ¿se habrán preguntado alguna vez si llevan ellos, los manifestantes, el mismo tren de vida de su dirigente sindical?

En el sindicato ferrocarrilero, los representantes de sección vivían mejor que cualquiera de los trabajadores ferroviarios que ganaban más que el representante sindical; y no es que un ferroviario que ganara buen sueldo fuera malgastado, no; sin embargo, de la noche a la mañana, el representante sindical cambiaba de casa o la remodelaba y de inmediato cambiaba de modelo de automóvil, llevando un estatus de vida muy superior a la de cualquier trabajador de los mejores pagados.

Sea pues. Vale.